Mostrando entradas con la etiqueta enredos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enredos. Mostrar todas las entradas

lunes, enero 12, 2015

Viuda de Verano

Tal como lo venía sospechando hace rato, enviudé.

Enviudé más rápido de lo que pensaba, quizás sin asistir a todos los funerales que habría deseado. Hubo muertos que por elección propia no quisieron acceder a su último sacramento, y eso no me deja tranquila.

A todos mis queridos les digo no me lloren, yo por ellos tampoco lo haré. Sólo los guardaré un poco en el recuerdo, pues les recuerdo a veces, en todas las partes de este querido único que reúne tanto de los otros como es necesario.

Una, dos, diez, siete veces. 
Amada. 
Bien y mal amada. 
Deseada. 
Desdeñada y mal enseñada. 
Furtiva, omnipotente, arisca, esquiva o profundamente entregada; 
frente a los amores eternos de cinco, tres, una o doce horas. 

Tengo flashbacks porque mi muerte ya se acerca, y se me pasa toda la mala vida del mal amor por la cabeza.

Así es la muerte, porque se abre a la nueva vida.

viernes, noviembre 07, 2014

Diagnóstico

Tengo un romance tormentoso con un sujeto llamado Santiago. Lo conozco hace algunos años, aunque no de corridos: va y viene, viene y va; voy y vuelvo de él. Le conozco una que otra ruta y le sigo los pasos, pues ya me he memorizado algunos de sus caóticos trayectos.

Me cuesta entender por qué me marca tanto, por qué me determina y me configura si no soy de él. Voy y vuelvo de él, eso ya lo dije. Está en muchos de mis recuerdos, de mis escenas furtivas.

Lo he visto claro en las mañanas, mostrándome el Sol con los brazos extendidos; besando el valle central y ascendiendo por mis colinas, a plena luz del día.

Lo he visto cerrado en las noches, bordado de luces tiritonas, de lentejuelas partidas; acribillado contra sus propios miedos, contra sus hondos silencios, contra los ruidos de sus frenos temblorosos. Allí mismito lo he visto rozándome la cara con su frío y guareciéndome en sus aleros descuidados hasta llevarme a buen puerto (vámonos a Valparaíso dijo un día).

Lo he visto ser una fiera que se acelera con el correr del día, que se persigue la cola; voraz, que acecha, que intenta huir y no tiene dónde. Pobre de él.

Una de las cosas que de él me encandilan es la música que le hace juego, como combinando con sus despreciados colores de calle antigua, de incertidumbre holgada, de sobre-transitada vereda. Resuenan en sus recovecos los recuerdos de mis primeros descubrimientos en torno a su vasto y extenso cuerpo, cuando le exploraba la piel con un poco de vergüenza pero con pasión desmedida. Me recuerdo de haberlo visto latir, de haberlo visto vibrar a mi son y al son de la música esa a la que me refiero, la que siempre digo, la que ameniza sus contornos mal delimitados.

Pasamos por épocas de clímax, vivimos juntos delirios de omnipotencia. Nos enredamos, nos perdimos: yo en él, él en mí. Santiago es un tremendo adversario y pugnábamos por quién sucumbía ante la seducción del otro. Me hice su carne y él hizo carne de mí. Fue como un torbellino y yo sin ser terremoto tuve derecho a réplica. Larga historia.

Hoy día nos encontramos y lo transito desconfiada. Ya he visto lo mejor y lo peor de su ser. Es peligroso pero embriagador. Es fabricante de artimañas y tiene espejismos en el bajo vientre. Sin embargo quiero volverme a él, hundirme en sus venas, transitar por ellas sin ningún respeto y comerme ya sin vergüenza sus rincones bien definidos.

Delicada impertinencia la mía, que con los ojos miro, con los pies avanzo, con las manos exploro, y no siento culpa.

Volvamos.

viernes, octubre 18, 2013

Empezar.

De pronto siento que se me cayó la noche encima, aunque haya podido sostener junto a ella una sonrisa sincera. Es que estoy a la espera de algo y eso apremia.

Espero el día en que todo Santiago se me vuelva a dormir en los brazos, que sus pequeñas luces bordando el cielo pululen de felicidad en mi piel y que sus rugidos de jaguares de metal se transformen en susurros de calor, confianza, sinceridad.

También se que no sólo estoy esperando a que la jungla de cemento se me entregue después de aguachada; porque quiero hacer la conjunción entre ella -la más hostil e irrefrenable- y los compaces de la madre tierra virgen, de los orígenes sin mácula.

Es que por ahí en tu pecho se cruzan todos los rasgos de la apertura capitalina, de las grandes masas y los grandes movimientos... se cruzan con el latido sereno de un corazón que anhela el ritmo de la mapu, los sonidos de la naturaleza, los vestigios de la comunión y la comunidad, la paz que da el romper de olas de la Playa Grande.

Allí es donde quiero hacer conjunción, donde quiero reposar y que se reposen. 
¿Pido demasiado?

viernes, mayo 03, 2013

Qué Andarás Haciendo Ahora


Efectivamente, por si es que te lo preguntas, me he guarecido en lo más hondo de mí, para entenderme. Entenderte a tí no tiene caso, y además me gusta saber que hay secretos insoldables en la profundidad de tu corazón... secretos que yo no puedo descifrar, códigos que no tienen ni ganas de ser traducidos, lluvias de meteoritos largos que no van precisamente en dirección a la destrucción del capital.

Me he guarecido en lo más hondo de mí, te decía. Te contaba para que sepas que no hago mucho más que lo habitual: repartirle amor a todo mi mundo cuando ese uno de mi mundo me ha sabido negar su amor. Estoy haciendo aseo en la casa interna, tratando de mecer mis pensamientos al son de alguna música que me represente, que me comprenda... por que sí, también yo tengo mis insoldables secretos, mis códigos y mis lluvias de meteoritos. 

A veces preparo café, otras enjuago los tallarines, improviso bromas, golpeo la mesa, tiro lejos las pantuflas, me pregunto por la contingencia, dudo de mi misma y de la veracidad de las cosas. Descarto las alegrías mal sanas, prefiero oler la fruta antes de comerla, sonreír a los niños y las niñas, posar los ojos sobre los cientos de matices de las hojas de otoño. Hago estas cosas porque no me queda otra.

No me queda opción, aunque en realidad quisiera probar el pan de orégano, virar a algún lado, iniciar una revolución, adentrarme en tus orillas, leer las líneas de las manos, conversar de las historias pasadas, hacer un presente de lucha para que el futuro nos pertenezca, en fin, cumplir las serie de promesas que me trajo la estación del viento sur. Nada fuera de lo común, a mí parecer.

Pero para tí todo fue una buena onda, un lapso de locura y ardor sin sentido, un mero trámite para poseer lo prohibido, un pasaje de la vida sin mayor importancia.

sábado, abril 27, 2013

Para un final

Justo en esta tarde en que la objetividad se toma mi cabeza, comienzo a notar que corresponde odiar, tener rencor y renunciar con rabia a lo que resultó un montaje catalizado por una buena dosis de labia y otro poco de imaginación. Es lo más lógico, dicta la razón.

¿Qué sentido tiene tomar caminos impulsados por la curiosidad y luego renegar de ellos? Parece que fue ayer cuando tomé mi paracaídas y me dije entre una estrella y dos golondrinas. La única forma de saber era hacerse a la mar como a los viajes del corazón, ondulando en los misterios errantes e intermitentes de la vida joven, de esa vida que se muestra abierta y sencilla.

Perdonarme y perdonar. La tarea escencial.

sábado, marzo 23, 2013

Fue + Abrir los Límites de lo Posible

Estoy tan al sur del mundo que encuentro que a mi mundo le entra poca luz.

Arremetí desesperada contra la falta de lumbre y acepté el centralismo de la larga y angosta faja, hasta para conseguir espasmos ardorosos. No me lo perdono aún.
Y debería, porque los tránsitos físicos y los recorridos aeroespaciales se suman a mis viajes de memoria, cargados de afectividad. Me salí de la ciudad. No podría profetizar en mi propia tierra.

No soy culpable. Me desvisto de todo traje de autoflagelo y corro sin harapos hacia mi propia redención.

Muy concreta, muy pragmática. La idea es seguir el camino, mas no adelantarse a los hechos. Hay saberes sinceros que se agradecen porque distienden el aire y permiten bailar sin dolores algunas noches rojizas. Cubriremos, entonces, nuestras necesidades básicas sin titubear, sin torearnos como lo hice con otros en el valle central. Acá no valen los juegos de rol, sino la equidad, el equilibrio, el punto medio; es otra la lógica.

Me cuesta. Paciencia, tiempo, energía. Yo era otra máquina extravagante, programada para otro tipo de extravagancias. Se avecina otro cambio de paradigma, me repito en un silencio poco calmo. Confiar en los hechos es la nueva ley, que no deja de lado los sueños, sino que persigue tenazmente aquellos indescartables, aquellos posibles.

Ahorrando energía como se usa en los tiempos en que la moda es hablar del calentamiento global. ¿Qué conseguiría desgastando mi mente?

sábado, marzo 02, 2013

In-vierno (o mini crónica de un pasado difícil)

Se escucha la misma música que en aquellos días de viento norte hacía esfuerzos inútiles por sanarme esas yagas feas, hechas con rapidez, en la estación anterior. Me sumergí entonces en una pequeña peregrinación. Invierno. Ruta 5. Patagonia/Geisers. Puras canciones de Marciano, pura música ambiente, ideal para ser rellenada con mis pensamientos.

Las mañanas nubladas se parecían a mi cabeza. Mis andanzas por la Feria Pinto, melancólicas, eran percibidas incluso por los locatarios acostumbrados a tanta gente raída, a tanto paso tambaleante, a tanto mal traer. 
Quien diría que meses después me encontraría a pocas cuadras de allí bailando, apoyando una libertad de expresión en auge en estos tiempos. Linda la D'Boys, que ya no existe.

Rap de la zona igual cuenta historias. Me recuerdan que "Temuco tiene ese gris, ese no sé qué, que te petrifica donde estés...". Y yo, convertida en piedra azul-sagrada me fui a mi casa como si me hubiera ido a La Meca: cada paso que daba para llegar hasta ella tenía una connotación simbólica. y más aún, el destino final.

No me desnudé por las calles azules. Sola, como una pluma que se cae de un pájaro en la noche, no tenía a quién deleitar con tal espectáculo. Quise encaramarme cerro arriba y recordé que soy sureña y que los cerros pelaos y enmarañaos son propios de tierras que me son ajenas y que sin embargo generan en mí un gran deleite.
Tenía mucho frío de cuerpo y aún más frío del que cala más adentro. Abandonada a mi suerte, desolada, intentando comprender; con ese nudo en la garganta que no se desató hasta que hice mi segunda travesía.

Saqué pasajes sin saber a dónde. Y me fui pa la capital.

Aún es asombroso recordar que 7 días antes de realizar una fantasía de hace casi 5 años, estaba como una plañidera sin goce de sueldo, por un mal episodio de los tantos dramas de mi vida. No lo puedo creer. Ahí, en la ondulante máquina del engranaje santiaguino. Fascinante.

Y lo demás, ya es parte de otro capítulo en el que dejé de moquear.

martes, diciembre 25, 2012

Delicias de la Memoria


Estoy volviendo pues, como de costumbre. Nadie lo sabe, salvo yo. Mejor así, pienso, conformándome; es lo mejor y lo más sano, porque es mío y nadie más puede comprenderlo tan bien.

He vuelto al lugar. Es curioso ver cómo las piezas se han puesto en orden nuevamente. Cada cosa en su lugar. Ninguna otra casa de muñecas está tan ordenada. Todo lo que transcurrió fue desorden... desorden, caos, estragos, revueltas, motines; maravillosos alborotos por cierto. Ahora es como si se cerrara algo, aunque no muy firmemente. Sólo unos hilvanes disparejos sujetan un poco los cauces de río que se inquietan o se aquietan según el estímulo proveniente del exterior. Esa siempre ha sido mi consigna, no dar puntada sin hilo.

Cerrar un ciclo, ya sea con un fino hilván o con costura reforzada, implica para mí imaginar su redondez y retomar sus inicios, al menos para afirmar la última puntada, el último centímetro de amarre, que se continua de tal forma en que no se sabe dónde empieza, ni menos dónde termina... o si es que termina. Es por eso que me miro por encima del hombro. Es por eso que miro pa' trás. Es por eso que me gusta caminar, para volverme sobre mí misma y mirar el camino andando, ojalá con el Sol poniéndose detrás, bien cliché.

No quiero parar. Seguir, aguerrida, fuerte, cazadora, vehemente. Lo que más le pongo a la senda son ovarios y pies. Algunos creerán que llevo maletas de maquillaje, tacones, ropa, revistas de moda, espejos. Lo mismo da. Ovarios y pies, dije. Los viajes ya no son míos sino de mi memoria; los caminos andados, los cerros, soles, aguas, brisas, arenas, lluvias, cementos, puentes, pehuenes, altares, micros, personas se me mezclan en la cabeza y de repente en la cuchara también. Menjunje aparte son las pieles, olores, carnes, sonrisas, ropajes, lechos, paredes, sustancias, y otros psicotrópicos que me producen síndrome de abstinencia de sólo acordarme... una lenta convulsión adormecedora me invade de sólo mezclar los viajes y brebajes que sintetizan este desorden de vida que tuve mientras pude... y que tendré mientras lo goce.

Hasta que el cuerpo aguante.

martes, octubre 16, 2012

Carta para un(a) estratega

Hay mandamientos y algunos must, consejos dados, consejos escuchados... consejos apuntados como notas mentales sobre mis pies que hacen el rol de un arado. 
Voy pavimentando, preparando camino, leyendo mapa de ruta, aprendiendo a manejar; unas veces frenando, otras acelerando hasta el fondo, algunas me estaciono con el auto enganchao... otras veces no basta con el freno de mano para sujetar mis ganas de correr a 100 por hora: hay que ponerse amarras, tirar, aflojar.

La sabiduría es en esencia experiencia, la realidad es en esencia consciencia. Hay días en que creo en las pseudociencias, donde los vaticinios, presagios y oráculos son dogmas que convocan conferencias de prensa. Y aún así no hay suficientes certezas, ni tampoco éstas son necesarias. Saberse completo el camino de ida no es la idea, basta con tener un poco alerta el sentido de orientación, basta con no equivocar el sentido ni la meta.

Como sea, el camino de regreso siempre se sentirá más corto. Eso tú y yo lo sabemos, aunque no entendamos por qué hemos demorado tanto en volver de algunos de nuestros pasados.

Hay un plan pensado y repensado. Se construyen y deconstruyen nuestros caminos, y sin embargo ninguno advierte al otro eso de que estamos cosidos a la misma estrella, porque ya los años de experiencia nos han mostrado una infinidad de recovecos que hacen temblar a las certezas, y con eso hemos dejado de pretender que de una esperanza se puede saltar al cielo.

¿Qué nos apura? Quizás el ímpetu, el hambre o la fragilidad. Puede que el imperio, las alzas, la rutina.

No conozco las condiciones necesarias para la realización, porque aún no las veo. Las diviso en el horizonte, tal vez; un poco tímidas, como empinándose, sin acercarse. La consigna es avanzar sin que se vea movimiento, poseer como si no se poseyera. Ya viene la golonniña.


viernes, agosto 10, 2012

Abajo el Amor

Hola guachito, ¿cómo te va?

Supongo que bien, ¡si todo está bien...! si hace años que nos decimos mutuamente lo bien que estamos, sin rendirnos nunca, sin enfrentarnos a los deseos o a cualquier instinto. ¿Qué podría estar mal? Nada, salvo nuestras febriles angustias por otros, por esos otros a los que les dimos todo y nos devolvieron poco y nada; salvo por las cruces y heridas que llevamos sobre la piel, las mismas que hoy nos reúnen, las que nos hacen converger.

Pajarito, de Dios usted no tiene nada, porque desde la negación pensamos en él; sin embargo, todo aquello que constituye su cuerpo está bendito, sobre todo las manos que Huidobro sólo atribuye a un ciego, o los ojos que sólo pueden pertenecerle a un mudo. Nada tiene usted de sacro ni de nazareno, su maldad es impresentable, burda, soez, sin límite... y es con ella que logra hacer el bien en niveles celestiales, milagrosos. Hermosa paradoja.

La próxima paradoja soy yo, que me meto en cosas a sabiendas de otras y me pongo a hacer justo lo que sé que no tengo que hacer.
Por cualquier eventualidad, hoy dejaré escrito que tengo miedo.

sábado, febrero 04, 2012

Ensayos de Cool y Perso

Fui a una tierra que me prometieron hace muchos años, y me terminé de enamorar de ella. De todo lo que contiene también, aunque siempre de unos elementos más que de otros.
Encaminada en travesía tal noté que podría usar una vieja teoría de mediados del siglo XX para comprender un par de cosas (esas que me ha tenido todo este tiempo con la bala pasada), y entre que comprendí pensé más... no se si para bien o para mal.

Estoy feliz pero no feliz, y ansiosa, pero no ansiosa. Es que tu ansiedad no me gustaba, no, porque me mintió. Ahora me toca mentir a mí la menta sería un buen combustible exhalar falacias como los rapers sureños que se me revelaron en los últimos días del verano que pasó. ¿Qué pasó? No entendí y tampoco quería. No entiendo qué estado de conciencia es éste en que me paso rollos porque quedé con la bala pasa y me piqué a Margaret Mead tratando de sacar el mal rollo del cultura y personalidad.

¿No hay clases los viernes? Cualquier hueá llamai. Estoy ansioso. La felicito, compañera. Ya y escribís caleta, onda, siempre? Gracias a tí por venir. Estás muy distraída.

Pero quéeeee caldo de cabeza, no?

miércoles, enero 11, 2012

Tajo

El día de mostrar a destajo los tajos llegará... no hablo del 21 de diciembre de este año, sino del momento sin fecha determinada que permitirá bambolear las bolas de cristal sin desmedro y sin azar.

Ando con las ganas de arrendar las riendas para tomarlas como tomates de huerta hecha detrás de la puerta del puerto de tus amores. Es que con tantos rumores soplándome las solapas, he decidido que no quiero solapar más las calmas y que quiero liberar en Gibraltar el alma.
No pretendo llevarlo al altar, sino asaltarlo, ofrecerle vino y quizá empobrecerle el recuerdo. Es que lo quiero cuerdo pero no concuerdo con eso de mantener el pasado preso; en su camastro quiero y creo que me meto, como padrastro molestando al más huero de los setos, para borrar el cetro que se ganó ese muerto... para mirar su cuerpo prieto.

Si me viene en gana, al corazón aprieto.

viernes, noviembre 18, 2011

De crisis y flores


Quería superar la estadística de mi blog y escribir más el mes pasado, pero claro, todo estuvo muy tranquilo... sólo en momentos de tragedia y profundo cambio sale lo mejor; son las transiciones y los conflictos las semillas de la inspiración.

Voy a pensar con ganas de quedarme en lo bueno y filtrar el aprendizaje frente a tanta basura. Conocer, ver, vivir, hacerte etnografía y mirarme pa' dentro cuando te miro son cosas que quedan a pesar de los cortes en pro de lo sano. Ya no estoy para los trotes de los 15 años aunque los recuerde con nostalgia; ya no estoy para desvivirme o tocar fondo, como cuando... ya... mejor no recordar ciertas cosas.


Saldré ahora mismo, a comprar cartulina azul...
...sí, para hacer un sobre.

jueves, septiembre 22, 2011

Noche Densa

Yo huelo el triunfo y los conflictos desde lejos.; los Shamanes huelen a las buenas mujeres como Rin Tin Tin, pero poco me importa. Lo crucial es que la familia olfativa del rencor y la rabia se me ha posado sobre las fauces porque tuve que fallarle a otro, aunque no a mí misma. I'll never dissapoint myself, dice esta loca... Beyoncé.

Yo huelo un despecho profundo y veo unos pómulos altos que vilmente utilicé para una etnografía y la persecución de un trarilonko, sin siquiera pedir un consentimiento informado. Fue gracias a un buen lavado intestinal que me ofrecí nuevamente al pasado y dejé este presente arrollador, difuso, no escogido, fácil si se quiere.

Los 12 génesis del 2011 me tientan cada mes, y corroboran que la historia no se repite, pero se parece.

domingo, septiembre 11, 2011

Meanwhile, en mi vida...


A veces me asomo por el umbral que me permite espiar su vida y trato de hacer calzar la mía en los instantes que alcanzo a captar.
Hoy particularmente me preguntó guat de jel estaba haciendo ella mientras yo me hundía en los pantanos de la necedad y la curiosidad... recuerdo a los Babasónicos y me digo anoche, anoche anoche y en verdad ya fue hace varias noches pero igualmente las lágrimas pesadas de la noche se desmayaban sobre el pasto en forma de rocío.... yo ni pescaba. Guat de jel ar u duin' nau? dasent marer...

¿Quién no ha activado la opciones de accesibilidad en una noche larga, de esas que se pasan juntos por conexiones fortuitas y cristalinas? Dime quién. ¿Quién no ha activado el botón para que te den el "Me Gusta"? Palabra que algunas noches la gente es fácil y no acata límites. Lo he visto porque yo no salgo a carretear, hago trabajo de campo en las discos.

Mientras tu quizás dormías, o bebías, o te drogabas para dormir; mientras ardías bien de placer, bien de rabia; yo aprehendía palmo a palmo un ramo llamado Química de la Piel, impartido por las Escuelas del Nopodrás, del Tirayafloja, del Loveanddestroy. Allí me prohibieron el concepto del arrepentimiento, como en mi formación profesional se han eliminado ideas como el prejuicio y la discriminación.

Basta un semestre a medias para que mi manera de pensar cautive a quien me indaga más que el resto. Yo me dejo cautivar por lo imperceptible.

domingo, septiembre 04, 2011

Cachetá Mental

El otro día vi Malcolm in the Middle con mi hermana y el colega gordito y looser de la mamá de Malcolm le hacía una declaración de amor (a ella). Cuando ella contesta, primero ofrece disculpas por las palabras venideras y luego deja en claro que NO a todos los sueños, fantasías, proyecciones y escenas imaginadas que hayan pasado por la cabeza de él. Se la dejó tan clara que cuando terminó mi primer comentario fue: "me encantaría que hubiera gente así".

Hace falta que me la hagan tan corta. Que me digan en definitivo las cosas. Ojalá la cosa fuera así, fuera PAAAA!! DRAMA! total, la verdad siempre, antes que todas las cosas.

Puedo desconfiar de las palabras, pero no del mundo que me entra por las ventanas de la cara.

miércoles, agosto 17, 2011

Entrada para la Construcción de un Dique


No es algo como las Instrucciones para Llorar de Cortázar.

Vengo a poner mis dudas de firmamento, sí, serán el background.

Primero me pregunto si será algo perceptible. Luego, si las cosas pueden cambiar.

Cuando me ofrecen lo que quise y di por perdido, es lógico que no podré creer. Se ve demasiado bueno. Muy sospechoso. No lo creo.


Esperando nada. Bloqueada por el miedo.

domingo, agosto 14, 2011

Under Pressure

Hola quien fuera yo para poder vivir mi vida. escribir no debe ser bajo presion porque ahora me estan hablando y deberia contestar y si no quiero no, no me gusta la vida me mira como diciendo viveme yo le digo que no le digo nada no sé quisiera que el día tuviera 25 horas pienso maldito calendario romano no me importa que me digan hippie pero las sociedades pre captalistas tenian mucho de bueno.
Necesito descansar demasiado, descansar de tanto respiro respirar de tanto descanso necesito ocultarme de los demas del resto de la vida salir a pasear y perderme o llevar a la perdición a personas que no conozcan los parajes en donde yo me pierdo.

Me quiero perder, y no dejarme perder. Estoy cansada de perder, o más bien de ponerme tantas metas bajo delirios de omnipotencia.

Me quiero perforar, teñir el pelo, y tatuar de paso.

domingo, julio 31, 2011

El mal del Che (y de los picaos a)

Hay dos patologías: una me ataca a mí, la otra a ellos. Creo que yo no padezco su mal, no... sólo los miro, miro como se enferman y las revoluciones intestinas gritan presente. Yo grito, grito, han cachado? yo grito sin que la reverberancia se note, ya dije, siempre intestina.

Que los vuelos, que la vida, que un mate con azúcar o sin (lo mismo corre para las sopaipillas), que las tertulias de gente nueva con cosas enmarañadas de historia. Que el rojo amanecer y las cosquillas van de la mano, que las lenguas de ahora y de antes caminan para abrir las grandes alamedas. Que se despiden con un hastalavictoria para causarme una convulsión casi inmediata. Agua, aire, fuego, yerba. Que las palabras que vomitan brotan brotan se caen me golpean yo y mis golpes de todo tipo físicos verbales morales me golpean para bien más bien remezón diría yo, me hablan y aportan y en verdad son bien de mentira o bien copias de cosas que como no tienen trademark pasan piola cuando se calcan en serie.

Mi mal es sudoríparo y cardíaco, como cualquier sentimiento.

jueves, julio 21, 2011

Raíces brutas y porfiadas

(Pidió más; yo obedecí. La mano era que se transformaran en piel...)


Niuna sola pifia y vamos a volar. Mírame, con eso basta. Te perdono ramero-remero, hombre de pocas pero precisas palabras. Ya no hay nada. Increíble, cuatro años.

Hay canciones que evocan a la madeja de preguntas que me sirvió para tejer el manto de las buenas y malas ideas; todo generado por tu persona.
Ya ni me acuerdo de los tiempos en que no sabía cocinar... y pese a ello ¡tome tanto caldo de cabeza!
A veces quisiera volver, como el domingo en que hablamos sobre el amor. Es cuando citan al amor que quiero volver a los días más jóvenes, donde todo lo que tenía era y estaba joven: cuerpo, alma, corazón, esperanzas, ideas... todas mis dimensiones humanas jovialmente dispuestas para empezar la verdadera vida. Lo demás no fue nada más que antesala.

Yo no me creo top model, más bien he querido ser siempre la musa de otro artista igualmente susceptible a los encantos que saltan de la gente como relámpagos. Así mismo quiero yo provocar un destape de inspiración en un sujeto, en lo posible admirable, o de lo contrario el pobre caería en el patetismo (¿Caigo yo entonces en el patetismo si no le soy admirable a los musos que son mis testigos?).

Le dí rienda suelta a mis cabellos desde hace rato... seré capaz de dar rienda suelta a mis deseos, lo que no monitoreo es lo que se me hace imposible, y desde luego, impresionante.