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martes, enero 27, 2015

El Epitafio del Negro

Ya he dicho que mi asistencia a funerales en estos últimos tiempos ha sido recurrente, aunque asistemática. Flasheo de repente con los rituales que despiden a mis variopintos difuntos, que no alcanzaron casi ni a sangrar antes de fallecer. 

Hoy día me acordé del negro. De ese único. El mismo que me dejó sin poder escuchar cierta música ni entonar ciertos cantos por largo tiempo, hasta que lo comencé a perdonar. Sucedió que pude cantar, y canté, y dije:

Pajarillo, pajarillo libre. De tu tierra sos y has sido, mas vos declaras que no has sido de naiden, ni siquiera de tus taitas. Palomito, palomo volador. En algún momento me invitaste allí mismito donde tu tomabas impulso para salir a planear muy lejos, mas nunca me aclaraste que todo era un préstamo. Las leonas no entendemos que a un palomo o a un pajarillo no se le pueda amarrar, tirar a pique hacia la tierra, ni hacer presa, carne o víctima. Por eso el perdón tardó tanto, porque consistía en aflojar la mandíbula. Consistía en soltar. Era reírse más y distender la constante cacería. Ni vos me lo sabías explicar, y con el tiempo comprendí que tampoco era tu deber; era yo quien debía aprender a elevar mi propio vuelo, a despegar mis patas marcadoras de territorio y asumir que esta tierra donde caigo no es de naiden, ni siquiera de sus taitas
Fuiste el primero en decirme negra, aunque era leona casi albina. Vos me miraste con ojos de cariño y yo no supe dar las gracias porque te quería enfermo. Te quería preso, te quería prieto. Te quería tan enfermizamente enredado como yo, y que terca que fui. Me tarde tanto en entender que ni vos ni tu vuelo querían ser mi puñal! Me tardé tanto en comprender que yo me auto-propiné la herida!! 

Sé que hoy he avanzando un poco más en el perdón. Que puedo volver a entonar, lo sé. Que puedo darle hoy a otro la música que vos me mostraste. Que los falsos puñales que en mí izó tu libertad me han hecho mejor amante. Por eso es que hoy no mueres, lo que muere es mi rabia. Por eso es que tu recuerdo vive en cada centímetro de piel que palpo sin juzgar; en cada cuerpo que conozco porque amo; en todas las esquinas donde entrego sin pedir tanto a cambio; en toda la sinceridad con la que suelto mis cantos.

Adiós y hasta siempre Negro. Los abrazos compañeros continuarán en esta nueva vida, y en las otras.

lunes, enero 12, 2015

Viuda de Verano

Tal como lo venía sospechando hace rato, enviudé.

Enviudé más rápido de lo que pensaba, quizás sin asistir a todos los funerales que habría deseado. Hubo muertos que por elección propia no quisieron acceder a su último sacramento, y eso no me deja tranquila.

A todos mis queridos les digo no me lloren, yo por ellos tampoco lo haré. Sólo los guardaré un poco en el recuerdo, pues les recuerdo a veces, en todas las partes de este querido único que reúne tanto de los otros como es necesario.

Una, dos, diez, siete veces. 
Amada. 
Bien y mal amada. 
Deseada. 
Desdeñada y mal enseñada. 
Furtiva, omnipotente, arisca, esquiva o profundamente entregada; 
frente a los amores eternos de cinco, tres, una o doce horas. 

Tengo flashbacks porque mi muerte ya se acerca, y se me pasa toda la mala vida del mal amor por la cabeza.

Así es la muerte, porque se abre a la nueva vida.

viernes, abril 04, 2014

Lombriz

Hoy noté que tengo más de un solo desamparado corazón. Que tengo muchos corazones, no sé si porque tengo muchos egos, o porque mi capacidad de amar es inmensa.

¿Dónde comienza en mí el amor por lxs otrxs y termina el amor por mí misma?

Como sea. Hay que aprender a amar sin pedir amor. Y todo es más feliz.

Para tí, y para tí también... hasta para tí que ya estás lejos, y para tí que a diario te tengo cerca. Para todos ustedes, mi desamparado corazón que tengo.

viernes, noviembre 01, 2013

Remember

Esta misma cosa en la guata, ese mismo trémulo de ansiedad, esos mismos pequeños espasmos, esos momentos sin aire, esos segundos en que el mundo se detiene... todo eso ya me pasó antes y se aparece como una reminiscencia en alta definición.

Volví a los 17, después de vivir un siglo decisieteañero. 
Vuelvo a soñar con la misma intensidad, aunque no con las mismas promesas. 

Te sueño, Negro. Acá al lado ojalá, hueviando un rato para pasar las horas, con unas yerbitas buenas y un poco de magia contra el dolor. Buena onda, cierto?

Pero hay que poner las patas en la tierra... tírame un cable a tierra, porfa. Los pies en la tierra, los ojos hacia el cielo. Quiero ser bien pragmática, como me recomiendan esos amigos fanáticos de esa corriente, avanzando sobre las condiciones materiales objetivas, aunque no por eso luchando sin la fuerza de la convicción.

Se puede volver a soñar con la misma intensidad que antes, cuando probablemente igual que ahora, se pensaba que nunca más se podría retornar a las maravillas de tener una ilusión. Y es que a pesar de tanta yaga las ganas de emprender una y otra vez no me han fallado. No sé a quién le tengo que dar las gracias por ese motor de vida que llevo dentro, por este bichito que me dice "una vez más" al oído.

Luchar. Hasta el socialismo, vieja!

viernes, octubre 18, 2013

Empezar.

De pronto siento que se me cayó la noche encima, aunque haya podido sostener junto a ella una sonrisa sincera. Es que estoy a la espera de algo y eso apremia.

Espero el día en que todo Santiago se me vuelva a dormir en los brazos, que sus pequeñas luces bordando el cielo pululen de felicidad en mi piel y que sus rugidos de jaguares de metal se transformen en susurros de calor, confianza, sinceridad.

También se que no sólo estoy esperando a que la jungla de cemento se me entregue después de aguachada; porque quiero hacer la conjunción entre ella -la más hostil e irrefrenable- y los compaces de la madre tierra virgen, de los orígenes sin mácula.

Es que por ahí en tu pecho se cruzan todos los rasgos de la apertura capitalina, de las grandes masas y los grandes movimientos... se cruzan con el latido sereno de un corazón que anhela el ritmo de la mapu, los sonidos de la naturaleza, los vestigios de la comunión y la comunidad, la paz que da el romper de olas de la Playa Grande.

Allí es donde quiero hacer conjunción, donde quiero reposar y que se reposen. 
¿Pido demasiado?

viernes, septiembre 20, 2013

On the Road ¿por quién?


Parece que no fue hace demasiadas sonrisas que un bosque espeso de laureles y pelúes me rasguñaba la espalda bien amada. Me detengo y pienso que a veces recordar es bueno, y que no siempre produce nostalgias ni penas. Lo hecho, hecho está; y hermosamente hecho, por cierto.

Podría parecer que cada vez que ando sobre ruedas estoy arrancando de algo, y es falso. Todo lo que quiero es encontrarlo, reencontrarlo. Sigo en esa búsqueda de esas otras cosas que me llevan a la misma cosa.




Después de un largo viaje que me prepare para eso. Volver volver volver.

Vuelvo a mi espalda bien amada. Mi espalda que cual Judas ha negado ya más de 3 veces. Cosa grave, pensarían algunos. Ninguna infidelidad, pienso yo. El norte es uno sólo. Los cuatro puntos cardinales son tres: el norte y el sur.
Siempre me pregunto qué pasaría si el norte fuera el sur.

Recorriendo la pampa o los valles, la cordillera o el Mar Caribe, siempre he hallado una sonrisa y un deseo de volver. Si salgo es para que el retorno tenga mejor sabor.

Salí de ese bosque indómito, malherida, bien adentro. Salí de la ruta más salvaje, como arrancando y no queriendo. Salí huyendo de un reino incalculable. Me resigné a la añoranza permanente, al corazón latiendo como carne viva a cada momento. Mejor pa mí, y buen anestésico pa las crisis existenciales, pienso. Soy carne viva mientras su sonrisa y su espíritu de lucha anden merodeando por ahí. Bien por mí y por tí.

Por eso es diferente. Por eso todos los caminos llegan a esa misma intersección de bosque húmedo, latidos secos, dedos hediondos a yerba.

viernes, mayo 03, 2013

Qué Andarás Haciendo Ahora


Efectivamente, por si es que te lo preguntas, me he guarecido en lo más hondo de mí, para entenderme. Entenderte a tí no tiene caso, y además me gusta saber que hay secretos insoldables en la profundidad de tu corazón... secretos que yo no puedo descifrar, códigos que no tienen ni ganas de ser traducidos, lluvias de meteoritos largos que no van precisamente en dirección a la destrucción del capital.

Me he guarecido en lo más hondo de mí, te decía. Te contaba para que sepas que no hago mucho más que lo habitual: repartirle amor a todo mi mundo cuando ese uno de mi mundo me ha sabido negar su amor. Estoy haciendo aseo en la casa interna, tratando de mecer mis pensamientos al son de alguna música que me represente, que me comprenda... por que sí, también yo tengo mis insoldables secretos, mis códigos y mis lluvias de meteoritos. 

A veces preparo café, otras enjuago los tallarines, improviso bromas, golpeo la mesa, tiro lejos las pantuflas, me pregunto por la contingencia, dudo de mi misma y de la veracidad de las cosas. Descarto las alegrías mal sanas, prefiero oler la fruta antes de comerla, sonreír a los niños y las niñas, posar los ojos sobre los cientos de matices de las hojas de otoño. Hago estas cosas porque no me queda otra.

No me queda opción, aunque en realidad quisiera probar el pan de orégano, virar a algún lado, iniciar una revolución, adentrarme en tus orillas, leer las líneas de las manos, conversar de las historias pasadas, hacer un presente de lucha para que el futuro nos pertenezca, en fin, cumplir las serie de promesas que me trajo la estación del viento sur. Nada fuera de lo común, a mí parecer.

Pero para tí todo fue una buena onda, un lapso de locura y ardor sin sentido, un mero trámite para poseer lo prohibido, un pasaje de la vida sin mayor importancia.

sábado, abril 27, 2013

Para un final

Justo en esta tarde en que la objetividad se toma mi cabeza, comienzo a notar que corresponde odiar, tener rencor y renunciar con rabia a lo que resultó un montaje catalizado por una buena dosis de labia y otro poco de imaginación. Es lo más lógico, dicta la razón.

¿Qué sentido tiene tomar caminos impulsados por la curiosidad y luego renegar de ellos? Parece que fue ayer cuando tomé mi paracaídas y me dije entre una estrella y dos golondrinas. La única forma de saber era hacerse a la mar como a los viajes del corazón, ondulando en los misterios errantes e intermitentes de la vida joven, de esa vida que se muestra abierta y sencilla.

Perdonarme y perdonar. La tarea escencial.

sábado, marzo 23, 2013

Fue + Abrir los Límites de lo Posible

Estoy tan al sur del mundo que encuentro que a mi mundo le entra poca luz.

Arremetí desesperada contra la falta de lumbre y acepté el centralismo de la larga y angosta faja, hasta para conseguir espasmos ardorosos. No me lo perdono aún.
Y debería, porque los tránsitos físicos y los recorridos aeroespaciales se suman a mis viajes de memoria, cargados de afectividad. Me salí de la ciudad. No podría profetizar en mi propia tierra.

No soy culpable. Me desvisto de todo traje de autoflagelo y corro sin harapos hacia mi propia redención.

Muy concreta, muy pragmática. La idea es seguir el camino, mas no adelantarse a los hechos. Hay saberes sinceros que se agradecen porque distienden el aire y permiten bailar sin dolores algunas noches rojizas. Cubriremos, entonces, nuestras necesidades básicas sin titubear, sin torearnos como lo hice con otros en el valle central. Acá no valen los juegos de rol, sino la equidad, el equilibrio, el punto medio; es otra la lógica.

Me cuesta. Paciencia, tiempo, energía. Yo era otra máquina extravagante, programada para otro tipo de extravagancias. Se avecina otro cambio de paradigma, me repito en un silencio poco calmo. Confiar en los hechos es la nueva ley, que no deja de lado los sueños, sino que persigue tenazmente aquellos indescartables, aquellos posibles.

Ahorrando energía como se usa en los tiempos en que la moda es hablar del calentamiento global. ¿Qué conseguiría desgastando mi mente?

viernes, marzo 08, 2013

La Ilusión de la Transparencia


Un hombro al lado del otro. Un codo junto a otro codo. El centro de mi cuerpo junto a la nebulosa que habita los alrededores de otro ombligo, e incluso nuestros cuerpos que se yerguen hasta casi la misma altura. 

La ilusión de ver la teoría en la práctica se asoma tímidamente por el umbral de mis ojos.

Yo soy para acoplarme al lado de otra piel. En ella me veo amplificada, y en la mía ella se ve con una nueva figura. Lo que en nuestros interiores habita, es la misma esencia, la misma idea y la misma materia.
La piel que habito no es mejor porque tenga menos marcas. Bien sé yo que las heridas que me sangran no se ven. Tampoco la otra piel es más fuerte ni tiene más trayectoria. Cada cual ha hecho su camino, comprendido y aceptado por quién se ha armado de valor para recibirla.

El milagro del tú a tú, del no forzarse, de las voluntades aunadas, de ir a la par. No lo puedo creer. Huyo. Me recuerdo de todas aquellas cosas que son más fuertes, de aquellas contra las que queremos luchar. Temo que nos logren vencer. Temo que la animalidad sea más fuerte que las ideas, que los ideales, mejor dicho.

Es para no creer. Es para no volver a creer, como antes.

O bien es para volver a confiar, y para salir a luchar con más fuerza.

En el día en que se conmemora a la mujer obrera, quiero decir que me levanto y doy cara a esta sociedad. No quiero avasallar, no quiero pisotear como han hecho conmigo y mis compañeras. Quiero que vayamos uno al lado del otro, que luchemos mano a mano. Y es tan difícil que tengo miedo, y me han mentido tanto que no lo creo.

Quierocreerquefusitehechoparasermicompañerodeluchayvida.

martes, diciembre 25, 2012

Delicias de la Memoria


Estoy volviendo pues, como de costumbre. Nadie lo sabe, salvo yo. Mejor así, pienso, conformándome; es lo mejor y lo más sano, porque es mío y nadie más puede comprenderlo tan bien.

He vuelto al lugar. Es curioso ver cómo las piezas se han puesto en orden nuevamente. Cada cosa en su lugar. Ninguna otra casa de muñecas está tan ordenada. Todo lo que transcurrió fue desorden... desorden, caos, estragos, revueltas, motines; maravillosos alborotos por cierto. Ahora es como si se cerrara algo, aunque no muy firmemente. Sólo unos hilvanes disparejos sujetan un poco los cauces de río que se inquietan o se aquietan según el estímulo proveniente del exterior. Esa siempre ha sido mi consigna, no dar puntada sin hilo.

Cerrar un ciclo, ya sea con un fino hilván o con costura reforzada, implica para mí imaginar su redondez y retomar sus inicios, al menos para afirmar la última puntada, el último centímetro de amarre, que se continua de tal forma en que no se sabe dónde empieza, ni menos dónde termina... o si es que termina. Es por eso que me miro por encima del hombro. Es por eso que miro pa' trás. Es por eso que me gusta caminar, para volverme sobre mí misma y mirar el camino andando, ojalá con el Sol poniéndose detrás, bien cliché.

No quiero parar. Seguir, aguerrida, fuerte, cazadora, vehemente. Lo que más le pongo a la senda son ovarios y pies. Algunos creerán que llevo maletas de maquillaje, tacones, ropa, revistas de moda, espejos. Lo mismo da. Ovarios y pies, dije. Los viajes ya no son míos sino de mi memoria; los caminos andados, los cerros, soles, aguas, brisas, arenas, lluvias, cementos, puentes, pehuenes, altares, micros, personas se me mezclan en la cabeza y de repente en la cuchara también. Menjunje aparte son las pieles, olores, carnes, sonrisas, ropajes, lechos, paredes, sustancias, y otros psicotrópicos que me producen síndrome de abstinencia de sólo acordarme... una lenta convulsión adormecedora me invade de sólo mezclar los viajes y brebajes que sintetizan este desorden de vida que tuve mientras pude... y que tendré mientras lo goce.

Hasta que el cuerpo aguante.

sábado, diciembre 01, 2012

Preliminares (o ensayo del discurso maqueteado)


Qué entretenido rabiar contigo -dije-. Sembrarte estrellas en la nuca también.

Como no me entendió bien, me pidió que me explayara. Saber que le interesaba conocer mis ideas me produjo un alegre entusiasmo con el que me lancé a realizar tal tarea. Le conté de muchas cosas que ya sabíamos, incluso colaboró en mi labor. Las buenas noches de música a media luz, adornadas por cervezas de mediana calidad, fueron el primer argumento sólido, y luego pasamos a las irreparables distensiones causadas por las contingencias de nuestras vidas, lo cual nos pareció raro; raro porque las destacábamos justo después de las incontables veladas gratas que pasábamos acompañándonos. A mí también me produjo extrañeza darme cuenta de que la historia la estábamos contando entre dos, mal que mal, quería decir que no todo había ocurrido en mi cabeza. Pronto comprendimos que el Talón de Aquiles no es sólo una traba, también es una parte del pie, y que por lo tanto, contribuye al caminar.

Mientras Saturno atraviese mi casa cinco, habrán dos años y medio de refreno sentimental, y con esa Luna en Leo, la impaciencia se va a apoderar de mí -vaticiné-. Será una tediosa lucha contra mí misma.

Me encantó hacerle reír a carcajadas. Nada fue por azar. Recordé la mucha gracia que le causaban las supercherías como la astrología, el psicoanálisis o la fenomenología. Sigo cultivando esos saberes por curiosidad propia y para que se ría, porque en mi aire esotérico me transformo también: soy un personaje, una ficción versátil y jocosa, que de pronto puede tomar muchas formas, y como en la variedad está el gusto y en la transformación la permanencia... vamo' arriba.
Hay muchas otras cosas que recuerdo, que tengo en mente, y sin embargo me sorprendo con todos los detalles de nuestras anécdotas que mi contraparte recuerda. Parece que se pasó la vida haciendo su vida y a pesar de ello me tuvo allí sentada, esperándole en un rincón de la memoria. Los años no nos han pasado en vano (dices que ahora estás echando cuerpo, yo digo que nunca sabré cuál fue mi mejor época hasta llegar a vieja).

Así me gustaría verte, cuando estás a punto de anochecerte sobre mi persona, mirando el atardecer de verano sin pensar en el resto de los días -le dije, con mucha convicción-. Quiero ser tu tregua, y dejarte ir con el beso adherido a los labios mientas emprendes rumbo septentrional, sin saber hasta dónde ni hasta cuándo.

Te tinca?

martes, octubre 16, 2012

Carta para un(a) estratega

Hay mandamientos y algunos must, consejos dados, consejos escuchados... consejos apuntados como notas mentales sobre mis pies que hacen el rol de un arado. 
Voy pavimentando, preparando camino, leyendo mapa de ruta, aprendiendo a manejar; unas veces frenando, otras acelerando hasta el fondo, algunas me estaciono con el auto enganchao... otras veces no basta con el freno de mano para sujetar mis ganas de correr a 100 por hora: hay que ponerse amarras, tirar, aflojar.

La sabiduría es en esencia experiencia, la realidad es en esencia consciencia. Hay días en que creo en las pseudociencias, donde los vaticinios, presagios y oráculos son dogmas que convocan conferencias de prensa. Y aún así no hay suficientes certezas, ni tampoco éstas son necesarias. Saberse completo el camino de ida no es la idea, basta con tener un poco alerta el sentido de orientación, basta con no equivocar el sentido ni la meta.

Como sea, el camino de regreso siempre se sentirá más corto. Eso tú y yo lo sabemos, aunque no entendamos por qué hemos demorado tanto en volver de algunos de nuestros pasados.

Hay un plan pensado y repensado. Se construyen y deconstruyen nuestros caminos, y sin embargo ninguno advierte al otro eso de que estamos cosidos a la misma estrella, porque ya los años de experiencia nos han mostrado una infinidad de recovecos que hacen temblar a las certezas, y con eso hemos dejado de pretender que de una esperanza se puede saltar al cielo.

¿Qué nos apura? Quizás el ímpetu, el hambre o la fragilidad. Puede que el imperio, las alzas, la rutina.

No conozco las condiciones necesarias para la realización, porque aún no las veo. Las diviso en el horizonte, tal vez; un poco tímidas, como empinándose, sin acercarse. La consigna es avanzar sin que se vea movimiento, poseer como si no se poseyera. Ya viene la golonniña.


sábado, agosto 18, 2012

Los de mi vida

Hace días estoy haciendo un recuento mental de mi larga historia, de mis avances, de las calles y rutas que he recorrido sin ver ni verme, de las mismas que han contado con mi plena consciencia. Ha sido un viaje bonito, una buena expedición que quisiera alargar mucho más cuando llegue a vieja... quiero alargarla y sonreír, y envejecer tranquila, y morirme no parca sino lozana, rebozante de alegría, diciendo que no me arrepiento, pensando que viví y arriesgué todo lo que quería. 

La pasión, la sangre puesta, se restringen a un eje fundamental de mi existir, a ese que todo lo mueve, que todo lo puede. La emoción es lo que pone en marcha mi cometa y lo que abre mi portal. La emoción es pasión y sangre derramada sobre los musos de mi breve pero intenso Olimpo. Estoy allí, recordando, comprendiendo lo que ha sucedido, y me gusta. Sonrío porque de la pena y las heridas he pasado a los elixires de la euforia sin problemas... fuera de clichés, lo que no me mató me hizo más fuerte.

Ellos, los buenos y malos. Los mejores y los peores. Los más agrestes, quienes me recostaron en lechos de rosas, se incorporaron como bestias y me desgarraron de una u otra forma. Me quisieron. Algunos jamás me dejaron, aunque sus cuerpos ya no estén conmigo. Otros se fueron de espíritu, pero han tenido que seguir a cierta proximidad, para su desgracia. Me tuvieron y no. Unos me tuvieron en cuerpo, otros en alma; otros en carne, hueso, calor, embriaguez, desnudez, soltura. Algunos jamás tocaron mi piel, pero hurgaron con toda libertad en mi corazón, manoséandolo de una forma muy patuda, que rayaba casi en lo asqueroso. Es desconcertante recordarlos, desde los platónicos hasta los que se definen en lo meramente concreto, porque todos van tejiendo el mismo gran manto de proezas, amueblando la casa de los triunfos y fracasos, cosiendo en mi pecho medallas de guerras bien y mal combatidas.

Hoy puedo mirarlos y sonreirles, hasta sonreir con ellos y abrazarlos de manera fraterna, sin que nada duela.

Soy una mujer con historias, y no me aterroriza decirlo. Soy una mujer que todo lo quiere, aunque sabe que no todo lo puede. El que me quiera tener, el que me merezca, sabrá domar este inquieto corazón, este espíritu libertario, estas bajas pasiones incrustadas en las movedizas arenas de mi vientre... las mismas que a todo lugar me mueven.


viernes, agosto 10, 2012

Abajo el Amor

Hola guachito, ¿cómo te va?

Supongo que bien, ¡si todo está bien...! si hace años que nos decimos mutuamente lo bien que estamos, sin rendirnos nunca, sin enfrentarnos a los deseos o a cualquier instinto. ¿Qué podría estar mal? Nada, salvo nuestras febriles angustias por otros, por esos otros a los que les dimos todo y nos devolvieron poco y nada; salvo por las cruces y heridas que llevamos sobre la piel, las mismas que hoy nos reúnen, las que nos hacen converger.

Pajarito, de Dios usted no tiene nada, porque desde la negación pensamos en él; sin embargo, todo aquello que constituye su cuerpo está bendito, sobre todo las manos que Huidobro sólo atribuye a un ciego, o los ojos que sólo pueden pertenecerle a un mudo. Nada tiene usted de sacro ni de nazareno, su maldad es impresentable, burda, soez, sin límite... y es con ella que logra hacer el bien en niveles celestiales, milagrosos. Hermosa paradoja.

La próxima paradoja soy yo, que me meto en cosas a sabiendas de otras y me pongo a hacer justo lo que sé que no tengo que hacer.
Por cualquier eventualidad, hoy dejaré escrito que tengo miedo.

martes, mayo 15, 2012

Todas las canciones que te canto


Es indudablemente distinta la música que iba escuchando camino a clases en relación a la que escuché de vuelta. Sin embargo, la gran mayoría de canciones van como misiles lanzados hacia el mismo objetivo. Hoy ya no se puede dudar de eso tampoco.

Es que yo tengo claro mi camino, pero otros, con su sigilo, están tanteando terreno. Es probable que hayan mas leones en mi vida, mucho más allá de los que lloran. Lo único que sé es que su oído, por regla general, es agudísimo... y que con un buen piño de canciones, paciencia y reflexión, podré lograr mi cometido... mi noble cometido.


He vuelto a recordar lo que es el altruismo más puro, y no por eso me quiero suicidar, como antes.

Bordado - Camila Moreno.

sábado, marzo 31, 2012

La Trenza


Anoche soñé con el más sencillo de los peinados, pero puesto en otra cabeza. Me estai copiando el look le dije, y no recuerdo que más pasó. Fe de erratas, anoche no soñe eso... debió ser hace unos dos días; lo que anoche soñé tenía que ver nuevamente con la misma cabeza, y con unos ojos que tomaban desayuno al frente mío.

Te he soñado toda la noche (o todas las noches?) y despierto con culpa, como queriendo que ni mi parte consciente ni mis sueños te amen, porque vas prohibido , porque te celan. Y bueno, como consuelo, ya que no puedo hundirme en tu cuerpo, me hundiré en tus tierras.

He querido quererte y te he perdido antes de la posesión. Por eso quiero ser serpiente y mudar mi piel; ya no quiero habitar más esta piel compleja, enredada, gobernada tantas veces por amores totalitarios.

Los enredos son más fuertes que los del pelo, aunque, por mucho que no quiera, tu cabellera que se ata hace el día.

sábado, febrero 04, 2012

Ensayos de Cool y Perso

Fui a una tierra que me prometieron hace muchos años, y me terminé de enamorar de ella. De todo lo que contiene también, aunque siempre de unos elementos más que de otros.
Encaminada en travesía tal noté que podría usar una vieja teoría de mediados del siglo XX para comprender un par de cosas (esas que me ha tenido todo este tiempo con la bala pasada), y entre que comprendí pensé más... no se si para bien o para mal.

Estoy feliz pero no feliz, y ansiosa, pero no ansiosa. Es que tu ansiedad no me gustaba, no, porque me mintió. Ahora me toca mentir a mí la menta sería un buen combustible exhalar falacias como los rapers sureños que se me revelaron en los últimos días del verano que pasó. ¿Qué pasó? No entendí y tampoco quería. No entiendo qué estado de conciencia es éste en que me paso rollos porque quedé con la bala pasa y me piqué a Margaret Mead tratando de sacar el mal rollo del cultura y personalidad.

¿No hay clases los viernes? Cualquier hueá llamai. Estoy ansioso. La felicito, compañera. Ya y escribís caleta, onda, siempre? Gracias a tí por venir. Estás muy distraída.

Pero quéeeee caldo de cabeza, no?

lunes, enero 09, 2012

Al agua, sueños.


Ok, no supere mi record anual, pero acá estoy otra vez.

Huelo a mar, escucho canciones con olor a mar. Te escucho a tí como a 900 km o más, quizás tañendo esas 10 cuerdas mágicas que no sé cómo no salieron de tu cabello... o de tus intestinos. Respiro el Sol que hoy no acompaña a este sur, nostálgico por el otoño que recién pasó. Respiro tus cabellos de sol una madrugada de marzo, abril o mayo; y el olor a tierra húmeda me devuelve al presente: frente al pc, haciendo un ensayo, interrumpida por una canción que grita juventud y Viña y olvidar y regresar y abrazar.

Las pampas abrazadas de agua, las dunas y los jardines bien paridos me llaman, me claman... y lo hacen de serviles que son, porque quieren gritar a través de tí, quieren -como esa entrada mía- hablar hablar hablar hablar de tí.

Quiero un mate como en otoño, como en invierno. Quiero volver a aprender sobre el materialismo histórico dialéctico, y pregonar que sé, en lugar de pregonar que sabes. Quiero tener mi primer terreno de nuevo y ser más valiente para elegirte. Perdóname.

Perdoname por no elegirte... yo sé que habría sido distinto.
Adiós, me haré a tu mar, con tu consentimiento o sin él.

domingo, diciembre 11, 2011

The Earth


He aquí la muerte que se acerca a la tierra como a un globo que cae.

Anoche escuchamos Kimdracula de los Deftones, y entre sus acordes desgarradores, la voz de Chino Moreno y uno que otro vaso de alcohol, algunos nos acordamos de cómo el dolor nos hace recordar que somos carne, que tenemos alma, que sentimos... que somos pura maraña de emociones.


En mi caso, los Deftones me acompañaron esa etapa de desangramiento constante, de permanente dolor en ese rincón de mi vida donde de pronto me sobrevino una soledad desgarradora, no tanto presencial sino más bien interna. Muchas veces me vi caminando por las calles, como buscando algo entre la gente, preguntádome el porqué de muchas cosas en el mundo, valorando a la humanidad a través de sus heridas, odiando también a las personas por sus caidas, juzgando, intentado olvidar, volviendo a recordar, amando y desenamorándome como podía.

La sensación principal que se me viene a la mente es la de un vacío en el centro de mi pecho, producido de seguro por una mano que de sorpresa se metió en mi ser y me arrancó un pedazo de carne del centro del cuerpo. Y la yaga ahí, sin cerrarse, tan grande como abierta, yo la portaba como estandarte de mi vida, día a día.

Es cuático sentir ese tipo de dolor, un clamor casi simbólico se instala en el ser, cala hondo, se siente hasta los huesos. Y con nada se va, menos cuando los cortes son abruptos y no se comprende qué pasó. Repito, es cuático el dolor, y a pesar de que uno siempre lo evade, tenerlo es un don. Quién no sufre y pasa por la vida sin sentir, pasa en vano. Un corazón sin heridas es un corazón sin pasiones.

Es más heavy aún el dolor pegado por las paredes de la pieza, instalado en las melodías que hacen de background, respirado en el aire pesado del calor de enero, atrincherado en las patas de la cama, apelmazado en las sábanas y en la almohada poblada de lágrimas pesadas. Es fuerte porque había una salida muy fácil para acabar con todo, pero yo no sería lo que soy hoy si no me hubiera tocado contra ese fondo.


Lo miro y todas mis angustias de adolescente se alojan en su figura, así como las mejores sonrisas y los sentimientos más puros. La polaridad vida-muerte está contenida en lo que me pasó a través de él, casi como un ícono de motivación, usado para hacer llorar... bien de alegría, bien de infinita tristeza.

En fin, es A Pain That I Used To...