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lunes, diciembre 22, 2014

Muerte Anunciada

"Un día un árbol me preguntó", y mis lágrimas ya no fueron dolor, sino oro puro para construir lo que viene.

No lo puedo creer. Es como si ya lo supiera. Primero no lo sabía y no se me ocurría de dónde pudiera venir. Hasta que me iluminé. Fue como una epifanía, me dijo un buen amigo.

Cuando empecé a ver, empecé a leer los signos del día y la noche, de los sucesos venideros y de los átomos que se están acomodando para dar un gran paso.

Voy a enviudar, me digo, una y mil veces. Voy a enviudar poco a poco. Voy a enviudar ese día muchas veces, de todos mis queridos.

He aquí la muerte que se acerca a la tierra como un globo que cae. Vicente siempre.

Me pongo lentamente el traje negro y me intento despedir lo mejor que puedo. Algunos me han hecho la promesa de encontrarme en otra vida, unos se ha ido sin decir palabra, un otro se niega a la muerte y se mantiene al acecho; otros dicen estarme esperando y yo me apuro para ir a verlos, para darles la cristiana sepultura, como Dios manda.

Diversas las formas de muerte que cada uno ha escogido (o no). Diversas sobre todo aquellas que sucedieron hace ya mucho, porque ahora al fin me atrevo a visitar sus tumbas. Sin ser Magdalena. Es sin llorar, como dicen en las pichangas.

Voy a enviudar y no quiero. Mi mayor temor es que el corazón que agrandé y que hinché por tantos años para dar gran cabida se apretuje y se bote a flojo.

Será el desafío entonces mantener la vivacidad, la alegría y la pena, el dolor y la ilusión, la capacidad de reponernos ante todo; con traje negro de viuda negra y con traje rojo de reina.

Reina de corazones, me quiero hacer llamar.

viernes, septiembre 20, 2013

On the Road ¿por quién?


Parece que no fue hace demasiadas sonrisas que un bosque espeso de laureles y pelúes me rasguñaba la espalda bien amada. Me detengo y pienso que a veces recordar es bueno, y que no siempre produce nostalgias ni penas. Lo hecho, hecho está; y hermosamente hecho, por cierto.

Podría parecer que cada vez que ando sobre ruedas estoy arrancando de algo, y es falso. Todo lo que quiero es encontrarlo, reencontrarlo. Sigo en esa búsqueda de esas otras cosas que me llevan a la misma cosa.




Después de un largo viaje que me prepare para eso. Volver volver volver.

Vuelvo a mi espalda bien amada. Mi espalda que cual Judas ha negado ya más de 3 veces. Cosa grave, pensarían algunos. Ninguna infidelidad, pienso yo. El norte es uno sólo. Los cuatro puntos cardinales son tres: el norte y el sur.
Siempre me pregunto qué pasaría si el norte fuera el sur.

Recorriendo la pampa o los valles, la cordillera o el Mar Caribe, siempre he hallado una sonrisa y un deseo de volver. Si salgo es para que el retorno tenga mejor sabor.

Salí de ese bosque indómito, malherida, bien adentro. Salí de la ruta más salvaje, como arrancando y no queriendo. Salí huyendo de un reino incalculable. Me resigné a la añoranza permanente, al corazón latiendo como carne viva a cada momento. Mejor pa mí, y buen anestésico pa las crisis existenciales, pienso. Soy carne viva mientras su sonrisa y su espíritu de lucha anden merodeando por ahí. Bien por mí y por tí.

Por eso es diferente. Por eso todos los caminos llegan a esa misma intersección de bosque húmedo, latidos secos, dedos hediondos a yerba.

sábado, marzo 02, 2013

In-vierno (o mini crónica de un pasado difícil)

Se escucha la misma música que en aquellos días de viento norte hacía esfuerzos inútiles por sanarme esas yagas feas, hechas con rapidez, en la estación anterior. Me sumergí entonces en una pequeña peregrinación. Invierno. Ruta 5. Patagonia/Geisers. Puras canciones de Marciano, pura música ambiente, ideal para ser rellenada con mis pensamientos.

Las mañanas nubladas se parecían a mi cabeza. Mis andanzas por la Feria Pinto, melancólicas, eran percibidas incluso por los locatarios acostumbrados a tanta gente raída, a tanto paso tambaleante, a tanto mal traer. 
Quien diría que meses después me encontraría a pocas cuadras de allí bailando, apoyando una libertad de expresión en auge en estos tiempos. Linda la D'Boys, que ya no existe.

Rap de la zona igual cuenta historias. Me recuerdan que "Temuco tiene ese gris, ese no sé qué, que te petrifica donde estés...". Y yo, convertida en piedra azul-sagrada me fui a mi casa como si me hubiera ido a La Meca: cada paso que daba para llegar hasta ella tenía una connotación simbólica. y más aún, el destino final.

No me desnudé por las calles azules. Sola, como una pluma que se cae de un pájaro en la noche, no tenía a quién deleitar con tal espectáculo. Quise encaramarme cerro arriba y recordé que soy sureña y que los cerros pelaos y enmarañaos son propios de tierras que me son ajenas y que sin embargo generan en mí un gran deleite.
Tenía mucho frío de cuerpo y aún más frío del que cala más adentro. Abandonada a mi suerte, desolada, intentando comprender; con ese nudo en la garganta que no se desató hasta que hice mi segunda travesía.

Saqué pasajes sin saber a dónde. Y me fui pa la capital.

Aún es asombroso recordar que 7 días antes de realizar una fantasía de hace casi 5 años, estaba como una plañidera sin goce de sueldo, por un mal episodio de los tantos dramas de mi vida. No lo puedo creer. Ahí, en la ondulante máquina del engranaje santiaguino. Fascinante.

Y lo demás, ya es parte de otro capítulo en el que dejé de moquear.

domingo, diciembre 30, 2012

Sentido Práctico

Que me sirva. Que sirva para (des)continuar aquello que se dirige a una destrucción inminente. Que renuncie al servilismo; eso debe ser lo más importante, seguido de esa permisividad que he de darle a mi sentir para que (a)flore como es. 

Romper las ligaduras de las venas. Los lazos de la respiración y las cadenas (...). Cadenas de miradas nos atan a la tierra. Romped, romped tantas cadenas.


Esta es mi forma de empoderamiento. La única que en este momento de mi vida me faltaba. Para eso es todo esto, para tomar el control y dejar de depender de aquello que la educación me impuso, que las normas ciñeron.

Soy mía, estoy completa. Puedo pasearme por las grandes alamedas desnudas a media mañana con los labios resecos y sin Blístex, si así lo quiero. Puedo volver de la lluvia y de los truenos sin saber qué pasa, comenzando a tomar las riendas, a comprender. He tomado posesión de aquello de lo que me privaron y que siempre fue mío.

Ojo, nunca dije que no podía compartirlo.

martes, octubre 16, 2012

Carta para un(a) estratega

Hay mandamientos y algunos must, consejos dados, consejos escuchados... consejos apuntados como notas mentales sobre mis pies que hacen el rol de un arado. 
Voy pavimentando, preparando camino, leyendo mapa de ruta, aprendiendo a manejar; unas veces frenando, otras acelerando hasta el fondo, algunas me estaciono con el auto enganchao... otras veces no basta con el freno de mano para sujetar mis ganas de correr a 100 por hora: hay que ponerse amarras, tirar, aflojar.

La sabiduría es en esencia experiencia, la realidad es en esencia consciencia. Hay días en que creo en las pseudociencias, donde los vaticinios, presagios y oráculos son dogmas que convocan conferencias de prensa. Y aún así no hay suficientes certezas, ni tampoco éstas son necesarias. Saberse completo el camino de ida no es la idea, basta con tener un poco alerta el sentido de orientación, basta con no equivocar el sentido ni la meta.

Como sea, el camino de regreso siempre se sentirá más corto. Eso tú y yo lo sabemos, aunque no entendamos por qué hemos demorado tanto en volver de algunos de nuestros pasados.

Hay un plan pensado y repensado. Se construyen y deconstruyen nuestros caminos, y sin embargo ninguno advierte al otro eso de que estamos cosidos a la misma estrella, porque ya los años de experiencia nos han mostrado una infinidad de recovecos que hacen temblar a las certezas, y con eso hemos dejado de pretender que de una esperanza se puede saltar al cielo.

¿Qué nos apura? Quizás el ímpetu, el hambre o la fragilidad. Puede que el imperio, las alzas, la rutina.

No conozco las condiciones necesarias para la realización, porque aún no las veo. Las diviso en el horizonte, tal vez; un poco tímidas, como empinándose, sin acercarse. La consigna es avanzar sin que se vea movimiento, poseer como si no se poseyera. Ya viene la golonniña.


viernes, agosto 10, 2012

Abajo el Amor

Hola guachito, ¿cómo te va?

Supongo que bien, ¡si todo está bien...! si hace años que nos decimos mutuamente lo bien que estamos, sin rendirnos nunca, sin enfrentarnos a los deseos o a cualquier instinto. ¿Qué podría estar mal? Nada, salvo nuestras febriles angustias por otros, por esos otros a los que les dimos todo y nos devolvieron poco y nada; salvo por las cruces y heridas que llevamos sobre la piel, las mismas que hoy nos reúnen, las que nos hacen converger.

Pajarito, de Dios usted no tiene nada, porque desde la negación pensamos en él; sin embargo, todo aquello que constituye su cuerpo está bendito, sobre todo las manos que Huidobro sólo atribuye a un ciego, o los ojos que sólo pueden pertenecerle a un mudo. Nada tiene usted de sacro ni de nazareno, su maldad es impresentable, burda, soez, sin límite... y es con ella que logra hacer el bien en niveles celestiales, milagrosos. Hermosa paradoja.

La próxima paradoja soy yo, que me meto en cosas a sabiendas de otras y me pongo a hacer justo lo que sé que no tengo que hacer.
Por cualquier eventualidad, hoy dejaré escrito que tengo miedo.

jueves, agosto 09, 2012

Oráculo

Primero andariega, luego adherente.
He de pasar por estas tierras como extranjera, siguiendo las normas del lugar que me recibe. Le pregunto al nativo si iba a ser ciego que Dios le dio esas manos, o mudo, porque Dios le dio esos ojos; le pregunto al nativo cómo es la costumbre en sus territorios, y la sigo, adaptándome a ver si logro ser profeta en mi visita al exterior.
Más tarde, tomo plena consciencia de que cada movimiento ha de ser hecho ligado a un otro, otro que no defino ni como cosa ni como persona, pero siento su compañía en este camino. Mi rectitud y mi línea me devuelven lentamente a mi sitio, y si se puede, salgo bien parada de toda esta funcia. 

Hay que prometer, aunque cumplir no esté dentro del plan... todavía.

lunes, junio 04, 2012

Cheetah con Botas

Se supone que con las botas puestas se muere, que se muere en la rueda, que la rueda sigue girando después de la catástrofe; pero yo vivo con mis calzado bien firme, vivo en el engranaje que gira, dejo de girar después de los holocaustos. Hacer una pausa y detener el cauce no es una costumbre muy mía, pero la he acuñado y aprehendido bastante bien ahora último, en calidad de desafío y dialéctica de los polos.

A veces hay que lanzarse y dar certeros zarpazos, otras, sentarse y respirar hondo. Algunos días quiero ser una Cheetah, cazadora que persiga a 70 km/h  a su presa hasta dar con el objetivo, moviendo certeramente cada uno de mis músculos, usando mi cola como timón. Sin embargo sé que otros días debo aquietarme como lirón y dejar que el tiempo decida, mientras observo todo desde mis aposentos.

Cuando haya que acelerar, no hay duda que me subiré a la aventura.
Por ahora una tremanda pausa después de un gran zarpazo me hará bien, sobre todo porque me equivoqué.

Hay cosas en las que debo crecer.


domingo, diciembre 11, 2011

The Earth


He aquí la muerte que se acerca a la tierra como a un globo que cae.

Anoche escuchamos Kimdracula de los Deftones, y entre sus acordes desgarradores, la voz de Chino Moreno y uno que otro vaso de alcohol, algunos nos acordamos de cómo el dolor nos hace recordar que somos carne, que tenemos alma, que sentimos... que somos pura maraña de emociones.


En mi caso, los Deftones me acompañaron esa etapa de desangramiento constante, de permanente dolor en ese rincón de mi vida donde de pronto me sobrevino una soledad desgarradora, no tanto presencial sino más bien interna. Muchas veces me vi caminando por las calles, como buscando algo entre la gente, preguntádome el porqué de muchas cosas en el mundo, valorando a la humanidad a través de sus heridas, odiando también a las personas por sus caidas, juzgando, intentado olvidar, volviendo a recordar, amando y desenamorándome como podía.

La sensación principal que se me viene a la mente es la de un vacío en el centro de mi pecho, producido de seguro por una mano que de sorpresa se metió en mi ser y me arrancó un pedazo de carne del centro del cuerpo. Y la yaga ahí, sin cerrarse, tan grande como abierta, yo la portaba como estandarte de mi vida, día a día.

Es cuático sentir ese tipo de dolor, un clamor casi simbólico se instala en el ser, cala hondo, se siente hasta los huesos. Y con nada se va, menos cuando los cortes son abruptos y no se comprende qué pasó. Repito, es cuático el dolor, y a pesar de que uno siempre lo evade, tenerlo es un don. Quién no sufre y pasa por la vida sin sentir, pasa en vano. Un corazón sin heridas es un corazón sin pasiones.

Es más heavy aún el dolor pegado por las paredes de la pieza, instalado en las melodías que hacen de background, respirado en el aire pesado del calor de enero, atrincherado en las patas de la cama, apelmazado en las sábanas y en la almohada poblada de lágrimas pesadas. Es fuerte porque había una salida muy fácil para acabar con todo, pero yo no sería lo que soy hoy si no me hubiera tocado contra ese fondo.


Lo miro y todas mis angustias de adolescente se alojan en su figura, así como las mejores sonrisas y los sentimientos más puros. La polaridad vida-muerte está contenida en lo que me pasó a través de él, casi como un ícono de motivación, usado para hacer llorar... bien de alegría, bien de infinita tristeza.

En fin, es A Pain That I Used To...

sábado, julio 09, 2011

Polimorfismos de la Tristeza y Otros Sentimientos Asquerosos


Busco... lo busco y no lo encuentro! Qué otra cosa buscar en la vida sino esa humareda envolvente que no se repite? Ah, fueron 5 días de aniversario nacional y yo ya me trepaba por las cortinas esperando verte. Fueron las 3 primeras semanas de vacaciones de invierno y yo veía Rally MTV esperando reencontrarme con tus ojos la primera semana de agosto. ¡Y qué reencuentro aquel! Hacía frío, yo te miraba tomar café y cuánto me habría gustado uno contigo.

Un comercial de chocolate a fin de año me hacía crepitar de dolor. La tele que querían sacar de mi pieza porque que tomaba mucho caldo, tenía mucha pena. La llamé para que volviera rápido de la pega y me dijo pone música, entre otras palabras y otros alientos. Ese Día del Amor ella también volvió pronto, con una barrita de Quaker y un Capri me parece mucho; era el día del amor de mami también. No comprendo cómo pude tocar tanto fondo, querer morirme tanto... y ahora su compañía (su de ella), que aunque nunca me comprendió del todo, es la pena cruzada en torno a ese sentimiento mío; un sentir que sólo se puede tener a los 15 años cuando uno tiene el corazón jovencito y de una esperanza quiere saltar al cielo.

Retomo mi congoja... ¿me merecía yo, tan niña, sufrir así? Ya ni puedo recordar cuántas lágrimas, cuántas lunas, cuántas noches en vela, cuántas esperanzas, cuánta ilusión. (Jamás podría olvidar la crema de verduras de ese almuerzo tardío (solitario por cierto, tristemente solitario) y el CD de El Clon, con las canciones más cebolleras y romanticonas de la historia, calándome hondo, sensibilizándome como ningún tema de la FMDOS lo logra conmigo.) Ojalá pudiera cuantificar las horas invertidas pensándole, anhelando el futuro. Guau, manera de soñar cuando no se han tenido caídas ni tropiezos.

Yo no sé cómo hay algunos en el mundo que con todos los porrazos del amor aún pueden volver a creer con la misma intensidad. Yo sólo creo por primera vez (oh! Lucybell otra vez!).

Algunos cabos sueltos me van quedando, como P. Ella tiene hasta un aura simpática, es dulce, se le nota... ¡hasta me cae bien por fotos! Pero esta otra me cayó TAN MAL. Aunque algo hace bien: ser mi PERFECTA ANTÍTESIS. Quuueeeeé... asco...! creo yo. Todo repudio innato se incrementa: me cargan las de ese tipo en general, pero ésta me carga en particular. Y se supone que no es personal, con la P debería ser mucho más delicado... y no pasa nada.

Cabos sueltos... hechos para atarse tarde o temprano.

lunes, junio 20, 2011

Pañuelo


... y la Pachamama le dijo "hija, no llores más"; y le regaló un día lleno de Sol, de miradas con semillas abiertas, de sonrisas, de satisfacciones... todas coronadas con un agradecimiento.

Hacer feliz a alguien cuesta poco. Lo que cuesta es no esperar nada a cambio... y no un cambio material, sino que algo se manifieste, que algo diga la tácita verdad.

O la que al menos se cree verdad.

lunes, junio 06, 2011

Liberar


Paso número uno: soltar el pasado, dejarlo ir.
Me imagino lo difícil que debe ser para tí. En mi caso sé cuán difícil es. A mí se me vienen a la mente las noches infinitas, la piel de los que se funden, las lágrimas compartidas, las largas caminatas. Supongo que es el mismo proceso para tí, contraparte, pero más complejo: frente a un destierro fortuito, frente a un despojo, frente al azar y aquello que no está en tus manos.

Paso número dos: reconocerlo.
Este es siempre, según el cliché, el first step, sin embargo acá la historia tiene que romper con el establishment. Hay que darse cuenta, dejar de negar, sincerarse a través de las manos, la voz y la mirada, entre otros elementos anexos.

Paso número tres: dar la lucha.
A mí en lo personal me cuesta, pero puedo intentarlo. Tomaré aire como antes de cada causa social por la que me he abanderizado, y saldré a buscar mi victoria. Sal conmigo o no verás ninguna cosa.

Paso número cuatro: afianzar lazos
Acá es donde lanzamos la música tendida del uno al otro (dijo Vicente, antipoeta y mago), para que todo cobre sentido. Es importante decidir desde dónde miramos para ver al otro y vernos a nosotros mismos. Se permiten las observaciones etnográficas, o más bien yo te permito que me hagas una; valen también las entrevistas en profundidad y empinarse -por qué no- en las historias de vida.

Paso número cinco: ...
Lo desconozco, no quiero saber. Siempre pienso que si algo se hace en seis pasos puedo hacerlo en tres. Pero hay un paso no nombrado aquí, el uno coma cinco, que viene siendo tener paciencia... paciencia para que soltemos el pasado.

Hay que dejarse ser, hay que librarse de ataduras, hay que hacer más.

sábado, mayo 07, 2011

Hablar Hablar Hablar Hablar de tí

Cuatro veces porque la cuarta es la vencida, no la tercera como creen.

Es la rutina propia de mi exaltación cada vez que esto acontece, ondular los labios como mariposas para decir todo cuanto pueda recordar y ver de la persona.

Soy y caigo, en esa onda contemplativa que yerra al situarlos en pedestales, como si no pudiera hallarles falla alguna o bien, y ya en una actitud más sana, tolerar los defectos y pasarlos por alto... alto porque en alto están otras cosas, las cosas que me encandilan, que me fulminan como cualquier altura. Heme aquí viviendo la vida otra vez en torno al título de este blog.

Quiero hablar de tí sin pausas. Contarle a todo el mundo de tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños -habla también sin pausas Vicente-, de tu mirada, tus risas y las primeras veces en que las aprecié; hablar de cómo te defiendes, de cómo avanzas por la vida sin pedir permiso, de cómo levantas la voz cual estocada; de tu método para fabricar el día y concebir la noche, de tu cabeza descansando en mi pie al pie de un lamento, de las barras, los guiños de ojo, los reojos, las congratulations y las pequeñas riñas. Quiero hablar de cosas grandes y pequeñas, todas con su propio sabor y su distinta escencia...

Qué rico irse fijando en otras cosas y poder decir que he subido unos cuántos peldaños de esta asención al cien por ciento celeste.

viernes, mayo 06, 2011

Me, myself and I

No quisiera incomodar a nadie con lo que escribo. Tampoco quisiera andar por la vida pidiendo perdón.

BASTA. Hay que empezar a ser, simplemente SER. Si les gusta bien, si no, mala suerte... basta de estereotipos fomentados por el Sernam y de hueás raras. Yo quiero tomar al toro por las astas en función de lo que siento. Así se hace la vida, o al menos así hago yo la mía...

... eso te lo expliqué a tí ("a tí que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo...") y lo reforcé con mis dedos. Verás que mi corazón y mi mundo están tan pegados que el esmalte de uñas se me corre con facilidad entre los dedos que los representan.

Voy a hacer la vida con el corazón, incluso si creen que es una estructura frágil.
Lo demás... al carajo!

jueves, mayo 05, 2011

Hay que Levantarse

"La cabellera que se ata hace el día. La cabellera al desatarse hace la noche..."

Recuerdo bien ese día, me preguntó por mi curiosidad y en ese entonces, yo no la tenía. Ayer volvimos a reunirnos con ellos -a todo esto, con el tema de la curiosidad ya solucionado- y él aún recordaba ese día. Buenísima memoria. Yo recuerdo bien haber usado un moño en la mañana y haber vuelto por la noche con la cabellera suelta... ambos tipos de cabello se miran distinto. Allí fue que noté que me mirabas distinto.

¿Me ato la cabellera hoy? Sí, hay que levantarse. Pedalear, trámites, y luego ir a escucharlo defender sus ideas. Me suelto la cabellera por la noche... y quién sabe que suceda.

Hoy puedo luchar para que sea un mejor día que ayer.
Optimismo, átate a mí, y me ayudas a soltar esa marea fina tan suya, que es como una fiesta.

Quiero llevar los pies llenos de cadenas, para que una vez que me siga, ya no haya marcha atrás; quemarlo (...) no en el mal sentido, yo... quiero hacerle bien, como a mí me hace. Es sólo ese paso lento, esas pausas, que no me dejan dormir, que me confunden. Y de pronto, me ato la cabellera y me escondo. Hoy me la suelto, a ver qué dice... a ver... a ver...

Hay que levantarse para VER.

domingo, abril 24, 2011

Start


Mataría por un delirio de omnipotencia en este momento, de esos que están hechos de enajenación y de poca razón, que criban los obstáculos o pasan por cedazos los pensamientos pesimistas.

Hoy sólo tengo a mi propia racionalidad diciéndome que mañana salga de la casa con la sonrisa como un estandarte al frente de mi vida, que no debo flaquear sólo por una pausa de un par de días; hoy tengo la misma cara y el mismo cuerpo con el que me mostré desde el principio: las cosas son así y desde ese punto de vista la suerte ya está echada. Mañana sólo debo poner más de mi voluntad y resolverme a vivir esta perra vida

viernes, abril 22, 2011

Calar

(una hache loca después de la "C", y como decían por ahí... ¡todos arriba!)

Penetrar un líquido en un cuerpo permeable. Atravesar un cuerpo con un objeto punzante. Hacer un corte en una fruta para ver su madurez. Colocar la bayoneta en el fusil. Bordar una tela con calados. Agujerear tela, papel, etc., haciendo dibujos. Comprender o intuir los motivos internos de algo o alguien. Apabullar, confundir. Encajarse bien un sombrero o gorro. Mojarse una persona hasta que el agua llegue al cuerpo. Pararse bruscamente un motor.

Heme aquí nuevamente frente a la magia de la polisemia. En efecto, calar lo es todo en esta etapa: calarme y calarte hondo -sea en forma de cuchillo, agua, aguja, hilo de bordar o pensamiento-, describe para mí las miles de formas en que nos vamos gestando juntos, desde la mente, desde la imagen, desde los pensamientos.

Heme aquí nuevamente, frente al arte de conquistar por el intelecto. Ah, alegría! encontrarse en la conquista, sentirse desafiada y capaz de ir al choque; por momentos flaqueando, a lo mejor con bajones esporádicos! y sin embargo, atada a la aventura, me pego el salto hacia tu cabellera de mar enterrada en el suelo hostil de la selva valdiviana. La aspiro como entre sueño y recuerdo; así, según aspiro y respiro voy subiendo y enredandome poco a poco.

Me enredo en tu música, en tu voz, en tus manos, tus hábitos y tus piernas. Prefiero enredarme más entre tus discursos, ser objeto de tus palabras, ser lo que tu voz reclama, lo que tus pasos cazan, lo que tus dedos buscan. Es que te miro los ojos y se te llenan de gente, te miro los rayos de sol y se te encabritan, como esas nebulosas húmedas de la tierra que te dio la vida.

Ah, qué hermoso, qué hermoso... así dice Huidobro.
Ah, qué hermoso, caigo de cénit a nadir.

Bonitas palabras para un hombre marino, poniendo sus cosas en orden, calando cerro arriba pa' decir adiós. O eso espero.

martes, abril 12, 2011

Landscape o Entrada para Construir la Otredad

Me miro, los miro... y me completo.


Te sientas en clases y te preguntan qué viniste a buscar acá... ¡te encantaba esa clase hasta que preguntaron eso! Quisiste entonces parafrasear a Huidobro y decir:

"Profesora, volví a la Antropología huyendo del reino incalculable, de ángeles prohibidos por una traición..."

Mucha gente llegó buscando cosas. Tú sabes que llegaste con las manos tan vacías como la esperanza. Afortunadamente también sabes que ya no saldrás de ahí con las manos peladas, salgas ahora o nunca.
Es sólo que no podías evitar entristecerte. O al menos, sentirte un poquito compungida: no por haber elegido este camino sino por recordar que no fue un camino precisamente elegido.
Yo he decidido dar testimonio de tu vivencia, como narradora omnisciente, como ajena pero conociendo a fondo, como otra; es que me estoy constituyendo como otra, estoy constituyendo a los otros y por sobre todo me constituyo a mí a través de ellos, como ya han presagiado que sucederá.

La vida habría sido diferente, es obvio; sólo no me quiero enterar de que podrá haber sido mejor.
Es que no me imagino algo mejor que este presente no escogido.

sábado, marzo 20, 2010

Esto es Arte

Estamos prontos a hacer una Instalación en Artes Visuales. Consiste en intervenir el espacio del Liceo con algún objeto que sorprenda, impacte, cautive a la gente.
Para entender todo esto la profe nos mostró un Power Point donde mencionaba a Marcel Duchamp, sí, el loquillo que consideraba arte a un urinario invertido:



Esto es Dadá. Pero en cierto modo es válido, ¿o no?

Hoy, mirando unas fotos viejas de un antiguo Muso (Usted), pensé que él en sí es arte. Y no porque aún lo ame. Lo AMÉ "en un rincón de mi vida, cuando de una esperanza quise saltar al cielo", y sin embargo sigo pensando que es una obra de arte:

"Yo creo que esto es arte;
yo creo que sus manos son arte,
sus piernas, su mirada, esos pasos invisibles;
sus gestos, sus modales de ruiseñor andante
y ese balanceo de cabeza liviano como el aire

Yo creo que Usted es arte,
porque hace años nació en el origen de mi inspiración,
como un muso hecho de arena,
depositado a viva voz,
salido de esta hostil tierra.

Yo creo que sus movimientos,
como oleajes misteriosos,
expulsan un enigma convertido en brisa,
y cuando soplan los vientos
del comienzo de Marzo,
me vocan aquella majestuosa época
en que éramos la magia hecha carne,
sumida en la embriaguez del deseo.

Yo creo que soy, que eres, que fuimos arte
y que como muso no te agotas,
porque conocí tus talones y tu ombligo,
cosa que basta para sentirte mío..."

Hace poco definí los últimos dos versos. En verdad a única cosa preparada desde antes. Este poema acaba de nacer, y todo por unas fotos. Mi instalación (nuestra*, trabajo con una amiga) ayudará a cerrar aún más el ciclo, y a que pese a todo, el Muso persisita como tal.

Infinitas gracias a él, y saludos a los musos más pequeños, sus aportes no han sido menores.

miércoles, febrero 17, 2010

Vorágines

Conozco tu mano y la siento mía, dijera la Fran Valenzuela. Esta es mi mano y la de abajo, la de mi amor.

Conocí esa palabra con el poema de Félix Reyes Pacheco que tengo puesto en un lado del Blog; y expresa, definitivamente lo que sucede ahora. Supongo que de todo esto surgirán otra vez los poemas y la era creativa podrá florecer con una nueva razón que se suma a las anteriores.

Hay cosas que deberian perpetuarse... los instantes en que miles de bestias atacan contra las cerradas puertas del corazón se sienten como cañonazos de las 12 hablando de la hora del Cénit, de la apertura, de resetear el cántico del alma; en fin, de cosas semejantes que ya se vivieron pero que no se comparan con este magnetismo -si bien nuevamente inexplicable, like once (léase laic guanz)- único entre dos historias que por arte de magia y de quién sabe qué razones mísitcas han encontrado motivos para iniciar una ruta salvaje juntas.

Hace poco dije que quería volver a hinchar mi corazón, que se hinchara de libertad, de plenitud. Lo dije esa vez que escribí sobre la película Into the Wild.

Hoy mi corazón se hincha de un nuevo "tú".
Y el beso, como dijo Vicho "hincha la proa de mis labios"