Mostrando entradas con la etiqueta pequeños musos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pequeños musos. Mostrar todas las entradas

viernes, noviembre 07, 2014

Diagnóstico

Tengo un romance tormentoso con un sujeto llamado Santiago. Lo conozco hace algunos años, aunque no de corridos: va y viene, viene y va; voy y vuelvo de él. Le conozco una que otra ruta y le sigo los pasos, pues ya me he memorizado algunos de sus caóticos trayectos.

Me cuesta entender por qué me marca tanto, por qué me determina y me configura si no soy de él. Voy y vuelvo de él, eso ya lo dije. Está en muchos de mis recuerdos, de mis escenas furtivas.

Lo he visto claro en las mañanas, mostrándome el Sol con los brazos extendidos; besando el valle central y ascendiendo por mis colinas, a plena luz del día.

Lo he visto cerrado en las noches, bordado de luces tiritonas, de lentejuelas partidas; acribillado contra sus propios miedos, contra sus hondos silencios, contra los ruidos de sus frenos temblorosos. Allí mismito lo he visto rozándome la cara con su frío y guareciéndome en sus aleros descuidados hasta llevarme a buen puerto (vámonos a Valparaíso dijo un día).

Lo he visto ser una fiera que se acelera con el correr del día, que se persigue la cola; voraz, que acecha, que intenta huir y no tiene dónde. Pobre de él.

Una de las cosas que de él me encandilan es la música que le hace juego, como combinando con sus despreciados colores de calle antigua, de incertidumbre holgada, de sobre-transitada vereda. Resuenan en sus recovecos los recuerdos de mis primeros descubrimientos en torno a su vasto y extenso cuerpo, cuando le exploraba la piel con un poco de vergüenza pero con pasión desmedida. Me recuerdo de haberlo visto latir, de haberlo visto vibrar a mi son y al son de la música esa a la que me refiero, la que siempre digo, la que ameniza sus contornos mal delimitados.

Pasamos por épocas de clímax, vivimos juntos delirios de omnipotencia. Nos enredamos, nos perdimos: yo en él, él en mí. Santiago es un tremendo adversario y pugnábamos por quién sucumbía ante la seducción del otro. Me hice su carne y él hizo carne de mí. Fue como un torbellino y yo sin ser terremoto tuve derecho a réplica. Larga historia.

Hoy día nos encontramos y lo transito desconfiada. Ya he visto lo mejor y lo peor de su ser. Es peligroso pero embriagador. Es fabricante de artimañas y tiene espejismos en el bajo vientre. Sin embargo quiero volverme a él, hundirme en sus venas, transitar por ellas sin ningún respeto y comerme ya sin vergüenza sus rincones bien definidos.

Delicada impertinencia la mía, que con los ojos miro, con los pies avanzo, con las manos exploro, y no siento culpa.

Volvamos.

lunes, noviembre 25, 2013

La Cuadratura del Círculo

Que tenés que ser el cambio que querés ver en el mundo.

Apuntalo en tu agenda mental, Barbie. Igual que esa idea de que la gente aparece en la vida por cualquier cosa, menos por azar.

sábado, agosto 18, 2012

Los de mi vida

Hace días estoy haciendo un recuento mental de mi larga historia, de mis avances, de las calles y rutas que he recorrido sin ver ni verme, de las mismas que han contado con mi plena consciencia. Ha sido un viaje bonito, una buena expedición que quisiera alargar mucho más cuando llegue a vieja... quiero alargarla y sonreír, y envejecer tranquila, y morirme no parca sino lozana, rebozante de alegría, diciendo que no me arrepiento, pensando que viví y arriesgué todo lo que quería. 

La pasión, la sangre puesta, se restringen a un eje fundamental de mi existir, a ese que todo lo mueve, que todo lo puede. La emoción es lo que pone en marcha mi cometa y lo que abre mi portal. La emoción es pasión y sangre derramada sobre los musos de mi breve pero intenso Olimpo. Estoy allí, recordando, comprendiendo lo que ha sucedido, y me gusta. Sonrío porque de la pena y las heridas he pasado a los elixires de la euforia sin problemas... fuera de clichés, lo que no me mató me hizo más fuerte.

Ellos, los buenos y malos. Los mejores y los peores. Los más agrestes, quienes me recostaron en lechos de rosas, se incorporaron como bestias y me desgarraron de una u otra forma. Me quisieron. Algunos jamás me dejaron, aunque sus cuerpos ya no estén conmigo. Otros se fueron de espíritu, pero han tenido que seguir a cierta proximidad, para su desgracia. Me tuvieron y no. Unos me tuvieron en cuerpo, otros en alma; otros en carne, hueso, calor, embriaguez, desnudez, soltura. Algunos jamás tocaron mi piel, pero hurgaron con toda libertad en mi corazón, manoséandolo de una forma muy patuda, que rayaba casi en lo asqueroso. Es desconcertante recordarlos, desde los platónicos hasta los que se definen en lo meramente concreto, porque todos van tejiendo el mismo gran manto de proezas, amueblando la casa de los triunfos y fracasos, cosiendo en mi pecho medallas de guerras bien y mal combatidas.

Hoy puedo mirarlos y sonreirles, hasta sonreir con ellos y abrazarlos de manera fraterna, sin que nada duela.

Soy una mujer con historias, y no me aterroriza decirlo. Soy una mujer que todo lo quiere, aunque sabe que no todo lo puede. El que me quiera tener, el que me merezca, sabrá domar este inquieto corazón, este espíritu libertario, estas bajas pasiones incrustadas en las movedizas arenas de mi vientre... las mismas que a todo lugar me mueven.


sábado, febrero 04, 2012

Ensayos de Cool y Perso

Fui a una tierra que me prometieron hace muchos años, y me terminé de enamorar de ella. De todo lo que contiene también, aunque siempre de unos elementos más que de otros.
Encaminada en travesía tal noté que podría usar una vieja teoría de mediados del siglo XX para comprender un par de cosas (esas que me ha tenido todo este tiempo con la bala pasada), y entre que comprendí pensé más... no se si para bien o para mal.

Estoy feliz pero no feliz, y ansiosa, pero no ansiosa. Es que tu ansiedad no me gustaba, no, porque me mintió. Ahora me toca mentir a mí la menta sería un buen combustible exhalar falacias como los rapers sureños que se me revelaron en los últimos días del verano que pasó. ¿Qué pasó? No entendí y tampoco quería. No entiendo qué estado de conciencia es éste en que me paso rollos porque quedé con la bala pasa y me piqué a Margaret Mead tratando de sacar el mal rollo del cultura y personalidad.

¿No hay clases los viernes? Cualquier hueá llamai. Estoy ansioso. La felicito, compañera. Ya y escribís caleta, onda, siempre? Gracias a tí por venir. Estás muy distraída.

Pero quéeeee caldo de cabeza, no?

jueves, diciembre 08, 2011

Crossover


Tenía un blues sonando de fondo, pero resulta que todo el año he tenido otra melodía haciendo de background. Hay días en que siento que me acompaña y otros en que la estridencia repetitiva de la cancioncita esta me tiene un poco tostada.

Vuelve otra vez, aparece. Desapareces, te vas y vuelves. Volver, volver... a todos los adanes, volver a las infamias del pensamiento burdo, volver a los instintos más bajos, volver a sentir la fuerza de la pasión... y abortar, en cosa de segundos.

Quién tiene la culpa? Soy yo o el blues me está entrecortando? Quién es el verdadero muso, el destinado a habitar mi carne, el que me va a entrar al cuerpo y saldrá desterrado del paraíso?

Preguntas de cierre y apertura de ciclos. O un rito de pasaje.

lunes, noviembre 28, 2011

Indio, negro y feo.

"Indio, negro y feo" es el título de un texto (o fragmento?) que leí en el colegio... no sé si algo tenía que ver con Elicura Chihuailaf, pero de él me he acordado porque el programa anterior al del profe Serrano en Una Belleza Nueva era el de este poeta mapuche. Me pasaban cosas de él en 4to Medio, cuando lenguaje electivo se llama Literatura e Identidad.

No sé cómo me empezó a gustar la antropología si ese fue el año en que menos me gustó hacer lenguaje electivo; o será que me cautivó más el rollo del realismo mágico en 3ero Medio, cuando mediante la conceptualización de este género tan latinoamericano pude entender muchas cosas de mi vida... mi vida era una historia de esas en que no todo tiene una explicación lógica y sin embargo sucede, asociada a la cultura popular, los saberes paralelos, la no institucionalidad de los acontecimientos, etc.

Creo que ahí es cuando más nos llegan las cosas... cuando nos están tocando a diario en la vida. Es posible que el tema de la identidad yo no lo haya tocado tanto en la media como sí lo debí tocar en esas horas de las crisis existenciales; allí cuando la familia sale y uno tan teenager dice no, no quiero, quiero quedarme solo en mi pieza escuchando música. Me habrían venido bien esos ramos de quiénes somos y cómo construimos lo que somos.

Da igual, hoy me estoy cinstruyendo yo, el drama se produce cuando apareces y me derrumbo a pedazos.

¿Indio, negro y feo? O me veo sujeta a los estereotipos adorándote, volviendome una esfinge taciturna, adolorida de tanto mar, de tantos cabellos de Sol.

Perdón. Me caí otra vez.

miércoles, septiembre 28, 2011

Joven de la Pobla


Ya no es un misterio que todo esto desde su inicio fue magnetismo puro. Llenarme el gusto nunca fue tan fácil ni tan express como esa vez en que, no de presencia sino de empatía, fui intensamente conquistada por uno de los no recomendables para las "niñas bien".

(Por cierto, respecto a mí, no me siento encasillada en tal clasificación, es más, no me encasillo en ninguna parte porque yo no soy lo que una etiqueta dicta ni lo que una apariencia sugiere, sino una amalgama del mal y el bien, una construcción edificada con miles de pisos (sí, como un Coihue) e incontables escaleras. Mi misticismo y mi arte están en esa multiplicidad de ejes y dimensiones que me componen, como cientos de miles de sonidos compondrán a mi guitarra y sus cuerdas... tañibles por cierto, por quien quiera darse el trabajo de descubrirlas.)

Porque está claro que nos miramos y los estándares de belleza son inamovibles, más allá del cuento que una trata de vender de "no, pero hermano, eso es subjetivo". Yo debo haber entrado -como se entra en la mayoría de los hombres- por la vista y a mi, fue precisamente la vista suya la que me perpetuó como cautiva.

Ya bien lo dice Cultura Profética, tener esos ojos debería ser Ilegal.

Tengo muy claro que ya no estoy pecando de etnógrafa; no voy a ir a meterme a las callampas a seducir al nativo sólo para usarlo como informante clave, no. No hace falta. Esa jungla populosa ya la ví de cerca, y son sus hombres los que por distintas cosas me contentan. Hoy es sólo uno, el uno que llena el gusto, el uno que se contrapone al estatus quo, el uno que te mira, te oye y te devora mejor; es ese que en mis peores años tacharía de prohibido, pero sólo con su contacto la sangre me hierve, y hasta se me encrespan los intestinos. Soy víctima de la tentación de la que habló la cuica de la Serrano... esa de que toda mujer bien sueña con tirarse a un roto.

Yo diría que es un deber.

martes, agosto 30, 2011

Palabra de doble A (antropóloga y artista)


Cuando salí de casa empecé a hilar versos para un muso que debía morir, pero fue inevitable. Recuerdo haber dicho para mí misma que fue parido al lado de un arcoiris, en un jardín besado por el mar. Recuerdo bien también cómo nació en esta tierra casi mía que estoy alquilando. Calculé que sus 5 soles más mis 9 pehuenes dan como fruto 14 venas de agua fría. Noté que nació en un día en que nacen todos los irremediablemente musos, así que me resigné.

Sus rayos de luz me gustan porque crecen a su suerte. Yo lo vi venir y volar y sonreír perdido; y bueno, me encantó. Hoy vi a una flor venir y subir a los cielos; ella cantaba, yo recordaba su música infinita en una noche larga de esas épicas en torno a un montón de colegas y recordé la cítara que este muso infinito tiene pegada a los dedos. Fue el momento más fuerte, cuando con la conciencia supe que esos instantes, esas noches labradas de oscura bohemia, son recuerdos valiosos que en formato fotograma atesoraré para llamarles juventud.

He comprendido a los días, las horas, los segundos presuntamente malgastados como la riqueza grande que son. Ah, memoria, déjame retenerlo un poco más, a él y todos los instantes en su torno; los quiero amarrar como queriendo amarrarlo a él también.

Bendita juventud llena de él y de otros, llena de imágenes y de imaginaciones, llena de volátiles y sonoras constelaciones.

Volátiles, con cuidado, que es un soplo y se me va a pasar.

domingo, julio 31, 2011

El mal del Che (y de los picaos a)

Hay dos patologías: una me ataca a mí, la otra a ellos. Creo que yo no padezco su mal, no... sólo los miro, miro como se enferman y las revoluciones intestinas gritan presente. Yo grito, grito, han cachado? yo grito sin que la reverberancia se note, ya dije, siempre intestina.

Que los vuelos, que la vida, que un mate con azúcar o sin (lo mismo corre para las sopaipillas), que las tertulias de gente nueva con cosas enmarañadas de historia. Que el rojo amanecer y las cosquillas van de la mano, que las lenguas de ahora y de antes caminan para abrir las grandes alamedas. Que se despiden con un hastalavictoria para causarme una convulsión casi inmediata. Agua, aire, fuego, yerba. Que las palabras que vomitan brotan brotan se caen me golpean yo y mis golpes de todo tipo físicos verbales morales me golpean para bien más bien remezón diría yo, me hablan y aportan y en verdad son bien de mentira o bien copias de cosas que como no tienen trademark pasan piola cuando se calcan en serie.

Mi mal es sudoríparo y cardíaco, como cualquier sentimiento.

jueves, julio 14, 2011

Este lugar es semejante a la dicha

(el título no es mío, es de un cuadro de algún pintor chileno, no sé si Samy Benmayor o Bororo... dudo que de Matías Pinto D'Aguiar).

Ha sido un cambio bonito. De una herida nació una flor, porque en ese primer día de soportar la verdad y asumirla, sin darme cuenta, fui propiciando el nuevo gesto, la palabra viva, el ademán del encanto; lo que crecería, como una hiedra.

Yo quiero desalojarle ahora... como a Adán, quien fuera el primero en entrarme al cuerpo y en salir como desterrado del paraíso. Quiero cogerle igualmente de sorpresa, pero sin repercusiones. Ya me dijo Calamaro que no cometa el crimen si no voy a cumplir al condena (y "no te preocupes palomaa..."), y no me quiero condenar, al contrario, un buen grito libertario bajo un poncho mapuche me haría bien; para expiar mis culpas, para estallar.
Entre miles de piernas que claman poder y autonomía yo quiero dominar, entre sus trincheras quiero sepultarme, como si corriera a la emboscada a ciegas, obviando las resonancias magnéticas que todo nuestro tacto y nuestra mirada puede tener en nosotros mismos y en terceras personas. Perdona, dile que te perdone pero yo te encanto y te asalto y te robo, no llores, perdona. Dile que no robo encendedores, que corazones sí, que perdone.

No saldremos vivos si queremos dejarlo todo allí, en la guarida húmeda, que acoge. Yo no quiero pernoctar, sino intensificarme en la oscuridad mañosa, perdiendo cuidado de lo que pudiera transmitirme un cuerpo mal desterrado, empeñado en realizarse a través de mis oblicuidades como si su felicidad se me escapara por las esquinas o las curvas. Muramos, sin culpas, sin crímenes ni condenas; como yaciendo en una manta tejida de sudor y sangre, ocultos bajo las sedas del invierno irresistible que nos ha llamado a sepultarnos sin más fuerzas que para nadarnos el uno al otro, para respirarnos, para navegarnos nuestros mares resecos y bucear las malditas lenguas, arar las finitas manos que se crispan y se acercan, se acercan... se cercan.

La belleza de avanzar: he aquí que la palabra escrita captura al lenguaje hablado, el hablado al visual... captura a aquellos que se comprendieron y se sintonizaron fuerte y claro.

sábado, julio 09, 2011

Vocablos desmerecidos

Hay musos que deben morir, pero aún agonizan.

Por culpa de algunas canciones asociadas a momentos y situaciones, me remonto al génesis de esta etapa de mi vida, que no fue hace mucho y que por eso me encanta... prácticamente aún lo estoy viviendo, el inicio, la partida, la gestación, el nacimiento.

Podría decir que hasta en el aire había una sensación distinta. Sabiendo que todo y nada puede ser, uno está allí, espectante.

Me acuerdo de la atmósfera llena de humo, del reggae, de la vez en que sentí que podía dejarlo todo botado para empezar de cero, como si hubiera lanzado una bengala de esperanzas al aire. Me miró distinto, yo andaba con una polera súper antropológica, todavía se podía salir con polerón, mi papá me pegó un call, silencio, yo usé el morral jipi para el bien, infinitos saludes, el jarro cervecero de Escudo inolvidable, el loco al lado, el susurro, el vodka afuera de la cartera, Ordóñez que lo veía todo mientras y yo no caché hasta como 2 semanas después, el pueblo Mapuche, otro salud, me hablan largamente de lugares septentrionales, un recho, las minas por su lado, muchos cigarros, él, súper tentador y yo no despertaba, después fue demasiada mezcla, me baja el cansancio, me pesa mi pasado pero yo japi no me hice atados, devuelvo todo en una parte que nadie sabe, bolsa bolsa, no recuerdo más pero sólo recuerdo que esa fue la primera vez que la oportunidad tentativa se me ofreció y yo quizás no supe responder, y por eso ahora perdí; o bien, está bien esperar a que el pozo se llene de agua y en volá en un futuro no tan lejano andemos mejor.

Me sigue fascinando esa polera mía, y esa polera tuya. Salud por eso.

sábado, julio 02, 2011

19


Es probable que por culpa de esa tregua grande yo haya dejado de escribir por algunos días. Pero hoy, con una canción, de esas con clichés como "all i think about is you" me puse a recordar cuando en algún momento de este ciclo nuevo no podía sacarme a mi primera gran fijación de la cabeza.

Es bueno mirar atrás, saber que se hicieron cosas y, independientemente de si salieron bien o mal, poder sonreír al pasado. Quedamos los que pueden sonreír, dicen por ahí, los que saben de trova.

Es bueno tener de todo un poco en la vida: por eso quise hacer todo lo que pudiera anoche. Ya dejé el 2010, pasó el wetripantu... tenía que terminar de despedirme de una etapa telúrica... soltarla, dejarla ir.

Eso sí, no dejaré ir algunas cosas, como el sentido de la estética que me prohíbe dejar de mirarte, nazareno víctima de mis ojos. Puedo hacerme cargo de la verdad y no sangrar, porque hay otras cosas que mirar en la vida, más allá de tu belleza. Anoche había que mirar la noche, la noche que ardía toda sembrada de estrellas.

Anoche había que despedir y reencontarse, despedir y reiniciarse, despegar y afiatarse, desdeñar y apreciarse. Dicho y hecho.

sábado, junio 25, 2011

Impacto Profundo (más allá de las películas)


Hay que aceptar la realidad, aunque tengo confusiones entre ella y la verdad, pero bueno.

No sé si me siento mal. No debería, o tal vez sí... ¡tengo derecho a sentirme como yo quiera, carajo! El problema es que no me quiero sentir de ninguna manera. Quisiera ser un témpano: sin sentir, sin memoria, sin lazos.

¿Y qué sentido tendría la vida? Es más, me lo pregunto ahora, no porque esté al borde de la ventana despidiéndome del mundo cruel, sino que... ¿Qué guinda va a tener ahora esta torta? De dónde vuelvo a encarnar al muso, si tengo que asumir que él es una utopía, de dónde saco la fuerza pa tocar, bailar, escribir... de mi amor al hombre, a la palabra, pienso, no se me ocurre de dónde más; aunque sea esto sirve de recurso provisorio, porque necesito coronar mis obras con algo... y al David de Miguel Ángel no lo veo hace rato.

Bueno filo, arriesgaré la piel en alguna otra aventura venidera.
Sin embargo sigo pensando que se te ven muy bien las pestañas en esa captura.

Ya chao. Esta mierda se tornó Chick Flick... peor con la imagen.

jueves, junio 09, 2011

Lienzos


La actividad creadora es siempre un placer para mí. Imagíname sin usar mi creatividad por un momento y sentirás que no soy yo, tal como me sucede: dejo de crear y una parte de mi se arranca, como si muriera.

Como me considero hedonista, y en mi búsqueda del placer está la revelación del arte, es sólo ese lugar (el de la revelación) en donde me siento verdaderamente plena, al punto de poder dar y regalarme en momentos de absoluta felicidad.

Por eso, pídeme cualquier cosa, pero pídemela siempre con tu cuerpo (...). Es que el cuerpo es otra de mis miles de inspiraciones; el cuerpo que comunica, el cuerpo que planta luceros en medio de alegrías; el cuerpo como lienzo, como alimento del día a día. Pídeme las cosas con esos mismos ojos que arrastran toda la furia del mar y la calma que de allí mismo brota.

Yo te pido permiso para que seas muso-lienzo, para trazar sobre tí con libre albedrío; mientras me levanto en la mañana, con una canción de tu tierra en la cabeza... esa que ruega que acabe este suplicio.

Larga espera.

jueves, junio 02, 2011

Llena

Siento el cuerpo lleno. Completo. Pleno.

Hay que seguir al corazón a la hora de las miradas, despegándose del ambiente hostil. ¿Te acuerdas? El aire horroroso, los ánimos tensos, los dimes y diretes; por otro lado nosotros, cruzándonos, imparables, como magnetizados vamos, empezando el juego.

Quiero sol y sonrisas, quiero tus mañanas y tus noches. Te quiero callado y con tus balas sonoras. Me gustas cribado y en bruto. Me cautivas con la quietud o con los ánimos exaltados, con tu hostilidad o con tu ternura. Me magnetizas con tu linaje puro o tus indecencias... todo, todo, todo está hecho en función de amarrarme, de que los brazos de esta sensación se tuerzan cual enredadera en torno a tu encanto.

Hacen falta más canciones para alzar mi canto, más poemas para tocar tus frases, más imágenes para recrear tu no se qué... hace falta más arte en función de tí, pequeño muso.

Hará falta entonces, volver a mirar tus ojos de Sol, para evocar al paraíso, para evocarte... porque eres el boleto al paraíso, o al menos me dejas cerca.

lunes, mayo 30, 2011

Édito

En efecto vuelvo a mis textos, y muchas veces ya no entiendo porqué los escribí (perdón si este escrito se desordena un poco, estoy en un fluir de pensamientos abismante), de pronto me desprendo de mis propias obras, ya no soy yo la que importa al escribir sino lo que allí se contiene, ese algo que invita a descubrir, a hacerse preguntas; es el texto que apela a su lector, más allá de mí.

Me acuerdo y digo, ¡Claro, cuánta razón! Yo tuve un poema édito. Lo llamo así porque todos los demás aún no se publican y casi no los conoce nadie. Salí honrosamente mencionada en segundo lugar y lo publicaron en una revista literaria que nunca me entregaron, porque le faltaba un último retouch a la impresión. Quedaron de enviármela, nunca fue. ¿Dónde está Paratopia ahora? ¿Dónde está Lavaquita?

No importa. Yo no escribí para ganar premios: escribí porque sus palabras eran banderas de lucha, porque sus frases dejaban hoyos en las paredes del lugar, porque su sola voz rompía esquemas, y yo que le miraba, lo empecé a escuchar...

Entonces, canté: "Ese ruido es como si asesinaras a una estrella/ el ruido que haces al desatar el nudo de tu cabeza/ las otras cabezas te saludan, sin mas mínimo embeleso/ yo ya perdí esta batalla contra las huellas..."

Debería publicar acá mi poema completo, mostrarle al mundo Voz aquí, para sentirlo más mío; aunque claro, ya no me reflejo en aquello que escribí... o tal vez sí, dependiendo de lo que pase con algunos musos nuevos.

En cuanto a los asesinatos, esos se merecen una entrada aparte.

jueves, mayo 19, 2011

Hipérbole Épica


Hay demasiada poesía en estos días y yo, escribo poca. Hasta ahora, cuando no hace mucho me di cuenta de que nació -bueno, bueeeeeno...! nacieron- musos y musedades con musaciones inesperadas. Permiso entonces para dejar brotar aquello, para soplarte mil vientos... y que te lleguen.

Empujaré. Luego reparo, no. Empujaré al viento para que te llegue mi canto. Me pregunto, que pasa si 5 soles sólo pueden alumbrar a 9 pehuenes yo, digo, ¿Se multiplican o se suman? ah, números... la primera vez me escribieron MATEMÁTICAS así bien grande al frente y yo... PAF! desgracia, qué decepción. De tí no me puedo. De tí no me puedo decepcionar: AÚN! Camino a la casa, hubiera querido correr, pero camino y pienso es bueno saber con qué chicha una se está curando, así como para empezar a decidir dónde se me van a ver más bonitas las yagas. Recalco que sí, que no es la idea que tapen las de los viajes porque esas son cuento aparte.
Me pregunto cuánto te habrá besado la lluvia el cuerpo hoy. De pronto quiero hacerme lluvia, por lo liviana (...) júralo huevona me dice la incansable confidente... no, en verdad quería ser lluvia para no tener que pedirte permiso al caerte encima, ni mucho menos perdón, ni sorrys, ni nada parecido. Nada de sorrys, no hacen falta, ni me tocas, OH cambia esa actitud por favor... otra vez pienso cuándo CUÁNDO! volverán esas maniobras súbitas al estilo comercial de perfume. Es que quiero que me sorprendas con el cuerpo, como en los días de marte ¡Qué hermoso!

¡Qué hermoso! Estoy escribiendo de nuevo. Vamos de a poco.

miércoles, mayo 18, 2011

Entrada Popular



Ya me ha pasado dos veces: la primera suspiré, pero la segunda me empieza a dar risa.
Han estado juntos los dos en medio de la misma masa... y yo ahí en la mitad. ¿Será que se parecen?
La tercera vez me voy a sicosear, y ya la cuarta... bueno, la cuarta es la vencida.

Deme(hágame) un sándwich vegetariano, así mal hecho por favor, que traiga atún, jamón, o alguna huevá rara.

sábado, mayo 07, 2011

Hablar Hablar Hablar Hablar de tí

Cuatro veces porque la cuarta es la vencida, no la tercera como creen.

Es la rutina propia de mi exaltación cada vez que esto acontece, ondular los labios como mariposas para decir todo cuanto pueda recordar y ver de la persona.

Soy y caigo, en esa onda contemplativa que yerra al situarlos en pedestales, como si no pudiera hallarles falla alguna o bien, y ya en una actitud más sana, tolerar los defectos y pasarlos por alto... alto porque en alto están otras cosas, las cosas que me encandilan, que me fulminan como cualquier altura. Heme aquí viviendo la vida otra vez en torno al título de este blog.

Quiero hablar de tí sin pausas. Contarle a todo el mundo de tus cabellos donde el sol va a buscar sus mejores sueños -habla también sin pausas Vicente-, de tu mirada, tus risas y las primeras veces en que las aprecié; hablar de cómo te defiendes, de cómo avanzas por la vida sin pedir permiso, de cómo levantas la voz cual estocada; de tu método para fabricar el día y concebir la noche, de tu cabeza descansando en mi pie al pie de un lamento, de las barras, los guiños de ojo, los reojos, las congratulations y las pequeñas riñas. Quiero hablar de cosas grandes y pequeñas, todas con su propio sabor y su distinta escencia...

Qué rico irse fijando en otras cosas y poder decir que he subido unos cuántos peldaños de esta asención al cien por ciento celeste.

viernes, abril 22, 2011

Calar

(una hache loca después de la "C", y como decían por ahí... ¡todos arriba!)

Penetrar un líquido en un cuerpo permeable. Atravesar un cuerpo con un objeto punzante. Hacer un corte en una fruta para ver su madurez. Colocar la bayoneta en el fusil. Bordar una tela con calados. Agujerear tela, papel, etc., haciendo dibujos. Comprender o intuir los motivos internos de algo o alguien. Apabullar, confundir. Encajarse bien un sombrero o gorro. Mojarse una persona hasta que el agua llegue al cuerpo. Pararse bruscamente un motor.

Heme aquí nuevamente frente a la magia de la polisemia. En efecto, calar lo es todo en esta etapa: calarme y calarte hondo -sea en forma de cuchillo, agua, aguja, hilo de bordar o pensamiento-, describe para mí las miles de formas en que nos vamos gestando juntos, desde la mente, desde la imagen, desde los pensamientos.

Heme aquí nuevamente, frente al arte de conquistar por el intelecto. Ah, alegría! encontrarse en la conquista, sentirse desafiada y capaz de ir al choque; por momentos flaqueando, a lo mejor con bajones esporádicos! y sin embargo, atada a la aventura, me pego el salto hacia tu cabellera de mar enterrada en el suelo hostil de la selva valdiviana. La aspiro como entre sueño y recuerdo; así, según aspiro y respiro voy subiendo y enredandome poco a poco.

Me enredo en tu música, en tu voz, en tus manos, tus hábitos y tus piernas. Prefiero enredarme más entre tus discursos, ser objeto de tus palabras, ser lo que tu voz reclama, lo que tus pasos cazan, lo que tus dedos buscan. Es que te miro los ojos y se te llenan de gente, te miro los rayos de sol y se te encabritan, como esas nebulosas húmedas de la tierra que te dio la vida.

Ah, qué hermoso, qué hermoso... así dice Huidobro.
Ah, qué hermoso, caigo de cénit a nadir.

Bonitas palabras para un hombre marino, poniendo sus cosas en orden, calando cerro arriba pa' decir adiós. O eso espero.