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martes, enero 27, 2015

El Epitafio del Negro

Ya he dicho que mi asistencia a funerales en estos últimos tiempos ha sido recurrente, aunque asistemática. Flasheo de repente con los rituales que despiden a mis variopintos difuntos, que no alcanzaron casi ni a sangrar antes de fallecer. 

Hoy día me acordé del negro. De ese único. El mismo que me dejó sin poder escuchar cierta música ni entonar ciertos cantos por largo tiempo, hasta que lo comencé a perdonar. Sucedió que pude cantar, y canté, y dije:

Pajarillo, pajarillo libre. De tu tierra sos y has sido, mas vos declaras que no has sido de naiden, ni siquiera de tus taitas. Palomito, palomo volador. En algún momento me invitaste allí mismito donde tu tomabas impulso para salir a planear muy lejos, mas nunca me aclaraste que todo era un préstamo. Las leonas no entendemos que a un palomo o a un pajarillo no se le pueda amarrar, tirar a pique hacia la tierra, ni hacer presa, carne o víctima. Por eso el perdón tardó tanto, porque consistía en aflojar la mandíbula. Consistía en soltar. Era reírse más y distender la constante cacería. Ni vos me lo sabías explicar, y con el tiempo comprendí que tampoco era tu deber; era yo quien debía aprender a elevar mi propio vuelo, a despegar mis patas marcadoras de territorio y asumir que esta tierra donde caigo no es de naiden, ni siquiera de sus taitas
Fuiste el primero en decirme negra, aunque era leona casi albina. Vos me miraste con ojos de cariño y yo no supe dar las gracias porque te quería enfermo. Te quería preso, te quería prieto. Te quería tan enfermizamente enredado como yo, y que terca que fui. Me tarde tanto en entender que ni vos ni tu vuelo querían ser mi puñal! Me tardé tanto en comprender que yo me auto-propiné la herida!! 

Sé que hoy he avanzando un poco más en el perdón. Que puedo volver a entonar, lo sé. Que puedo darle hoy a otro la música que vos me mostraste. Que los falsos puñales que en mí izó tu libertad me han hecho mejor amante. Por eso es que hoy no mueres, lo que muere es mi rabia. Por eso es que tu recuerdo vive en cada centímetro de piel que palpo sin juzgar; en cada cuerpo que conozco porque amo; en todas las esquinas donde entrego sin pedir tanto a cambio; en toda la sinceridad con la que suelto mis cantos.

Adiós y hasta siempre Negro. Los abrazos compañeros continuarán en esta nueva vida, y en las otras.

lunes, diciembre 22, 2014

Muerte Anunciada

"Un día un árbol me preguntó", y mis lágrimas ya no fueron dolor, sino oro puro para construir lo que viene.

No lo puedo creer. Es como si ya lo supiera. Primero no lo sabía y no se me ocurría de dónde pudiera venir. Hasta que me iluminé. Fue como una epifanía, me dijo un buen amigo.

Cuando empecé a ver, empecé a leer los signos del día y la noche, de los sucesos venideros y de los átomos que se están acomodando para dar un gran paso.

Voy a enviudar, me digo, una y mil veces. Voy a enviudar poco a poco. Voy a enviudar ese día muchas veces, de todos mis queridos.

He aquí la muerte que se acerca a la tierra como un globo que cae. Vicente siempre.

Me pongo lentamente el traje negro y me intento despedir lo mejor que puedo. Algunos me han hecho la promesa de encontrarme en otra vida, unos se ha ido sin decir palabra, un otro se niega a la muerte y se mantiene al acecho; otros dicen estarme esperando y yo me apuro para ir a verlos, para darles la cristiana sepultura, como Dios manda.

Diversas las formas de muerte que cada uno ha escogido (o no). Diversas sobre todo aquellas que sucedieron hace ya mucho, porque ahora al fin me atrevo a visitar sus tumbas. Sin ser Magdalena. Es sin llorar, como dicen en las pichangas.

Voy a enviudar y no quiero. Mi mayor temor es que el corazón que agrandé y que hinché por tantos años para dar gran cabida se apretuje y se bote a flojo.

Será el desafío entonces mantener la vivacidad, la alegría y la pena, el dolor y la ilusión, la capacidad de reponernos ante todo; con traje negro de viuda negra y con traje rojo de reina.

Reina de corazones, me quiero hacer llamar.

viernes, abril 04, 2014

Lombriz

Hoy noté que tengo más de un solo desamparado corazón. Que tengo muchos corazones, no sé si porque tengo muchos egos, o porque mi capacidad de amar es inmensa.

¿Dónde comienza en mí el amor por lxs otrxs y termina el amor por mí misma?

Como sea. Hay que aprender a amar sin pedir amor. Y todo es más feliz.

Para tí, y para tí también... hasta para tí que ya estás lejos, y para tí que a diario te tengo cerca. Para todos ustedes, mi desamparado corazón que tengo.

lunes, noviembre 25, 2013

La Cuadratura del Círculo

Que tenés que ser el cambio que querés ver en el mundo.

Apuntalo en tu agenda mental, Barbie. Igual que esa idea de que la gente aparece en la vida por cualquier cosa, menos por azar.

viernes, noviembre 01, 2013

Remember

Esta misma cosa en la guata, ese mismo trémulo de ansiedad, esos mismos pequeños espasmos, esos momentos sin aire, esos segundos en que el mundo se detiene... todo eso ya me pasó antes y se aparece como una reminiscencia en alta definición.

Volví a los 17, después de vivir un siglo decisieteañero. 
Vuelvo a soñar con la misma intensidad, aunque no con las mismas promesas. 

Te sueño, Negro. Acá al lado ojalá, hueviando un rato para pasar las horas, con unas yerbitas buenas y un poco de magia contra el dolor. Buena onda, cierto?

Pero hay que poner las patas en la tierra... tírame un cable a tierra, porfa. Los pies en la tierra, los ojos hacia el cielo. Quiero ser bien pragmática, como me recomiendan esos amigos fanáticos de esa corriente, avanzando sobre las condiciones materiales objetivas, aunque no por eso luchando sin la fuerza de la convicción.

Se puede volver a soñar con la misma intensidad que antes, cuando probablemente igual que ahora, se pensaba que nunca más se podría retornar a las maravillas de tener una ilusión. Y es que a pesar de tanta yaga las ganas de emprender una y otra vez no me han fallado. No sé a quién le tengo que dar las gracias por ese motor de vida que llevo dentro, por este bichito que me dice "una vez más" al oído.

Luchar. Hasta el socialismo, vieja!

lunes, octubre 07, 2013

EstrellaFugaz

Hoy es uno de esos días de mini-truinfos; me merezco una esterellita, pienso yo.

La espera aún es larga, pero con estos pasitos se acorta, como queriendo ser más suavecita y no por eso menos eficiente. Bonita cosa! Mirar al fondo del ojo rapaz con la naturalidad total del primer día y de todos los demás días.

Te juro que prefiero esa naturalidad ligera en vez de un mar de pasiones tormentosas que no tienen asidero alguno, ni sustento ni sustrato, ni sueño ni vigilia. De sólo acordarme me da náuseas, si ASCO.

Es una de esas pequeñas grandes alegrías que vienen cuando la liberación aparece. Todo se distiende. Un poco de lluvia para los campos secos... un poco de libertad para el agua de los diques.

Prefiero mirar como la balanza se sacude cada vez menos, hasta encontrar el punto exacto en donde juntos, nos reunimos con los demás. Sano equilibrio de dos fuerzas que se malentendieron.

¿O que no llegaron a comprenderse?


sábado, abril 27, 2013

Para un final

Justo en esta tarde en que la objetividad se toma mi cabeza, comienzo a notar que corresponde odiar, tener rencor y renunciar con rabia a lo que resultó un montaje catalizado por una buena dosis de labia y otro poco de imaginación. Es lo más lógico, dicta la razón.

¿Qué sentido tiene tomar caminos impulsados por la curiosidad y luego renegar de ellos? Parece que fue ayer cuando tomé mi paracaídas y me dije entre una estrella y dos golondrinas. La única forma de saber era hacerse a la mar como a los viajes del corazón, ondulando en los misterios errantes e intermitentes de la vida joven, de esa vida que se muestra abierta y sencilla.

Perdonarme y perdonar. La tarea escencial.

domingo, diciembre 30, 2012

Sentido Práctico

Que me sirva. Que sirva para (des)continuar aquello que se dirige a una destrucción inminente. Que renuncie al servilismo; eso debe ser lo más importante, seguido de esa permisividad que he de darle a mi sentir para que (a)flore como es. 

Romper las ligaduras de las venas. Los lazos de la respiración y las cadenas (...). Cadenas de miradas nos atan a la tierra. Romped, romped tantas cadenas.


Esta es mi forma de empoderamiento. La única que en este momento de mi vida me faltaba. Para eso es todo esto, para tomar el control y dejar de depender de aquello que la educación me impuso, que las normas ciñeron.

Soy mía, estoy completa. Puedo pasearme por las grandes alamedas desnudas a media mañana con los labios resecos y sin Blístex, si así lo quiero. Puedo volver de la lluvia y de los truenos sin saber qué pasa, comenzando a tomar las riendas, a comprender. He tomado posesión de aquello de lo que me privaron y que siempre fue mío.

Ojo, nunca dije que no podía compartirlo.

martes, diciembre 25, 2012

Delicias de la Memoria


Estoy volviendo pues, como de costumbre. Nadie lo sabe, salvo yo. Mejor así, pienso, conformándome; es lo mejor y lo más sano, porque es mío y nadie más puede comprenderlo tan bien.

He vuelto al lugar. Es curioso ver cómo las piezas se han puesto en orden nuevamente. Cada cosa en su lugar. Ninguna otra casa de muñecas está tan ordenada. Todo lo que transcurrió fue desorden... desorden, caos, estragos, revueltas, motines; maravillosos alborotos por cierto. Ahora es como si se cerrara algo, aunque no muy firmemente. Sólo unos hilvanes disparejos sujetan un poco los cauces de río que se inquietan o se aquietan según el estímulo proveniente del exterior. Esa siempre ha sido mi consigna, no dar puntada sin hilo.

Cerrar un ciclo, ya sea con un fino hilván o con costura reforzada, implica para mí imaginar su redondez y retomar sus inicios, al menos para afirmar la última puntada, el último centímetro de amarre, que se continua de tal forma en que no se sabe dónde empieza, ni menos dónde termina... o si es que termina. Es por eso que me miro por encima del hombro. Es por eso que miro pa' trás. Es por eso que me gusta caminar, para volverme sobre mí misma y mirar el camino andando, ojalá con el Sol poniéndose detrás, bien cliché.

No quiero parar. Seguir, aguerrida, fuerte, cazadora, vehemente. Lo que más le pongo a la senda son ovarios y pies. Algunos creerán que llevo maletas de maquillaje, tacones, ropa, revistas de moda, espejos. Lo mismo da. Ovarios y pies, dije. Los viajes ya no son míos sino de mi memoria; los caminos andados, los cerros, soles, aguas, brisas, arenas, lluvias, cementos, puentes, pehuenes, altares, micros, personas se me mezclan en la cabeza y de repente en la cuchara también. Menjunje aparte son las pieles, olores, carnes, sonrisas, ropajes, lechos, paredes, sustancias, y otros psicotrópicos que me producen síndrome de abstinencia de sólo acordarme... una lenta convulsión adormecedora me invade de sólo mezclar los viajes y brebajes que sintetizan este desorden de vida que tuve mientras pude... y que tendré mientras lo goce.

Hasta que el cuerpo aguante.

sábado, diciembre 01, 2012

Me decidí.


Hoy me levanté con un ideal claro. He decidido enamorarme, porque he decidido creer que amar es una decisión muy profunda y racional. Me voy a enamorar de un hombrecito no muy alto, pero muy grande, al que le gustan mis pecas y mi piel blanca cuando respira a media luz al lado suyo. Él siente una gran predilección por el misterio, por la espera; y yo hasta no hace mucho sentía predilección por las certezas y la inmediatez. Sé que le obsesiona el autoconocimiento, escarbar en todo, no mover ninguna pieza sin pensar en cada detalle y pulir cada maniobra como si se tratara de un producto de la más fina de las artes.

Este hombrecito muere por volver, y yo cada día me desvivo por salir. Las inevitables pugnas de nuestras ideas garantizan el movimiento retroalimentativo de nuestros engranajes, prolongando la historia más de lo que nos parece posible. He decidido que quiero seguir compartiendo esa mirada de asombro, cuando nos preguntamos cómo llegamos hasta aquí, y comentamos que nunca nos pareció posible.

Mi decisión contempla rituales hermosos, solemnes. Uno de los primeros es hacer las maletas, siendo consciente de que he de partir a donde los recovecos del ímpetu me lleven; las hago ligeras porque con los años y los gajes del oficio de viajera he aprendido a prescindir de los cachureos. Le secunda el peinado, ese amarre de cabello medio casual que me hago en las mañanas soleadas, y ya a media tarde me lo suelto para abrigar el cuello, para que el viento resople entre las hebras enmarañadas mientras me buscan la piel, y el deseo. Por último, ritualizo mi caminar: avanzo como una gacela, con una fuerza sagaz, medio seductora... y voy pensando que así mismito como camino es que beso. Recuerdo mis besos extraños y extrañados, mis añorados labios que los kilómetros convertían en imposibles, los distintos, los que despertaban todo y no se aproximaban a nada... ni nada. Enciendo un cigarro, mi último ritual. En mi actitud parezco displicente, aunque mis pensamientos tienen una importancia descomunal: temas de vida o muerte se debaten en mi mente que aún se tambalea entre la asención resignada hacia la adultez juvenil y el idealismo impetuoso de la adolescencia que quedó atrás.

Otros rituales no caben en este orden sistemático: pienso en tatuarme, me ajusto el cinturón del trench, me repaso los labios con fucsia, me cuelgo la mochila, enciendo el SonyWalkman, me salto las canciones que no tienen el mismo beat que mis pisadas. Me he decidido, me he decidido y voy al encuentro, y voy y me encuentro conmigo y con lo nuestro que no sé si es.

Con más actitud que firmeza. No hay pie atrás. Ya decidí. Y decidí esperar a que decidiéramos juntos.

Nos vemos la próxima semana.

sábado, agosto 18, 2012

Los de mi vida

Hace días estoy haciendo un recuento mental de mi larga historia, de mis avances, de las calles y rutas que he recorrido sin ver ni verme, de las mismas que han contado con mi plena consciencia. Ha sido un viaje bonito, una buena expedición que quisiera alargar mucho más cuando llegue a vieja... quiero alargarla y sonreír, y envejecer tranquila, y morirme no parca sino lozana, rebozante de alegría, diciendo que no me arrepiento, pensando que viví y arriesgué todo lo que quería. 

La pasión, la sangre puesta, se restringen a un eje fundamental de mi existir, a ese que todo lo mueve, que todo lo puede. La emoción es lo que pone en marcha mi cometa y lo que abre mi portal. La emoción es pasión y sangre derramada sobre los musos de mi breve pero intenso Olimpo. Estoy allí, recordando, comprendiendo lo que ha sucedido, y me gusta. Sonrío porque de la pena y las heridas he pasado a los elixires de la euforia sin problemas... fuera de clichés, lo que no me mató me hizo más fuerte.

Ellos, los buenos y malos. Los mejores y los peores. Los más agrestes, quienes me recostaron en lechos de rosas, se incorporaron como bestias y me desgarraron de una u otra forma. Me quisieron. Algunos jamás me dejaron, aunque sus cuerpos ya no estén conmigo. Otros se fueron de espíritu, pero han tenido que seguir a cierta proximidad, para su desgracia. Me tuvieron y no. Unos me tuvieron en cuerpo, otros en alma; otros en carne, hueso, calor, embriaguez, desnudez, soltura. Algunos jamás tocaron mi piel, pero hurgaron con toda libertad en mi corazón, manoséandolo de una forma muy patuda, que rayaba casi en lo asqueroso. Es desconcertante recordarlos, desde los platónicos hasta los que se definen en lo meramente concreto, porque todos van tejiendo el mismo gran manto de proezas, amueblando la casa de los triunfos y fracasos, cosiendo en mi pecho medallas de guerras bien y mal combatidas.

Hoy puedo mirarlos y sonreirles, hasta sonreir con ellos y abrazarlos de manera fraterna, sin que nada duela.

Soy una mujer con historias, y no me aterroriza decirlo. Soy una mujer que todo lo quiere, aunque sabe que no todo lo puede. El que me quiera tener, el que me merezca, sabrá domar este inquieto corazón, este espíritu libertario, estas bajas pasiones incrustadas en las movedizas arenas de mi vientre... las mismas que a todo lugar me mueven.


martes, agosto 07, 2012

Phoenix

Prometí que me levantaría, y acá estoy.

Un revés en la vida lo tiene cualquiera y yo lo sé muy bien. He sido suelo, sangre, aire, piel, voladero de luces, servilleta, guitarra tañida, masa de sopaipillas, objeto de deseo, profesional del servicio, mucama de turno, acordeón descordinado, ladrona por alunizaje, usurpadora. He tenido tantos roles y no todos por decisión propia, pero al menos puedo decir que con el currículum ya bien nutrido, me puedo aventurar en un trabajo que requiere de muchas artes dominadas para salir airosa de él.

Es menester que mi despertar de alas y cenizas hechas llama se prolonguen por medio de una perversa hoguera. Necesito llegar y volar y hundirme y quemarme lo más adentro posible saliendo ilesa. Difícil. ¿Será la única fórmula poner mi sombra a arder y no entregar el cuerpo a la quema?

Dejemos el final entreabierto.

viernes, julio 06, 2012

Hermoso y desconocido


Has cachado cuando el futuro es superunknown? Yo sí, a cada momento, a toda hora... lo siento. Siento que no sé nada y a la vez tengo el poder de cambiar todo en mis manos... eso porque lo único inamovible son las leyes de la física. Lo social es por eso para mí una maravilla: soy agente, soy actriz social, tengo ese poder transformador en mí.

Desde luego, hay que ampliar esta reducida teoría, a sabiendas de los múltiples hechos que se escapan de ella. Será el camino de la reflexividad y la vigilancia (nada que ver con la vigilia en estas horas que debieran ser de sueño), de abrir los ojos atentamente y pensar: lo miro, lo entiendo, lo aprehendo, lo supero, lo domino, lo transformo.

THAT'S THE WAY!

sábado, junio 23, 2012

Ri-arrenchd

Re-arranged, o como sea.


Recuerdo que dije que oscilaba entre cheetah y lirón, y ahí sigo. La diferencia radical es desde dónde miro y hacia dónde apunto. El tema tiene que ver con que hay cosas que una nunca cree que van a pasar, pero pasan; cosas que una espera secretamente a sabiendas de su imposibilidad... y que de pronto...! PAF suceden.
Sin embargo, ordenando los hechos de forma lineal, me doy cuenta de que este pequeño buen/mal acontecimiento podría haber tenido mil lecturas si no me hubiera tropezado con el Septentrional.

He aprendido a calmarme, y aún así, vuelvo a arrancar con todas mi fuerzas

domingo, mayo 20, 2012

Desde el Cuerpo


Abrazo mi cuerpo - Carmen Luna

Mi medio, mi todo, el que manifiesta lo que soy. Hundido, acribillado, fumado, embalado. Ya sin sesgos, ya sin dudas, ya sin tabúes, ya sin heridas (aunque con cicatrices). Nublado en la noche, partido por la mitad, disuelto en el aire, ceñido al sentimiento, sobado como una buena masa de sopaipillas. No socavado, pero a punto; no en la cima del mundo, pero casi; no reclamando la verdad, pero rozándola; no con las cosas claras, pero a media luz.

Era yo, y no era yo. Ahora no soy igual, pero mi cuerpo no quiere dejar de ser lo que se va sumando en él al estar. Quisiera volver a estar, siempre y cuando mi cuerpo de Sol realmente mitigue los dolores innecesarios que otro, igual que yo, vive pariendo porque quiere como yo. Ahora que ato los cabos sueltos, lo hago con mis dedos, con mi compasión, con mi comprensión.... con mi todo, con mi medio. Y vuelve a empezar.

No voy a envejecer, ni me voy a preocupar.

martes, mayo 15, 2012

Todas las canciones que te canto


Es indudablemente distinta la música que iba escuchando camino a clases en relación a la que escuché de vuelta. Sin embargo, la gran mayoría de canciones van como misiles lanzados hacia el mismo objetivo. Hoy ya no se puede dudar de eso tampoco.

Es que yo tengo claro mi camino, pero otros, con su sigilo, están tanteando terreno. Es probable que hayan mas leones en mi vida, mucho más allá de los que lloran. Lo único que sé es que su oído, por regla general, es agudísimo... y que con un buen piño de canciones, paciencia y reflexión, podré lograr mi cometido... mi noble cometido.


He vuelto a recordar lo que es el altruismo más puro, y no por eso me quiero suicidar, como antes.

Bordado - Camila Moreno.

domingo, octubre 16, 2011

Emplazar es la moda

La palabra del nativo ha pesado mucho más todos estos días; el forastero pasa al constructo de un pasado reciente no demasiado trágico, casi como una historia en stand by, al ritmo disonante de una travesía irregular y estrictamente académica.

Los altos y bajos son parte de estos procesos de crisis que van ayudando al ascenso. Yo lo veo así, y ahora me siento en algo como la expansión-consolidación de una nueva forma de sentir. Hay una experimentación de sensaciones sin precedentes.

Persistes tú, persisto yo. Persistió una historia a relatarse en la mitad de un microcuento. Si no se cumplen los plazos, se apuran las causas o bien se descartan... se desatan, se desacatan, se destacan, se atacan, se acatan, se estancan.

Múltiples dimensiones de lo que yo, junto a varios tu, soy... o podría ser. Esta es la entrada de los imposibles y posibles.

miércoles, septiembre 28, 2011

No Retorno.

Vamos a darle cierre a una etapa y a refutar a la flor con el fruto, como cuando llega el solsticio de verano, que por cierto estoy esperando.

Se llena el día de flores nuevas y a veces fertilizo flores antiguas que, con su silencio, se guardaron hasta cuando sintieron que era el mejor momento para revelarse; y casi como uno de esos misterios de la vida, después de años compruebo que sí se puede acuñar algo hasta soltarlo... que sí se puede VOLVER.

Los que no vuelven, es porque no quieren. Heme aquí frente a la paradoja del volver y no volver.
Se puede y no se puede. Se quiere o no se quiere. Si es tuyo, volverá a tí.

Volvamos, pero sin volver.

martes, agosto 30, 2011

Palabra de doble A (antropóloga y artista)


Cuando salí de casa empecé a hilar versos para un muso que debía morir, pero fue inevitable. Recuerdo haber dicho para mí misma que fue parido al lado de un arcoiris, en un jardín besado por el mar. Recuerdo bien también cómo nació en esta tierra casi mía que estoy alquilando. Calculé que sus 5 soles más mis 9 pehuenes dan como fruto 14 venas de agua fría. Noté que nació en un día en que nacen todos los irremediablemente musos, así que me resigné.

Sus rayos de luz me gustan porque crecen a su suerte. Yo lo vi venir y volar y sonreír perdido; y bueno, me encantó. Hoy vi a una flor venir y subir a los cielos; ella cantaba, yo recordaba su música infinita en una noche larga de esas épicas en torno a un montón de colegas y recordé la cítara que este muso infinito tiene pegada a los dedos. Fue el momento más fuerte, cuando con la conciencia supe que esos instantes, esas noches labradas de oscura bohemia, son recuerdos valiosos que en formato fotograma atesoraré para llamarles juventud.

He comprendido a los días, las horas, los segundos presuntamente malgastados como la riqueza grande que son. Ah, memoria, déjame retenerlo un poco más, a él y todos los instantes en su torno; los quiero amarrar como queriendo amarrarlo a él también.

Bendita juventud llena de él y de otros, llena de imágenes y de imaginaciones, llena de volátiles y sonoras constelaciones.

Volátiles, con cuidado, que es un soplo y se me va a pasar.

viernes, julio 15, 2011

Empujón

El viento sur me empujará hacia el norte.

Que vuelvan los días lindos, como los del comienzo de marzo, cuando podíamos fugarnos a Niebla y mostrarle las bellezas del sur a todos los forasteros. Estoy pidiendo horario de verano, luego pediré días aún más largos, un poco más tarde anhelaré primaveras; llegarán y se nos cernirá encima el mes del no retorno, con un par de cuecas corraleras...

Mi plan ideal es darme a la fuga a mi tierra que tan bien conozco, y avanzar tan septentrionalmente que ya no me quede piel para tantos besos de Sol.

Voy a dejar atrás toda privación. Todo lo que no me fue permitido aparecerá en mis narices, todo lo que no quisiste que yo fuera seré. No quiero ser la copia infeliz de una vida frustrada, no quiero ser como tú, ya es suficiente con el peso de la genética.

Mientras pueda, correré detrás de mi corazón. Y ya que ahora puedo, forjaré mis sueños.
Norte, norte. Es todo lo que en mi horizonte veo.