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lunes, enero 12, 2015

Viuda de Verano

Tal como lo venía sospechando hace rato, enviudé.

Enviudé más rápido de lo que pensaba, quizás sin asistir a todos los funerales que habría deseado. Hubo muertos que por elección propia no quisieron acceder a su último sacramento, y eso no me deja tranquila.

A todos mis queridos les digo no me lloren, yo por ellos tampoco lo haré. Sólo los guardaré un poco en el recuerdo, pues les recuerdo a veces, en todas las partes de este querido único que reúne tanto de los otros como es necesario.

Una, dos, diez, siete veces. 
Amada. 
Bien y mal amada. 
Deseada. 
Desdeñada y mal enseñada. 
Furtiva, omnipotente, arisca, esquiva o profundamente entregada; 
frente a los amores eternos de cinco, tres, una o doce horas. 

Tengo flashbacks porque mi muerte ya se acerca, y se me pasa toda la mala vida del mal amor por la cabeza.

Así es la muerte, porque se abre a la nueva vida.

lunes, diciembre 22, 2014

Muerte Anunciada

"Un día un árbol me preguntó", y mis lágrimas ya no fueron dolor, sino oro puro para construir lo que viene.

No lo puedo creer. Es como si ya lo supiera. Primero no lo sabía y no se me ocurría de dónde pudiera venir. Hasta que me iluminé. Fue como una epifanía, me dijo un buen amigo.

Cuando empecé a ver, empecé a leer los signos del día y la noche, de los sucesos venideros y de los átomos que se están acomodando para dar un gran paso.

Voy a enviudar, me digo, una y mil veces. Voy a enviudar poco a poco. Voy a enviudar ese día muchas veces, de todos mis queridos.

He aquí la muerte que se acerca a la tierra como un globo que cae. Vicente siempre.

Me pongo lentamente el traje negro y me intento despedir lo mejor que puedo. Algunos me han hecho la promesa de encontrarme en otra vida, unos se ha ido sin decir palabra, un otro se niega a la muerte y se mantiene al acecho; otros dicen estarme esperando y yo me apuro para ir a verlos, para darles la cristiana sepultura, como Dios manda.

Diversas las formas de muerte que cada uno ha escogido (o no). Diversas sobre todo aquellas que sucedieron hace ya mucho, porque ahora al fin me atrevo a visitar sus tumbas. Sin ser Magdalena. Es sin llorar, como dicen en las pichangas.

Voy a enviudar y no quiero. Mi mayor temor es que el corazón que agrandé y que hinché por tantos años para dar gran cabida se apretuje y se bote a flojo.

Será el desafío entonces mantener la vivacidad, la alegría y la pena, el dolor y la ilusión, la capacidad de reponernos ante todo; con traje negro de viuda negra y con traje rojo de reina.

Reina de corazones, me quiero hacer llamar.

viernes, septiembre 20, 2013

On the Road ¿por quién?


Parece que no fue hace demasiadas sonrisas que un bosque espeso de laureles y pelúes me rasguñaba la espalda bien amada. Me detengo y pienso que a veces recordar es bueno, y que no siempre produce nostalgias ni penas. Lo hecho, hecho está; y hermosamente hecho, por cierto.

Podría parecer que cada vez que ando sobre ruedas estoy arrancando de algo, y es falso. Todo lo que quiero es encontrarlo, reencontrarlo. Sigo en esa búsqueda de esas otras cosas que me llevan a la misma cosa.




Después de un largo viaje que me prepare para eso. Volver volver volver.

Vuelvo a mi espalda bien amada. Mi espalda que cual Judas ha negado ya más de 3 veces. Cosa grave, pensarían algunos. Ninguna infidelidad, pienso yo. El norte es uno sólo. Los cuatro puntos cardinales son tres: el norte y el sur.
Siempre me pregunto qué pasaría si el norte fuera el sur.

Recorriendo la pampa o los valles, la cordillera o el Mar Caribe, siempre he hallado una sonrisa y un deseo de volver. Si salgo es para que el retorno tenga mejor sabor.

Salí de ese bosque indómito, malherida, bien adentro. Salí de la ruta más salvaje, como arrancando y no queriendo. Salí huyendo de un reino incalculable. Me resigné a la añoranza permanente, al corazón latiendo como carne viva a cada momento. Mejor pa mí, y buen anestésico pa las crisis existenciales, pienso. Soy carne viva mientras su sonrisa y su espíritu de lucha anden merodeando por ahí. Bien por mí y por tí.

Por eso es diferente. Por eso todos los caminos llegan a esa misma intersección de bosque húmedo, latidos secos, dedos hediondos a yerba.

viernes, mayo 03, 2013

Qué Andarás Haciendo Ahora


Efectivamente, por si es que te lo preguntas, me he guarecido en lo más hondo de mí, para entenderme. Entenderte a tí no tiene caso, y además me gusta saber que hay secretos insoldables en la profundidad de tu corazón... secretos que yo no puedo descifrar, códigos que no tienen ni ganas de ser traducidos, lluvias de meteoritos largos que no van precisamente en dirección a la destrucción del capital.

Me he guarecido en lo más hondo de mí, te decía. Te contaba para que sepas que no hago mucho más que lo habitual: repartirle amor a todo mi mundo cuando ese uno de mi mundo me ha sabido negar su amor. Estoy haciendo aseo en la casa interna, tratando de mecer mis pensamientos al son de alguna música que me represente, que me comprenda... por que sí, también yo tengo mis insoldables secretos, mis códigos y mis lluvias de meteoritos. 

A veces preparo café, otras enjuago los tallarines, improviso bromas, golpeo la mesa, tiro lejos las pantuflas, me pregunto por la contingencia, dudo de mi misma y de la veracidad de las cosas. Descarto las alegrías mal sanas, prefiero oler la fruta antes de comerla, sonreír a los niños y las niñas, posar los ojos sobre los cientos de matices de las hojas de otoño. Hago estas cosas porque no me queda otra.

No me queda opción, aunque en realidad quisiera probar el pan de orégano, virar a algún lado, iniciar una revolución, adentrarme en tus orillas, leer las líneas de las manos, conversar de las historias pasadas, hacer un presente de lucha para que el futuro nos pertenezca, en fin, cumplir las serie de promesas que me trajo la estación del viento sur. Nada fuera de lo común, a mí parecer.

Pero para tí todo fue una buena onda, un lapso de locura y ardor sin sentido, un mero trámite para poseer lo prohibido, un pasaje de la vida sin mayor importancia.

lunes, noviembre 28, 2011

Indio, negro y feo.

"Indio, negro y feo" es el título de un texto (o fragmento?) que leí en el colegio... no sé si algo tenía que ver con Elicura Chihuailaf, pero de él me he acordado porque el programa anterior al del profe Serrano en Una Belleza Nueva era el de este poeta mapuche. Me pasaban cosas de él en 4to Medio, cuando lenguaje electivo se llama Literatura e Identidad.

No sé cómo me empezó a gustar la antropología si ese fue el año en que menos me gustó hacer lenguaje electivo; o será que me cautivó más el rollo del realismo mágico en 3ero Medio, cuando mediante la conceptualización de este género tan latinoamericano pude entender muchas cosas de mi vida... mi vida era una historia de esas en que no todo tiene una explicación lógica y sin embargo sucede, asociada a la cultura popular, los saberes paralelos, la no institucionalidad de los acontecimientos, etc.

Creo que ahí es cuando más nos llegan las cosas... cuando nos están tocando a diario en la vida. Es posible que el tema de la identidad yo no lo haya tocado tanto en la media como sí lo debí tocar en esas horas de las crisis existenciales; allí cuando la familia sale y uno tan teenager dice no, no quiero, quiero quedarme solo en mi pieza escuchando música. Me habrían venido bien esos ramos de quiénes somos y cómo construimos lo que somos.

Da igual, hoy me estoy cinstruyendo yo, el drama se produce cuando apareces y me derrumbo a pedazos.

¿Indio, negro y feo? O me veo sujeta a los estereotipos adorándote, volviendome una esfinge taciturna, adolorida de tanto mar, de tantos cabellos de Sol.

Perdón. Me caí otra vez.

jueves, noviembre 10, 2011

Ser o no Ser

Me encuentro en un nuevo vaivén... o más bien se manifiesta un vaivén que ha sido silenciado, apaciguado y quizás también un poco aportillado.

Qué lástima... es una nueva lástima de no saber; ¿y para qué las certidumbres? No debería necesitarlas sabiendo que la vida es un constante cambio, una crisis permanente, una mariguancia cimentada en esa suerte de dialéctica que la hace emocionante.

Es sólo que al menos tengo que aclarar un tema de identidad personal, de lo que soy y no soy; y esa cuestión es grande. Me interesa a veces ser una combinación de cosas, y otras veces quiero ser certeramente una sola, me quiero erigir y construir... y de dónde saco los pedazos, nadie sabe.


Me quiero sacar tu yugo; quiero ser yo la que te lo ponga, por masculino que suene.

jueves, septiembre 22, 2011

Noche Densa

Yo huelo el triunfo y los conflictos desde lejos.; los Shamanes huelen a las buenas mujeres como Rin Tin Tin, pero poco me importa. Lo crucial es que la familia olfativa del rencor y la rabia se me ha posado sobre las fauces porque tuve que fallarle a otro, aunque no a mí misma. I'll never dissapoint myself, dice esta loca... Beyoncé.

Yo huelo un despecho profundo y veo unos pómulos altos que vilmente utilicé para una etnografía y la persecución de un trarilonko, sin siquiera pedir un consentimiento informado. Fue gracias a un buen lavado intestinal que me ofrecí nuevamente al pasado y dejé este presente arrollador, difuso, no escogido, fácil si se quiere.

Los 12 génesis del 2011 me tientan cada mes, y corroboran que la historia no se repite, pero se parece.

viernes, julio 22, 2011

Madre, Ciudad, y Tatoo


Escuchar hip hop y pensar en el tatuaje que potencialmente me haría el Wentru para ayudar a no olvidarme de mi tierra y de los males que me aquejan en relación con mis madres.

He escuchado rock toda la vida, y sin embargo sólo en una canción de Elefante Mecánico que conocí como hace un mes encontré la frase ideal: "madre ciudad, te amo y te odio, esa es la verdad".

Yo nací en una de las muchas cunas del liberalismo, o una de las principales de este país. Aprendí que eso no es sano ni bueno fuera de esa urbe progresista, consumista, neoliberal, capitalista hasta las vigas. Yo me crié, como dijimos con Maxi "con el manual de vitrineo bajo el brazo", y no reniego de él, no es que no me guste... es sólo que pienso en las miles de malas consecuencias de este vil sistema y no puedo evitar entristecerme... mucho más que de sentir alguna furia. Punto aparte es la gente superficial, apegada al catolicismo, las iglesias... es esa gente que prefiere dejar todo como está; aunque puedo convivir con ellos sin mayores problemas.

Allí es donde la odio.

Pero por sobre todo la amo, porque tiene un sello especial, una luz distinta; hasta un aire más rico aunque los estudios ambientales digan lo contrario. Ella es grande y siempre floreciente. La voy a ver y tiene cada vez algo nuevo: me muestra una nueva arista, otro ángulo de su belleza; me sonríe con sus luces, sus calles, sus paseos populosos, su fusión de culturas. De un lado, donde se pone el Sol, encuentro los clímax del urbanismo, el paisajismo y el progreso. Del lado de Neruda, de los rincones de la Estación, le brota la raíz milenaria indígena, las tradiciones, el contacto con la ruralidad que se nutre de una capital que se agranda al inhalar y exhalar movimiento, cambio... un ritmo imparable.

La tuve 12 años, me la quitaron a la fuerza; aprendí a amarla más y asimilé el porqué de odiarla. A la otra la tuve 18 años, me la quitaron del mismo modo... y no sabes cuánto deseo que lo mismo suceda.

Me comprometo a gestar el boceto ahora mismo.

viernes, julio 08, 2011

Nosabesquédesperdiciotengoenelalma

Y bueno... salud (gratis),dinero... chaochaochao.

Volví al Blog. Volví porque volver es parte de mis sellos, incluso con los peligros que todo eso convoca. Es como un llamado a viva voz para la muerte cuando una clama por el pasado preguntándose si realmente septiembre es un mes de no retorno, como dijo el Gallo, o bien, si se puede doblegar a las energías del cosmos y echar pa'trás todos los septiembres... los 4 septiembres que me separan de mis añoranzas.

Hoy me transporté a un lugar sin Facebook. ¡Qué maravilla! pienso a veces. Quizás de allí en adelante comenzaron las tragedias... no. Fotolog también hizo lo suyo en ausencia de la Gran Red Social. Bueno, digamos que transportarse a un lugar con menos venenos me hizo bien; pero este día también me hizo varios males. Hay retornos peligrosos, me repito.

En un lugar del tiempo en que cargaba con una propia cruz (oh! Lucybell!) quería morir, y cargar con cruces ajenas me hace escapar. Mira... piensa... si ya has cargado con lo tuyo, si ya te sentiste morir alguna vez, si reventaste en pedazos de húmedas estrellas, si estás saliendo adelante, si estás brotando bonita como una planta de marihuana, abriéndote paso de flor en flor, dime: ¿con qué fin? Una cruz ajena, en la mitad de la espalda... me siento egoísta, sabes? y por otro lado, no me siento responsable. No debería sentirme responsable.

Mirar atrás y sonreír. Logrado.
Mirar atrás y sentir sellado el pasado. Son procesos...

sábado, junio 25, 2011

Impacto Profundo (más allá de las películas)


Hay que aceptar la realidad, aunque tengo confusiones entre ella y la verdad, pero bueno.

No sé si me siento mal. No debería, o tal vez sí... ¡tengo derecho a sentirme como yo quiera, carajo! El problema es que no me quiero sentir de ninguna manera. Quisiera ser un témpano: sin sentir, sin memoria, sin lazos.

¿Y qué sentido tendría la vida? Es más, me lo pregunto ahora, no porque esté al borde de la ventana despidiéndome del mundo cruel, sino que... ¿Qué guinda va a tener ahora esta torta? De dónde vuelvo a encarnar al muso, si tengo que asumir que él es una utopía, de dónde saco la fuerza pa tocar, bailar, escribir... de mi amor al hombre, a la palabra, pienso, no se me ocurre de dónde más; aunque sea esto sirve de recurso provisorio, porque necesito coronar mis obras con algo... y al David de Miguel Ángel no lo veo hace rato.

Bueno filo, arriesgaré la piel en alguna otra aventura venidera.
Sin embargo sigo pensando que se te ven muy bien las pestañas en esa captura.

Ya chao. Esta mierda se tornó Chick Flick... peor con la imagen.

viernes, junio 24, 2011

Cerco Comunicacional


Me la he pasado últimamente criticando esta problemática que hay con el gobierno, tratando de romperla a toda costa con los medios no oficiales, difundiendo noticias on line, metiéndome al tuiter con más frecuencia, etc. Todo iba bien, hasta que claro, pasó esto.

¿Tendré que cercarme yo? ¿Qué hay de bueno y de malo en verterse sobre la red a través de palabras? Las revelaciones, las intimidades, los sueños y pensamientos acá contados con uso y abuso de la retórica se encuentran ahora en parte coartados por la misma libertad de expresión y, por sobre todo, por la libertad de acceso a la información que toda persona posee.

Es que desnudarse con las letras puede ser hermoso, como puede resultar un riesgo para la propia identidad, en la media que yo considere que tengo cosas que ocultar.

Creo. Creo que no tengo nada (o no mucho) que ocultar.

Y entonces recuerdo que siempre es bueno conservar un halo de misterio.

domingo, junio 19, 2011

Profunda Congoja

Que alguien me explique este dolor. Y no sólo éste dolor, sino la exaltación. Que alguien me explique cómo se hacen caminar esas dos sensaciones juntas, a la par, sin que una destrone a la otra o sin que se derrumben junto con quien las lleva a cuestas.

Cuando se revela ante mis ojos el más perfecto de todos, el más propicio para este momento; díganme, por favor cómo se hace para no sentir nada. ¿Cómo se hace para contemplar la perfección hecha carne humana sin que toda la entraña se revolucione a punto de estallido? Heme aquí frente a un muso grande... y se supone que no debería sentir nada.

Y cuando recuerdo que pertenece a tierras lejanas y que hay cientos de miradas tras su huella imperceptible, díganme, cómo. Ha de ser posible entonces equilibrarse, en esta cuerda floja clamo y me quemo. O me embarga la tristeza o la euforia, y la euforia es anulada por un imposible que palpita. Los atisbos de que sí un día y los de que no al otro. Díganme, si saben la receta, cómo... cómo se hace para soportar.

No puedo soportar tanta belleza, y no sentir nada.

sábado, junio 11, 2011

Muero!


Muero... muero de amor y muero de inocencia. Mi rostro palidece y sube luego a margenta, porque apareces.
La vida es corta y esta carrera larga, dependiendo de cómo lo mires. Tenemos algunos años para decidirnos; aunque yo tardé 17 días en decidirme, a tí te han pesado más los pasados.
Muero en el idilio, muero en esta disyuntiva de entregarme y soltarlo todo en nombre del arte o cuidar lo que me va quedando de corazón; y recuerdo un corazón sin heridas es un corazón sin pasión.

Que algunas cosas en la vida duelan, hace falta. Es importante, o al menos pasa por mi conciencia, que es necesario pasar sufrimientos y mirarlos como claves para crecer, casi como fertilizantes de las semillas de mi alegría (Las semillas de la tuya se plantan en septiembre, y ahí me gustas más porque te sinceras). También tomo conciencia de que debo controlar esta agresiva impaciencia mía de quererlo todo hoy día, como si las claves fueran instantáneas.

Yo dejo fluir mi cabeza... yo sólo quiero saber qué pasa por tu cabeza.