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viernes, mayo 03, 2013

Qué Andarás Haciendo Ahora


Efectivamente, por si es que te lo preguntas, me he guarecido en lo más hondo de mí, para entenderme. Entenderte a tí no tiene caso, y además me gusta saber que hay secretos insoldables en la profundidad de tu corazón... secretos que yo no puedo descifrar, códigos que no tienen ni ganas de ser traducidos, lluvias de meteoritos largos que no van precisamente en dirección a la destrucción del capital.

Me he guarecido en lo más hondo de mí, te decía. Te contaba para que sepas que no hago mucho más que lo habitual: repartirle amor a todo mi mundo cuando ese uno de mi mundo me ha sabido negar su amor. Estoy haciendo aseo en la casa interna, tratando de mecer mis pensamientos al son de alguna música que me represente, que me comprenda... por que sí, también yo tengo mis insoldables secretos, mis códigos y mis lluvias de meteoritos. 

A veces preparo café, otras enjuago los tallarines, improviso bromas, golpeo la mesa, tiro lejos las pantuflas, me pregunto por la contingencia, dudo de mi misma y de la veracidad de las cosas. Descarto las alegrías mal sanas, prefiero oler la fruta antes de comerla, sonreír a los niños y las niñas, posar los ojos sobre los cientos de matices de las hojas de otoño. Hago estas cosas porque no me queda otra.

No me queda opción, aunque en realidad quisiera probar el pan de orégano, virar a algún lado, iniciar una revolución, adentrarme en tus orillas, leer las líneas de las manos, conversar de las historias pasadas, hacer un presente de lucha para que el futuro nos pertenezca, en fin, cumplir las serie de promesas que me trajo la estación del viento sur. Nada fuera de lo común, a mí parecer.

Pero para tí todo fue una buena onda, un lapso de locura y ardor sin sentido, un mero trámite para poseer lo prohibido, un pasaje de la vida sin mayor importancia.

sábado, marzo 02, 2013

In-vierno (o mini crónica de un pasado difícil)

Se escucha la misma música que en aquellos días de viento norte hacía esfuerzos inútiles por sanarme esas yagas feas, hechas con rapidez, en la estación anterior. Me sumergí entonces en una pequeña peregrinación. Invierno. Ruta 5. Patagonia/Geisers. Puras canciones de Marciano, pura música ambiente, ideal para ser rellenada con mis pensamientos.

Las mañanas nubladas se parecían a mi cabeza. Mis andanzas por la Feria Pinto, melancólicas, eran percibidas incluso por los locatarios acostumbrados a tanta gente raída, a tanto paso tambaleante, a tanto mal traer. 
Quien diría que meses después me encontraría a pocas cuadras de allí bailando, apoyando una libertad de expresión en auge en estos tiempos. Linda la D'Boys, que ya no existe.

Rap de la zona igual cuenta historias. Me recuerdan que "Temuco tiene ese gris, ese no sé qué, que te petrifica donde estés...". Y yo, convertida en piedra azul-sagrada me fui a mi casa como si me hubiera ido a La Meca: cada paso que daba para llegar hasta ella tenía una connotación simbólica. y más aún, el destino final.

No me desnudé por las calles azules. Sola, como una pluma que se cae de un pájaro en la noche, no tenía a quién deleitar con tal espectáculo. Quise encaramarme cerro arriba y recordé que soy sureña y que los cerros pelaos y enmarañaos son propios de tierras que me son ajenas y que sin embargo generan en mí un gran deleite.
Tenía mucho frío de cuerpo y aún más frío del que cala más adentro. Abandonada a mi suerte, desolada, intentando comprender; con ese nudo en la garganta que no se desató hasta que hice mi segunda travesía.

Saqué pasajes sin saber a dónde. Y me fui pa la capital.

Aún es asombroso recordar que 7 días antes de realizar una fantasía de hace casi 5 años, estaba como una plañidera sin goce de sueldo, por un mal episodio de los tantos dramas de mi vida. No lo puedo creer. Ahí, en la ondulante máquina del engranaje santiaguino. Fascinante.

Y lo demás, ya es parte de otro capítulo en el que dejé de moquear.

martes, septiembre 18, 2012

De Luna en Luna y por Capricho

Hace un mes no escribo. Me trae acá el mismo tema de siempre. Vengo a hablar de instintos alejados de toda cúspide y de deseos poco prácticos, peligrosos, probables, malignos.

Hoy quise tomar el teléfono sentada en-cima (a propósito de cúspides) y con maldad hacerte oír lo que aconteciera para rematar las venganzas, haciéndote saber que todo lo que tú has querido yo lo he logrado, que lo que tú has querido yo lo he tenido, que sigues teniendo una y mil razones para odiarme, para perpetuar la envidia que me tienes.

Por suerte yo no cometo más pecado capital que la vanidad y la lujuria; porque de la lista de los siete, el más patético me parece el que tú practicas con tanta frecuencia, pero aún porque lo haces después de haber intentado una relación de pares conmigo, con alguien con quien jamás podrás estar a la par, ni llamarte igual, símil o afín.

Para llegar a mi posición hace falta camino, destreza, aptitudes innatas, genes, ovarios, fuerza, piernas, actitud, sigilo, tenacidad, perseverancia, jovialidad y otros matices que sólo pueden encarnar mi figura, mi ser, mi yo. Difícil reto, ¿verdad?

Delirio de omnipotencia. Gracias a mi nuevo territorio conquistado, he lo grado volver a creer que soy una leona, y que puedo lograr lo que quiero sólo porque lo quiero... una y otra y otra vez.

sábado, agosto 18, 2012

Los de mi vida

Hace días estoy haciendo un recuento mental de mi larga historia, de mis avances, de las calles y rutas que he recorrido sin ver ni verme, de las mismas que han contado con mi plena consciencia. Ha sido un viaje bonito, una buena expedición que quisiera alargar mucho más cuando llegue a vieja... quiero alargarla y sonreír, y envejecer tranquila, y morirme no parca sino lozana, rebozante de alegría, diciendo que no me arrepiento, pensando que viví y arriesgué todo lo que quería. 

La pasión, la sangre puesta, se restringen a un eje fundamental de mi existir, a ese que todo lo mueve, que todo lo puede. La emoción es lo que pone en marcha mi cometa y lo que abre mi portal. La emoción es pasión y sangre derramada sobre los musos de mi breve pero intenso Olimpo. Estoy allí, recordando, comprendiendo lo que ha sucedido, y me gusta. Sonrío porque de la pena y las heridas he pasado a los elixires de la euforia sin problemas... fuera de clichés, lo que no me mató me hizo más fuerte.

Ellos, los buenos y malos. Los mejores y los peores. Los más agrestes, quienes me recostaron en lechos de rosas, se incorporaron como bestias y me desgarraron de una u otra forma. Me quisieron. Algunos jamás me dejaron, aunque sus cuerpos ya no estén conmigo. Otros se fueron de espíritu, pero han tenido que seguir a cierta proximidad, para su desgracia. Me tuvieron y no. Unos me tuvieron en cuerpo, otros en alma; otros en carne, hueso, calor, embriaguez, desnudez, soltura. Algunos jamás tocaron mi piel, pero hurgaron con toda libertad en mi corazón, manoséandolo de una forma muy patuda, que rayaba casi en lo asqueroso. Es desconcertante recordarlos, desde los platónicos hasta los que se definen en lo meramente concreto, porque todos van tejiendo el mismo gran manto de proezas, amueblando la casa de los triunfos y fracasos, cosiendo en mi pecho medallas de guerras bien y mal combatidas.

Hoy puedo mirarlos y sonreirles, hasta sonreir con ellos y abrazarlos de manera fraterna, sin que nada duela.

Soy una mujer con historias, y no me aterroriza decirlo. Soy una mujer que todo lo quiere, aunque sabe que no todo lo puede. El que me quiera tener, el que me merezca, sabrá domar este inquieto corazón, este espíritu libertario, estas bajas pasiones incrustadas en las movedizas arenas de mi vientre... las mismas que a todo lugar me mueven.


domingo, agosto 12, 2012

1:53 zarpando

Me acerqué decidida y le pregunté: "Ernesto, che, ¿qué hace un hombre como vos en un lugar como éste?". Él me mira y me contesta con los ojos cliché, touché; y yo respondo con una risa mala que dice Je ris tous les.

Después de eso, me aventuro hacia el caos y comienzo a nombrar, una y otra vez, como dejando caer los pensamientos libremente; me acuerdo de Walt Withman cuando, en una aventura contestataria a causa de la producción en serie, se puso a enumerar casi con rabia  y sin dejar el sarcasmo, protestando, resisiténdose a caer.

Yo no quiero resistirme, sino sucumbir, calar hondo, socavar y volver de allí aunque sea con un par de harapos puestos que sirvan para ocultar tal viaje. No me importa volver demasiado chascona -ese es mi propósito, de una u otra manera- ni un poco mal herida; son detalles, como ese comunicar que emerge de mi cuerpo, el que me traiciona ante los ojos de quien repara en esas sutilezas, el mismo que no se escapa de ninguna mirada felina, ni mucho menos tigrezca... ese que dice la verdad, en sus pequeños ires y venires que no saben bien a quién culpar, pues la cosa no es culpa, sino más bien autoría... no saben a quién atribuirle la firma que en mi piel, eventualmente, se plasmaría.

Resistir no es una opción. Me duele mi cuerpo. No es producto del frío ni de la bohemia si no más bien de una ausencia para la cual hay que preparar las armas, pues comprende no menos de una estación. Por lo pronto, los sabores de la vida, la piel, o las frutas tropicales no bastarán si no se degustan de manera intensa, lentísima, resquebrajada y, asimismo, con plena conciencia de que un buen hedonista sabe que los placeres se acaban... y que habrá que zarpar en búsqueda de nuevas vertientes de donde broten.


Será hasta el próximo solsticio... allí sabré dónde me encuentro.

viernes, agosto 10, 2012

Abajo el Amor

Hola guachito, ¿cómo te va?

Supongo que bien, ¡si todo está bien...! si hace años que nos decimos mutuamente lo bien que estamos, sin rendirnos nunca, sin enfrentarnos a los deseos o a cualquier instinto. ¿Qué podría estar mal? Nada, salvo nuestras febriles angustias por otros, por esos otros a los que les dimos todo y nos devolvieron poco y nada; salvo por las cruces y heridas que llevamos sobre la piel, las mismas que hoy nos reúnen, las que nos hacen converger.

Pajarito, de Dios usted no tiene nada, porque desde la negación pensamos en él; sin embargo, todo aquello que constituye su cuerpo está bendito, sobre todo las manos que Huidobro sólo atribuye a un ciego, o los ojos que sólo pueden pertenecerle a un mudo. Nada tiene usted de sacro ni de nazareno, su maldad es impresentable, burda, soez, sin límite... y es con ella que logra hacer el bien en niveles celestiales, milagrosos. Hermosa paradoja.

La próxima paradoja soy yo, que me meto en cosas a sabiendas de otras y me pongo a hacer justo lo que sé que no tengo que hacer.
Por cualquier eventualidad, hoy dejaré escrito que tengo miedo.

jueves, agosto 09, 2012

Oráculo

Primero andariega, luego adherente.
He de pasar por estas tierras como extranjera, siguiendo las normas del lugar que me recibe. Le pregunto al nativo si iba a ser ciego que Dios le dio esas manos, o mudo, porque Dios le dio esos ojos; le pregunto al nativo cómo es la costumbre en sus territorios, y la sigo, adaptándome a ver si logro ser profeta en mi visita al exterior.
Más tarde, tomo plena consciencia de que cada movimiento ha de ser hecho ligado a un otro, otro que no defino ni como cosa ni como persona, pero siento su compañía en este camino. Mi rectitud y mi línea me devuelven lentamente a mi sitio, y si se puede, salgo bien parada de toda esta funcia. 

Hay que prometer, aunque cumplir no esté dentro del plan... todavía.

martes, agosto 07, 2012

Phoenix

Prometí que me levantaría, y acá estoy.

Un revés en la vida lo tiene cualquiera y yo lo sé muy bien. He sido suelo, sangre, aire, piel, voladero de luces, servilleta, guitarra tañida, masa de sopaipillas, objeto de deseo, profesional del servicio, mucama de turno, acordeón descordinado, ladrona por alunizaje, usurpadora. He tenido tantos roles y no todos por decisión propia, pero al menos puedo decir que con el currículum ya bien nutrido, me puedo aventurar en un trabajo que requiere de muchas artes dominadas para salir airosa de él.

Es menester que mi despertar de alas y cenizas hechas llama se prolonguen por medio de una perversa hoguera. Necesito llegar y volar y hundirme y quemarme lo más adentro posible saliendo ilesa. Difícil. ¿Será la única fórmula poner mi sombra a arder y no entregar el cuerpo a la quema?

Dejemos el final entreabierto.

domingo, mayo 20, 2012

Desde el Cuerpo


Abrazo mi cuerpo - Carmen Luna

Mi medio, mi todo, el que manifiesta lo que soy. Hundido, acribillado, fumado, embalado. Ya sin sesgos, ya sin dudas, ya sin tabúes, ya sin heridas (aunque con cicatrices). Nublado en la noche, partido por la mitad, disuelto en el aire, ceñido al sentimiento, sobado como una buena masa de sopaipillas. No socavado, pero a punto; no en la cima del mundo, pero casi; no reclamando la verdad, pero rozándola; no con las cosas claras, pero a media luz.

Era yo, y no era yo. Ahora no soy igual, pero mi cuerpo no quiere dejar de ser lo que se va sumando en él al estar. Quisiera volver a estar, siempre y cuando mi cuerpo de Sol realmente mitigue los dolores innecesarios que otro, igual que yo, vive pariendo porque quiere como yo. Ahora que ato los cabos sueltos, lo hago con mis dedos, con mi compasión, con mi comprensión.... con mi todo, con mi medio. Y vuelve a empezar.

No voy a envejecer, ni me voy a preocupar.

lunes, noviembre 28, 2011

Indio, negro y feo.

"Indio, negro y feo" es el título de un texto (o fragmento?) que leí en el colegio... no sé si algo tenía que ver con Elicura Chihuailaf, pero de él me he acordado porque el programa anterior al del profe Serrano en Una Belleza Nueva era el de este poeta mapuche. Me pasaban cosas de él en 4to Medio, cuando lenguaje electivo se llama Literatura e Identidad.

No sé cómo me empezó a gustar la antropología si ese fue el año en que menos me gustó hacer lenguaje electivo; o será que me cautivó más el rollo del realismo mágico en 3ero Medio, cuando mediante la conceptualización de este género tan latinoamericano pude entender muchas cosas de mi vida... mi vida era una historia de esas en que no todo tiene una explicación lógica y sin embargo sucede, asociada a la cultura popular, los saberes paralelos, la no institucionalidad de los acontecimientos, etc.

Creo que ahí es cuando más nos llegan las cosas... cuando nos están tocando a diario en la vida. Es posible que el tema de la identidad yo no lo haya tocado tanto en la media como sí lo debí tocar en esas horas de las crisis existenciales; allí cuando la familia sale y uno tan teenager dice no, no quiero, quiero quedarme solo en mi pieza escuchando música. Me habrían venido bien esos ramos de quiénes somos y cómo construimos lo que somos.

Da igual, hoy me estoy cinstruyendo yo, el drama se produce cuando apareces y me derrumbo a pedazos.

¿Indio, negro y feo? O me veo sujeta a los estereotipos adorándote, volviendome una esfinge taciturna, adolorida de tanto mar, de tantos cabellos de Sol.

Perdón. Me caí otra vez.

jueves, octubre 27, 2011

Be Latino


Salsa, merengue, guaguancó... ese que mueve las caderas con el compás que dicta el momento, es el mismo que me mueve el piso sin previa autorización. Prohibido hace llamarse, y con ello se vuelve objeto del deseo de cualquier caucásica... esas gringas ruciecitas y tiesas caen como árboles frente al leñador.

No crean que me quedo atrás, los sones latinos son tan míos como suyos, jamás me resisto a una patita de lo que sea, el danzón como cantan los Control Machete es algo que no se acaba cuando llega a mi cuerpo... soy yo en mi materialidad una parte más del todo, algo que continúa la fluidez de la fusión y profusión de miles de antepasados manifestándose, perpetuos.

Yo lo he visto ser y renacer: en su sangre morena fluye un ritmo traído de ancestrales culturas, que se nota cuando camina, cuando se despide con el paso, cuando se mueve y cuando te mueve acompañando al son latino que le corre por las venas.

Yo no soy gringuita ni desabrida, pero por favor, BE latino... que me derrito, como yankee en el trópico.

sábado, octubre 01, 2011

Esperar por la Lluvia Negra



Lluvia negra y me remonto a la noche fría más cálida. Lluvia negra y química de la piel. Era un montón de oscuridad iluminándome la vida, prendiendo fuego al órgano más extenso de mi ser.

Y como no sólo de fuego se alimenta la hoguera de mi vida, la magia se hizo cargo de combinar a la perfección la furiosa combustión de nuestra atracción que ya reventaba, con una sincronía casi increible entre ella y lo profundo, eso que hace palpitar con cada cosa, eso que transgrede las noches locas o los momentos de bohemia... una cosa que perdura más allá y que avanza día a día.

Qué maravilla... volver a creer que hay cosas que merecen la espera.


miércoles, septiembre 28, 2011

Joven de la Pobla


Ya no es un misterio que todo esto desde su inicio fue magnetismo puro. Llenarme el gusto nunca fue tan fácil ni tan express como esa vez en que, no de presencia sino de empatía, fui intensamente conquistada por uno de los no recomendables para las "niñas bien".

(Por cierto, respecto a mí, no me siento encasillada en tal clasificación, es más, no me encasillo en ninguna parte porque yo no soy lo que una etiqueta dicta ni lo que una apariencia sugiere, sino una amalgama del mal y el bien, una construcción edificada con miles de pisos (sí, como un Coihue) e incontables escaleras. Mi misticismo y mi arte están en esa multiplicidad de ejes y dimensiones que me componen, como cientos de miles de sonidos compondrán a mi guitarra y sus cuerdas... tañibles por cierto, por quien quiera darse el trabajo de descubrirlas.)

Porque está claro que nos miramos y los estándares de belleza son inamovibles, más allá del cuento que una trata de vender de "no, pero hermano, eso es subjetivo". Yo debo haber entrado -como se entra en la mayoría de los hombres- por la vista y a mi, fue precisamente la vista suya la que me perpetuó como cautiva.

Ya bien lo dice Cultura Profética, tener esos ojos debería ser Ilegal.

Tengo muy claro que ya no estoy pecando de etnógrafa; no voy a ir a meterme a las callampas a seducir al nativo sólo para usarlo como informante clave, no. No hace falta. Esa jungla populosa ya la ví de cerca, y son sus hombres los que por distintas cosas me contentan. Hoy es sólo uno, el uno que llena el gusto, el uno que se contrapone al estatus quo, el uno que te mira, te oye y te devora mejor; es ese que en mis peores años tacharía de prohibido, pero sólo con su contacto la sangre me hierve, y hasta se me encrespan los intestinos. Soy víctima de la tentación de la que habló la cuica de la Serrano... esa de que toda mujer bien sueña con tirarse a un roto.

Yo diría que es un deber.

domingo, septiembre 11, 2011

Meanwhile, en mi vida...


A veces me asomo por el umbral que me permite espiar su vida y trato de hacer calzar la mía en los instantes que alcanzo a captar.
Hoy particularmente me preguntó guat de jel estaba haciendo ella mientras yo me hundía en los pantanos de la necedad y la curiosidad... recuerdo a los Babasónicos y me digo anoche, anoche anoche y en verdad ya fue hace varias noches pero igualmente las lágrimas pesadas de la noche se desmayaban sobre el pasto en forma de rocío.... yo ni pescaba. Guat de jel ar u duin' nau? dasent marer...

¿Quién no ha activado la opciones de accesibilidad en una noche larga, de esas que se pasan juntos por conexiones fortuitas y cristalinas? Dime quién. ¿Quién no ha activado el botón para que te den el "Me Gusta"? Palabra que algunas noches la gente es fácil y no acata límites. Lo he visto porque yo no salgo a carretear, hago trabajo de campo en las discos.

Mientras tu quizás dormías, o bebías, o te drogabas para dormir; mientras ardías bien de placer, bien de rabia; yo aprehendía palmo a palmo un ramo llamado Química de la Piel, impartido por las Escuelas del Nopodrás, del Tirayafloja, del Loveanddestroy. Allí me prohibieron el concepto del arrepentimiento, como en mi formación profesional se han eliminado ideas como el prejuicio y la discriminación.

Basta un semestre a medias para que mi manera de pensar cautive a quien me indaga más que el resto. Yo me dejo cautivar por lo imperceptible.

domingo, septiembre 04, 2011

De Rudezas y Dulzuras


La relatividad del trato impulsa esos vientos magnéticos que son posibles. Hacer circular tales ventiscas de aire no es sencillo ni corriente: se requiere de algo que nunca se toca ni se ve; sin embargo las polaridades, combinadas en su justa medida, acrecientan ese poder de acercamiento que nos convoca como un grito sordo de espontánea fraternidad, posiblemente lanzado para llegar aún más lejos.

Es una sustancia adictiva. Es un largo camino lleno de peajes, preámbulos, powerbalads, kilos de pan, amabilidad, displicencias. Se que nos gustaría podar ciertas malezas. A mí por mi parte no me gusta podar la mía para poder dejarla como una liana jalable en cualquier momento, cuando las ganas estén despiertas y sin lagañas, cuando la rudeza y la hostilidad dejen entrever la fuerza de una pasión tórrida... irremediable.

El otro lado tiene mil lados como los tengo yo. Bella imagen, chocolate... hasta melcocha. Cargante como una torta de merengue, pero mal necesario al fin y al cabo, de esos que hacen sentirse completo, diáfano, radiante. Se da poco, incluso ahoga hogueras.

lunes, agosto 29, 2011

"La Picardía del Roto Chileno" o "Chile, País de Poetas"


Desde las primeras vueltas por el centro en minifalda, en aquella ya lejana -pero jamás olvidada!- adolescencia; hasta el día de hoy, allí, se posan los más diversos versos o los vocablos más sucios... que bien surgen florecidos de entusiasmo o paridos por las más burdas de las bocas.

Hay piropos burdos pero honestos.

Este se ganó el premio al más decente.

sábado, junio 25, 2011

Impacto Profundo (más allá de las películas)


Hay que aceptar la realidad, aunque tengo confusiones entre ella y la verdad, pero bueno.

No sé si me siento mal. No debería, o tal vez sí... ¡tengo derecho a sentirme como yo quiera, carajo! El problema es que no me quiero sentir de ninguna manera. Quisiera ser un témpano: sin sentir, sin memoria, sin lazos.

¿Y qué sentido tendría la vida? Es más, me lo pregunto ahora, no porque esté al borde de la ventana despidiéndome del mundo cruel, sino que... ¿Qué guinda va a tener ahora esta torta? De dónde vuelvo a encarnar al muso, si tengo que asumir que él es una utopía, de dónde saco la fuerza pa tocar, bailar, escribir... de mi amor al hombre, a la palabra, pienso, no se me ocurre de dónde más; aunque sea esto sirve de recurso provisorio, porque necesito coronar mis obras con algo... y al David de Miguel Ángel no lo veo hace rato.

Bueno filo, arriesgaré la piel en alguna otra aventura venidera.
Sin embargo sigo pensando que se te ven muy bien las pestañas en esa captura.

Ya chao. Esta mierda se tornó Chick Flick... peor con la imagen.

sábado, mayo 21, 2011

Contreras


No todo ha de ser hecho con mucha lógica aparente, menos cuando no se le debe explicaciones a nadie. Buena fortuna, pienso... pero, más tarde recuerdo que me dieron un sabio consejo, y yo, hice lo opuesto.

Perdóneme, pero yo a usted no le debo explicaciones.

miércoles, mayo 18, 2011

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Ya me ha pasado dos veces: la primera suspiré, pero la segunda me empieza a dar risa.
Han estado juntos los dos en medio de la misma masa... y yo ahí en la mitad. ¿Será que se parecen?
La tercera vez me voy a sicosear, y ya la cuarta... bueno, la cuarta es la vencida.

Deme(hágame) un sándwich vegetariano, así mal hecho por favor, que traiga atún, jamón, o alguna huevá rara.

viernes, abril 01, 2011

Se me arranca

Le estoy dando formato a Madre Vaca. El paso siguiente es imprimir y luego leer. Es viernes. Tengo un control gigante la próxima semana. Debo priorizar el avance de mis ojos por las páginas, cuando lo que más quiero es avanzar con los dedos por su música, con los labios por sus senderos, con la sonrisa por sus proximidades.

Siento que a cada segundo que pasa se va afiatando más con el entorno, lo cual es maravilloso. Si sólo alguien me asegurase que eso no significa que nuestros lazos con otros segregarán el potencial que tenemos!

La sensación carcome la entraña, se me arranca, se me arranca como si no pudiéramos converger. La poca paciencia que tengo se me acaba. ¿Será que no te puedo tener?