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viernes, noviembre 07, 2014

Diagnóstico

Tengo un romance tormentoso con un sujeto llamado Santiago. Lo conozco hace algunos años, aunque no de corridos: va y viene, viene y va; voy y vuelvo de él. Le conozco una que otra ruta y le sigo los pasos, pues ya me he memorizado algunos de sus caóticos trayectos.

Me cuesta entender por qué me marca tanto, por qué me determina y me configura si no soy de él. Voy y vuelvo de él, eso ya lo dije. Está en muchos de mis recuerdos, de mis escenas furtivas.

Lo he visto claro en las mañanas, mostrándome el Sol con los brazos extendidos; besando el valle central y ascendiendo por mis colinas, a plena luz del día.

Lo he visto cerrado en las noches, bordado de luces tiritonas, de lentejuelas partidas; acribillado contra sus propios miedos, contra sus hondos silencios, contra los ruidos de sus frenos temblorosos. Allí mismito lo he visto rozándome la cara con su frío y guareciéndome en sus aleros descuidados hasta llevarme a buen puerto (vámonos a Valparaíso dijo un día).

Lo he visto ser una fiera que se acelera con el correr del día, que se persigue la cola; voraz, que acecha, que intenta huir y no tiene dónde. Pobre de él.

Una de las cosas que de él me encandilan es la música que le hace juego, como combinando con sus despreciados colores de calle antigua, de incertidumbre holgada, de sobre-transitada vereda. Resuenan en sus recovecos los recuerdos de mis primeros descubrimientos en torno a su vasto y extenso cuerpo, cuando le exploraba la piel con un poco de vergüenza pero con pasión desmedida. Me recuerdo de haberlo visto latir, de haberlo visto vibrar a mi son y al son de la música esa a la que me refiero, la que siempre digo, la que ameniza sus contornos mal delimitados.

Pasamos por épocas de clímax, vivimos juntos delirios de omnipotencia. Nos enredamos, nos perdimos: yo en él, él en mí. Santiago es un tremendo adversario y pugnábamos por quién sucumbía ante la seducción del otro. Me hice su carne y él hizo carne de mí. Fue como un torbellino y yo sin ser terremoto tuve derecho a réplica. Larga historia.

Hoy día nos encontramos y lo transito desconfiada. Ya he visto lo mejor y lo peor de su ser. Es peligroso pero embriagador. Es fabricante de artimañas y tiene espejismos en el bajo vientre. Sin embargo quiero volverme a él, hundirme en sus venas, transitar por ellas sin ningún respeto y comerme ya sin vergüenza sus rincones bien definidos.

Delicada impertinencia la mía, que con los ojos miro, con los pies avanzo, con las manos exploro, y no siento culpa.

Volvamos.

lunes, noviembre 25, 2013

La Cuadratura del Círculo

Que tenés que ser el cambio que querés ver en el mundo.

Apuntalo en tu agenda mental, Barbie. Igual que esa idea de que la gente aparece en la vida por cualquier cosa, menos por azar.

viernes, octubre 18, 2013

Empezar.

De pronto siento que se me cayó la noche encima, aunque haya podido sostener junto a ella una sonrisa sincera. Es que estoy a la espera de algo y eso apremia.

Espero el día en que todo Santiago se me vuelva a dormir en los brazos, que sus pequeñas luces bordando el cielo pululen de felicidad en mi piel y que sus rugidos de jaguares de metal se transformen en susurros de calor, confianza, sinceridad.

También se que no sólo estoy esperando a que la jungla de cemento se me entregue después de aguachada; porque quiero hacer la conjunción entre ella -la más hostil e irrefrenable- y los compaces de la madre tierra virgen, de los orígenes sin mácula.

Es que por ahí en tu pecho se cruzan todos los rasgos de la apertura capitalina, de las grandes masas y los grandes movimientos... se cruzan con el latido sereno de un corazón que anhela el ritmo de la mapu, los sonidos de la naturaleza, los vestigios de la comunión y la comunidad, la paz que da el romper de olas de la Playa Grande.

Allí es donde quiero hacer conjunción, donde quiero reposar y que se reposen. 
¿Pido demasiado?

viernes, septiembre 20, 2013

On the Road ¿por quién?


Parece que no fue hace demasiadas sonrisas que un bosque espeso de laureles y pelúes me rasguñaba la espalda bien amada. Me detengo y pienso que a veces recordar es bueno, y que no siempre produce nostalgias ni penas. Lo hecho, hecho está; y hermosamente hecho, por cierto.

Podría parecer que cada vez que ando sobre ruedas estoy arrancando de algo, y es falso. Todo lo que quiero es encontrarlo, reencontrarlo. Sigo en esa búsqueda de esas otras cosas que me llevan a la misma cosa.




Después de un largo viaje que me prepare para eso. Volver volver volver.

Vuelvo a mi espalda bien amada. Mi espalda que cual Judas ha negado ya más de 3 veces. Cosa grave, pensarían algunos. Ninguna infidelidad, pienso yo. El norte es uno sólo. Los cuatro puntos cardinales son tres: el norte y el sur.
Siempre me pregunto qué pasaría si el norte fuera el sur.

Recorriendo la pampa o los valles, la cordillera o el Mar Caribe, siempre he hallado una sonrisa y un deseo de volver. Si salgo es para que el retorno tenga mejor sabor.

Salí de ese bosque indómito, malherida, bien adentro. Salí de la ruta más salvaje, como arrancando y no queriendo. Salí huyendo de un reino incalculable. Me resigné a la añoranza permanente, al corazón latiendo como carne viva a cada momento. Mejor pa mí, y buen anestésico pa las crisis existenciales, pienso. Soy carne viva mientras su sonrisa y su espíritu de lucha anden merodeando por ahí. Bien por mí y por tí.

Por eso es diferente. Por eso todos los caminos llegan a esa misma intersección de bosque húmedo, latidos secos, dedos hediondos a yerba.

sábado, marzo 23, 2013

Fue + Abrir los Límites de lo Posible

Estoy tan al sur del mundo que encuentro que a mi mundo le entra poca luz.

Arremetí desesperada contra la falta de lumbre y acepté el centralismo de la larga y angosta faja, hasta para conseguir espasmos ardorosos. No me lo perdono aún.
Y debería, porque los tránsitos físicos y los recorridos aeroespaciales se suman a mis viajes de memoria, cargados de afectividad. Me salí de la ciudad. No podría profetizar en mi propia tierra.

No soy culpable. Me desvisto de todo traje de autoflagelo y corro sin harapos hacia mi propia redención.

Muy concreta, muy pragmática. La idea es seguir el camino, mas no adelantarse a los hechos. Hay saberes sinceros que se agradecen porque distienden el aire y permiten bailar sin dolores algunas noches rojizas. Cubriremos, entonces, nuestras necesidades básicas sin titubear, sin torearnos como lo hice con otros en el valle central. Acá no valen los juegos de rol, sino la equidad, el equilibrio, el punto medio; es otra la lógica.

Me cuesta. Paciencia, tiempo, energía. Yo era otra máquina extravagante, programada para otro tipo de extravagancias. Se avecina otro cambio de paradigma, me repito en un silencio poco calmo. Confiar en los hechos es la nueva ley, que no deja de lado los sueños, sino que persigue tenazmente aquellos indescartables, aquellos posibles.

Ahorrando energía como se usa en los tiempos en que la moda es hablar del calentamiento global. ¿Qué conseguiría desgastando mi mente?

lunes, febrero 04, 2013

Levtraru


Por enésima vez la nostalgia de mi tierra se me escurre entre las lágrimas atragantadas, medio atoradas, como tupidas. Quiero dedicarle este clip a la gente de la tierra, a los que me hacen sentir orgullosa de venir de donde vengo, a los que resisten por siglos después de tanta sangre, luma, confinamiento.

Ni yo entiendo porqué cuando navego las mareas del wallmapu ensangrentado quiero llorar sin detenerme. Debe ser que he querido lavar todas las heridas del hinchado cuerpo de mi madre, apretujado entre el Itata y el Toltén. Allí hubo gente que cuidó de ella antes que yo estuviera, para que la conociera preciosa y orgullosa, para que la descubriera como la matriz dadora y entregada que es. A esos cuidadores es que hoy les quiero decir que no se rindan, que su resistencia hace que mi jus solis sea la excusa para solidarizar y defenderlos, que sé cuan valioso es ese suelo para aquellos que sin tierra no tienen cultura.

Hago un viaje mental mientras los beats del rap chileno y los versos de Neruda se mezclan en la pista: Maquehue, Estación, Padre, Lonquimay, Nahuelbuta, los confines de Angol, el centro y el mall, las luces de la gran urbe y la Feria Pinto, las carretas, el mercado y sus compases de Kültrun; todo se disuelve después de ser vivencia, imagen, recuerdo de todos los años de cimientos que la mamá Araucanía me dejó bajo los pies. Lamento tanto que nos hayamos tenido que separar, bonita.

No te me arrugues, no te recojas, sal. Sal a demostrar lo que eres y quienes son tus hijos, los más fuertes, los de la raza indomable, altamente inflamable.

Orgullosos de que nos de la indiá. MARRICHIWEU!

sábado, enero 26, 2013

Al puerto

Hay noches en que me pregunto por qué no puedo ahondar en tí, Valparaíso, cerro abajo, cerro arriba y avanzarte a medida que el cielo semi azul se vaya posando sobre tus heridas hechas por barcos mal varados en medias estaciones como la primavera o el caer (fall). 

Me quiero posar sobre las noches redondas en tus bares que rinden culto al sunset y al tequila sunrise, después de años de preguntarme si existías y de buscarte a tí y a tus mareas que ondulan a una multiplicidad de culturas con su vibrato incontenible. Quiero mirar como bits de una foto a los pequeños puntos coloridos que conforman tus caseríos encaramaos a la mala, y pintarte las huellas de mis zapatillas en tu abdomen de escalera gris y de alquitrán derretido.

No sé qué pasa que no puedo; le echo la culpa al destino. Mientras tanto bonita, te sueño; y es que te prometí volver, madre de todos mis anhelos adolescentes.

domingo, diciembre 30, 2012

Sentido Práctico

Que me sirva. Que sirva para (des)continuar aquello que se dirige a una destrucción inminente. Que renuncie al servilismo; eso debe ser lo más importante, seguido de esa permisividad que he de darle a mi sentir para que (a)flore como es. 

Romper las ligaduras de las venas. Los lazos de la respiración y las cadenas (...). Cadenas de miradas nos atan a la tierra. Romped, romped tantas cadenas.


Esta es mi forma de empoderamiento. La única que en este momento de mi vida me faltaba. Para eso es todo esto, para tomar el control y dejar de depender de aquello que la educación me impuso, que las normas ciñeron.

Soy mía, estoy completa. Puedo pasearme por las grandes alamedas desnudas a media mañana con los labios resecos y sin Blístex, si así lo quiero. Puedo volver de la lluvia y de los truenos sin saber qué pasa, comenzando a tomar las riendas, a comprender. He tomado posesión de aquello de lo que me privaron y que siempre fue mío.

Ojo, nunca dije que no podía compartirlo.

martes, diciembre 25, 2012

Delicias de la Memoria


Estoy volviendo pues, como de costumbre. Nadie lo sabe, salvo yo. Mejor así, pienso, conformándome; es lo mejor y lo más sano, porque es mío y nadie más puede comprenderlo tan bien.

He vuelto al lugar. Es curioso ver cómo las piezas se han puesto en orden nuevamente. Cada cosa en su lugar. Ninguna otra casa de muñecas está tan ordenada. Todo lo que transcurrió fue desorden... desorden, caos, estragos, revueltas, motines; maravillosos alborotos por cierto. Ahora es como si se cerrara algo, aunque no muy firmemente. Sólo unos hilvanes disparejos sujetan un poco los cauces de río que se inquietan o se aquietan según el estímulo proveniente del exterior. Esa siempre ha sido mi consigna, no dar puntada sin hilo.

Cerrar un ciclo, ya sea con un fino hilván o con costura reforzada, implica para mí imaginar su redondez y retomar sus inicios, al menos para afirmar la última puntada, el último centímetro de amarre, que se continua de tal forma en que no se sabe dónde empieza, ni menos dónde termina... o si es que termina. Es por eso que me miro por encima del hombro. Es por eso que miro pa' trás. Es por eso que me gusta caminar, para volverme sobre mí misma y mirar el camino andando, ojalá con el Sol poniéndose detrás, bien cliché.

No quiero parar. Seguir, aguerrida, fuerte, cazadora, vehemente. Lo que más le pongo a la senda son ovarios y pies. Algunos creerán que llevo maletas de maquillaje, tacones, ropa, revistas de moda, espejos. Lo mismo da. Ovarios y pies, dije. Los viajes ya no son míos sino de mi memoria; los caminos andados, los cerros, soles, aguas, brisas, arenas, lluvias, cementos, puentes, pehuenes, altares, micros, personas se me mezclan en la cabeza y de repente en la cuchara también. Menjunje aparte son las pieles, olores, carnes, sonrisas, ropajes, lechos, paredes, sustancias, y otros psicotrópicos que me producen síndrome de abstinencia de sólo acordarme... una lenta convulsión adormecedora me invade de sólo mezclar los viajes y brebajes que sintetizan este desorden de vida que tuve mientras pude... y que tendré mientras lo goce.

Hasta que el cuerpo aguante.

sábado, diciembre 01, 2012

Me decidí.


Hoy me levanté con un ideal claro. He decidido enamorarme, porque he decidido creer que amar es una decisión muy profunda y racional. Me voy a enamorar de un hombrecito no muy alto, pero muy grande, al que le gustan mis pecas y mi piel blanca cuando respira a media luz al lado suyo. Él siente una gran predilección por el misterio, por la espera; y yo hasta no hace mucho sentía predilección por las certezas y la inmediatez. Sé que le obsesiona el autoconocimiento, escarbar en todo, no mover ninguna pieza sin pensar en cada detalle y pulir cada maniobra como si se tratara de un producto de la más fina de las artes.

Este hombrecito muere por volver, y yo cada día me desvivo por salir. Las inevitables pugnas de nuestras ideas garantizan el movimiento retroalimentativo de nuestros engranajes, prolongando la historia más de lo que nos parece posible. He decidido que quiero seguir compartiendo esa mirada de asombro, cuando nos preguntamos cómo llegamos hasta aquí, y comentamos que nunca nos pareció posible.

Mi decisión contempla rituales hermosos, solemnes. Uno de los primeros es hacer las maletas, siendo consciente de que he de partir a donde los recovecos del ímpetu me lleven; las hago ligeras porque con los años y los gajes del oficio de viajera he aprendido a prescindir de los cachureos. Le secunda el peinado, ese amarre de cabello medio casual que me hago en las mañanas soleadas, y ya a media tarde me lo suelto para abrigar el cuello, para que el viento resople entre las hebras enmarañadas mientras me buscan la piel, y el deseo. Por último, ritualizo mi caminar: avanzo como una gacela, con una fuerza sagaz, medio seductora... y voy pensando que así mismito como camino es que beso. Recuerdo mis besos extraños y extrañados, mis añorados labios que los kilómetros convertían en imposibles, los distintos, los que despertaban todo y no se aproximaban a nada... ni nada. Enciendo un cigarro, mi último ritual. En mi actitud parezco displicente, aunque mis pensamientos tienen una importancia descomunal: temas de vida o muerte se debaten en mi mente que aún se tambalea entre la asención resignada hacia la adultez juvenil y el idealismo impetuoso de la adolescencia que quedó atrás.

Otros rituales no caben en este orden sistemático: pienso en tatuarme, me ajusto el cinturón del trench, me repaso los labios con fucsia, me cuelgo la mochila, enciendo el SonyWalkman, me salto las canciones que no tienen el mismo beat que mis pisadas. Me he decidido, me he decidido y voy al encuentro, y voy y me encuentro conmigo y con lo nuestro que no sé si es.

Con más actitud que firmeza. No hay pie atrás. Ya decidí. Y decidí esperar a que decidiéramos juntos.

Nos vemos la próxima semana.

sábado, agosto 18, 2012

Los de mi vida

Hace días estoy haciendo un recuento mental de mi larga historia, de mis avances, de las calles y rutas que he recorrido sin ver ni verme, de las mismas que han contado con mi plena consciencia. Ha sido un viaje bonito, una buena expedición que quisiera alargar mucho más cuando llegue a vieja... quiero alargarla y sonreír, y envejecer tranquila, y morirme no parca sino lozana, rebozante de alegría, diciendo que no me arrepiento, pensando que viví y arriesgué todo lo que quería. 

La pasión, la sangre puesta, se restringen a un eje fundamental de mi existir, a ese que todo lo mueve, que todo lo puede. La emoción es lo que pone en marcha mi cometa y lo que abre mi portal. La emoción es pasión y sangre derramada sobre los musos de mi breve pero intenso Olimpo. Estoy allí, recordando, comprendiendo lo que ha sucedido, y me gusta. Sonrío porque de la pena y las heridas he pasado a los elixires de la euforia sin problemas... fuera de clichés, lo que no me mató me hizo más fuerte.

Ellos, los buenos y malos. Los mejores y los peores. Los más agrestes, quienes me recostaron en lechos de rosas, se incorporaron como bestias y me desgarraron de una u otra forma. Me quisieron. Algunos jamás me dejaron, aunque sus cuerpos ya no estén conmigo. Otros se fueron de espíritu, pero han tenido que seguir a cierta proximidad, para su desgracia. Me tuvieron y no. Unos me tuvieron en cuerpo, otros en alma; otros en carne, hueso, calor, embriaguez, desnudez, soltura. Algunos jamás tocaron mi piel, pero hurgaron con toda libertad en mi corazón, manoséandolo de una forma muy patuda, que rayaba casi en lo asqueroso. Es desconcertante recordarlos, desde los platónicos hasta los que se definen en lo meramente concreto, porque todos van tejiendo el mismo gran manto de proezas, amueblando la casa de los triunfos y fracasos, cosiendo en mi pecho medallas de guerras bien y mal combatidas.

Hoy puedo mirarlos y sonreirles, hasta sonreir con ellos y abrazarlos de manera fraterna, sin que nada duela.

Soy una mujer con historias, y no me aterroriza decirlo. Soy una mujer que todo lo quiere, aunque sabe que no todo lo puede. El que me quiera tener, el que me merezca, sabrá domar este inquieto corazón, este espíritu libertario, estas bajas pasiones incrustadas en las movedizas arenas de mi vientre... las mismas que a todo lugar me mueven.


martes, agosto 07, 2012

Phoenix

Prometí que me levantaría, y acá estoy.

Un revés en la vida lo tiene cualquiera y yo lo sé muy bien. He sido suelo, sangre, aire, piel, voladero de luces, servilleta, guitarra tañida, masa de sopaipillas, objeto de deseo, profesional del servicio, mucama de turno, acordeón descordinado, ladrona por alunizaje, usurpadora. He tenido tantos roles y no todos por decisión propia, pero al menos puedo decir que con el currículum ya bien nutrido, me puedo aventurar en un trabajo que requiere de muchas artes dominadas para salir airosa de él.

Es menester que mi despertar de alas y cenizas hechas llama se prolonguen por medio de una perversa hoguera. Necesito llegar y volar y hundirme y quemarme lo más adentro posible saliendo ilesa. Difícil. ¿Será la única fórmula poner mi sombra a arder y no entregar el cuerpo a la quema?

Dejemos el final entreabierto.

lunes, junio 04, 2012

Cheetah con Botas

Se supone que con las botas puestas se muere, que se muere en la rueda, que la rueda sigue girando después de la catástrofe; pero yo vivo con mis calzado bien firme, vivo en el engranaje que gira, dejo de girar después de los holocaustos. Hacer una pausa y detener el cauce no es una costumbre muy mía, pero la he acuñado y aprehendido bastante bien ahora último, en calidad de desafío y dialéctica de los polos.

A veces hay que lanzarse y dar certeros zarpazos, otras, sentarse y respirar hondo. Algunos días quiero ser una Cheetah, cazadora que persiga a 70 km/h  a su presa hasta dar con el objetivo, moviendo certeramente cada uno de mis músculos, usando mi cola como timón. Sin embargo sé que otros días debo aquietarme como lirón y dejar que el tiempo decida, mientras observo todo desde mis aposentos.

Cuando haya que acelerar, no hay duda que me subiré a la aventura.
Por ahora una tremanda pausa después de un gran zarpazo me hará bien, sobre todo porque me equivoqué.

Hay cosas en las que debo crecer.


domingo, mayo 20, 2012

Desde el Cuerpo


Abrazo mi cuerpo - Carmen Luna

Mi medio, mi todo, el que manifiesta lo que soy. Hundido, acribillado, fumado, embalado. Ya sin sesgos, ya sin dudas, ya sin tabúes, ya sin heridas (aunque con cicatrices). Nublado en la noche, partido por la mitad, disuelto en el aire, ceñido al sentimiento, sobado como una buena masa de sopaipillas. No socavado, pero a punto; no en la cima del mundo, pero casi; no reclamando la verdad, pero rozándola; no con las cosas claras, pero a media luz.

Era yo, y no era yo. Ahora no soy igual, pero mi cuerpo no quiere dejar de ser lo que se va sumando en él al estar. Quisiera volver a estar, siempre y cuando mi cuerpo de Sol realmente mitigue los dolores innecesarios que otro, igual que yo, vive pariendo porque quiere como yo. Ahora que ato los cabos sueltos, lo hago con mis dedos, con mi compasión, con mi comprensión.... con mi todo, con mi medio. Y vuelve a empezar.

No voy a envejecer, ni me voy a preocupar.

martes, mayo 15, 2012

Todas las canciones que te canto


Es indudablemente distinta la música que iba escuchando camino a clases en relación a la que escuché de vuelta. Sin embargo, la gran mayoría de canciones van como misiles lanzados hacia el mismo objetivo. Hoy ya no se puede dudar de eso tampoco.

Es que yo tengo claro mi camino, pero otros, con su sigilo, están tanteando terreno. Es probable que hayan mas leones en mi vida, mucho más allá de los que lloran. Lo único que sé es que su oído, por regla general, es agudísimo... y que con un buen piño de canciones, paciencia y reflexión, podré lograr mi cometido... mi noble cometido.


He vuelto a recordar lo que es el altruismo más puro, y no por eso me quiero suicidar, como antes.

Bordado - Camila Moreno.

miércoles, septiembre 28, 2011

No Retorno.

Vamos a darle cierre a una etapa y a refutar a la flor con el fruto, como cuando llega el solsticio de verano, que por cierto estoy esperando.

Se llena el día de flores nuevas y a veces fertilizo flores antiguas que, con su silencio, se guardaron hasta cuando sintieron que era el mejor momento para revelarse; y casi como uno de esos misterios de la vida, después de años compruebo que sí se puede acuñar algo hasta soltarlo... que sí se puede VOLVER.

Los que no vuelven, es porque no quieren. Heme aquí frente a la paradoja del volver y no volver.
Se puede y no se puede. Se quiere o no se quiere. Si es tuyo, volverá a tí.

Volvamos, pero sin volver.

sábado, agosto 06, 2011

La Ruta de los Peligros


En esta cumbre nunca antes alcanzada se muestran ante mí los más bajos de los instintos, las dimensiones más primitivas del ser, las actitudes más ruines, los deseos más oscuros, los pensamientos más ocultos; todo aquello que la perfectibilidad humana debiese eliminar conforme al avance en una tarea tal.

No tengo nada que me ate, no le debo explicaciones a nadie. Ya casi no tengo prejuicios, ya no calzo con estereotipos, ya no me ajusto a los ceñidos ropajes que visten a la mujer de mis tiempos. Sólo me quedan harapos, vestigios repugnantes de lo que podría haber sido otra yo; habría sido otra, una mujer sin mácula, demasiado linda, demasiado perfecta, muy complaciente, muy niña bien, desagradablemente correcta, sumamente ideal.

Se revela todo, la cara del bien y el mal convergen. Las miles de aristas de una sola cosa se muestran, se desnudan de a poco, revelándose éstas en su ambivalencia, con sus múltiples significados; y yo, atada a nadie, las tomo y juego, me gusta el fuego y me quemo.

Que en la confianza está el peligro, que en la nostalgia está el peligro, que en la resignación está el peligro, que en el temor en el temor en el temor está el mayor de los peligros.

lunes, julio 18, 2011

Shock shock shock

Mi sueño fue cumplido a mitad de año por otra. Así de corta. Entonces comprendo que no puedo esperar para empezar a vivir la vida que quiero, por algo estoy en plan ascético para llegar a donde anhelo ir.

Si sigo mirando esas cosas con el ojo de que ya vendrán, no las voy a forjar nunca.

Hay cosas que se salen de mi control. Yo no soy la musa irresistible ni puedo poner siempre la bala en donde he puesto el ojo. Como ayer. Impacto profundo, aunque al menos algunos días esa galantería sacada del siglo XIX me hizo bien. Lo que no puedo calcular no debe derribarme, por mucho que colapsen mis estructuras.

Y sí, entre más esperamos vivimos más infelices. No esperes mucho, pero trabaja arduo por tus sueños.

Cariños para tí, Barbarita, esta entrada está hecha para tí misma.

viernes, julio 15, 2011

Empujón

El viento sur me empujará hacia el norte.

Que vuelvan los días lindos, como los del comienzo de marzo, cuando podíamos fugarnos a Niebla y mostrarle las bellezas del sur a todos los forasteros. Estoy pidiendo horario de verano, luego pediré días aún más largos, un poco más tarde anhelaré primaveras; llegarán y se nos cernirá encima el mes del no retorno, con un par de cuecas corraleras...

Mi plan ideal es darme a la fuga a mi tierra que tan bien conozco, y avanzar tan septentrionalmente que ya no me quede piel para tantos besos de Sol.

Voy a dejar atrás toda privación. Todo lo que no me fue permitido aparecerá en mis narices, todo lo que no quisiste que yo fuera seré. No quiero ser la copia infeliz de una vida frustrada, no quiero ser como tú, ya es suficiente con el peso de la genética.

Mientras pueda, correré detrás de mi corazón. Y ya que ahora puedo, forjaré mis sueños.
Norte, norte. Es todo lo que en mi horizonte veo.

jueves, julio 14, 2011

Este lugar es semejante a la dicha

(el título no es mío, es de un cuadro de algún pintor chileno, no sé si Samy Benmayor o Bororo... dudo que de Matías Pinto D'Aguiar).

Ha sido un cambio bonito. De una herida nació una flor, porque en ese primer día de soportar la verdad y asumirla, sin darme cuenta, fui propiciando el nuevo gesto, la palabra viva, el ademán del encanto; lo que crecería, como una hiedra.

Yo quiero desalojarle ahora... como a Adán, quien fuera el primero en entrarme al cuerpo y en salir como desterrado del paraíso. Quiero cogerle igualmente de sorpresa, pero sin repercusiones. Ya me dijo Calamaro que no cometa el crimen si no voy a cumplir al condena (y "no te preocupes palomaa..."), y no me quiero condenar, al contrario, un buen grito libertario bajo un poncho mapuche me haría bien; para expiar mis culpas, para estallar.
Entre miles de piernas que claman poder y autonomía yo quiero dominar, entre sus trincheras quiero sepultarme, como si corriera a la emboscada a ciegas, obviando las resonancias magnéticas que todo nuestro tacto y nuestra mirada puede tener en nosotros mismos y en terceras personas. Perdona, dile que te perdone pero yo te encanto y te asalto y te robo, no llores, perdona. Dile que no robo encendedores, que corazones sí, que perdone.

No saldremos vivos si queremos dejarlo todo allí, en la guarida húmeda, que acoge. Yo no quiero pernoctar, sino intensificarme en la oscuridad mañosa, perdiendo cuidado de lo que pudiera transmitirme un cuerpo mal desterrado, empeñado en realizarse a través de mis oblicuidades como si su felicidad se me escapara por las esquinas o las curvas. Muramos, sin culpas, sin crímenes ni condenas; como yaciendo en una manta tejida de sudor y sangre, ocultos bajo las sedas del invierno irresistible que nos ha llamado a sepultarnos sin más fuerzas que para nadarnos el uno al otro, para respirarnos, para navegarnos nuestros mares resecos y bucear las malditas lenguas, arar las finitas manos que se crispan y se acercan, se acercan... se cercan.

La belleza de avanzar: he aquí que la palabra escrita captura al lenguaje hablado, el hablado al visual... captura a aquellos que se comprendieron y se sintonizaron fuerte y claro.